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Descubre cómo el vino moderado reduce el riesgo cardiovascular

Un análisis de largo plazo identificó diferencias en la mortalidad según el tipo de bebida alcohólica y los niveles de consumo.

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Por Agencias
Publicado el 01 de abril de 2026

 

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Un estudio con más de 340.000 adultos encontró que el consumo moderado de vino se asocia con menor riesgo de mortalidad cardiovascular, mientras que otras bebidas alcohólicas aumentan el riesgo incluso en niveles bajos.

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Un estudio internacional con datos de 340.924 adultos del Biobanco del Reino Unido concluyó que el consumo moderado de vino se vincula con una reducción del riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, mientras que la ingesta de cerveza, sidra y licores aumenta ese riesgo incluso en niveles bajos; la investigación fue presentada en 2026 durante las Sesiones Científicas del Colegio Estadounidense de Cardiología en Nueva Orleans y publicada en el Journal of the American College of Cardiology, con base en información recopilada entre 2006 y 2022.

El trabajo, denominado “Alcohol Use at Mid-Life and All-Cause and Cause-Specific Mortality”, evaluó los hábitos de consumo de alcohol y su relación con la mortalidad general y específica a lo largo de un seguimiento promedio de 13 años.

Los resultados indicaron que las personas con consumo moderado de vino presentaron un 21% menos de riesgo de fallecer por enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes no bebían o lo hacían ocasionalmente.

En contraste, el consumo de cerveza, sidra o bebidas espirituosas se asoció con un incremento del 9% en el riesgo de mortalidad cardiovascular, incluso en cantidades reducidas.

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Preparar una buena salsa marca la diferencia: con vino, caldo y técnica. Foto Shutterstock

Consumo de alcohol y niveles de riesgo

El estudio también estableció que el consumo elevado de alcohol se relaciona con un aumento general de la mortalidad: un 24% más de riesgo de muerte por cualquier causa, un 36% más por cáncer y un 14% más por enfermedades cardiovasculares.

Para el análisis, los investigadores utilizaron como referencia que una bebida estándar contiene aproximadamente 14 gramos de alcohol puro, equivalente a una lata de cerveza de 355 mililitros, una copa de vino de 148 mililitros o un chupito de licor de 44 mililitros.

Los participantes fueron clasificados en cuatro categorías: no bebedores u ocasionales (menos de 20 gramos semanales), consumo bajo, moderado y alto.

El consumo moderado se definió entre 20 y 40 gramos diarios en hombres y entre 10 y 20 gramos diarios en mujeres, mientras que el consumo alto superaba esos valores.

Diferencias según el tipo de bebida

El análisis evidenció que, en niveles bajos y moderados, los efectos sobre la salud varían dependiendo del tipo de bebida alcohólica.

El cardiólogo Fernando Botto, especialista en investigación clínica, explicó que el estudio muestra un impacto favorable del vino en términos cardiovasculares, con una reducción relativa del riesgo, mientras que otras bebidas presentan incrementos en ese riesgo.

Los investigadores señalaron que estos hallazgos pueden contribuir a ajustar las recomendaciones sobre consumo de alcohol, destacando que no solo la cantidad, sino también la bebida elegida influye en la salud.

Sin embargo, se enfatizó que el consumo elevado de cualquier tipo de alcohol siempre implica riesgos para la salud.

Las uvas contienen una serie de beneficios para la salud. Foto. Archivo

Factores biológicos y hábitos de consumo

Entre las posibles explicaciones, los autores mencionaron la presencia de compuestos como polifenoles y antioxidantes en el vino, que podrían influir en la función cardiovascular.

Además, el consumo de vino suele estar asociado a su ingesta durante las comidas y a patrones alimentarios de mayor calidad.

Por el contrario, la cerveza, la sidra y los licores se consumen con mayor frecuencia fuera de las comidas y se vinculan con hábitos menos saludables.

Botto indicó que estas diferencias en los estilos de vida pueden influir en los resultados observados, ya que quienes consumen vino moderadamente tienden a mantener conductas más saludables en general.

Limitaciones y recomendaciones

El especialista también señaló que el estudio es de tipo observacional, lo que impide establecer una relación causal directa entre el consumo de vino y los beneficios detectados.

Los autores coincidieron en que se requieren estudios adicionales, como ensayos clínicos, para confirmar estos hallazgos.

En cuanto a recomendaciones, Botto sugirió que quienes opten por consumir alcohol lo hagan en niveles bajos o moderados, con un máximo de una o dos copas de vino al día, dependiendo del sexo.

Asimismo, enfatizó que la salud cardiovascular depende de múltiples factores, como la actividad física, la alimentación, el control del peso y la eliminación del tabaquismo.

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