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La vaselina forma una capa protectora que ayuda a retener la hidratación y suavizar zonas resecas como manos, codos y talones.

Usos de la vaselina que pueden transformar tu rutina diaria

Mucho más que un clásico del botiquín, la vaselina protege, suaviza y simplifica tu cuidado personal sin complicarte la vida ni el presupuesto.

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Por Betty Carranza
Publicado el 16 de febrero de 2026

 

TU RESUMEN

La vaselina es mucho más que un producto básico del botiquín. Dermatológicamente reconocida por su capacidad para formar una barrera protectora en la piel, ayuda a evitar la pérdida de hidratación y potencia el efecto de tu crema habitual. No hidrata por sí sola, pero sí sella la humedad, lo que la convierte en una aliada práctica para talones resecos, cutículas, rozaduras y zonas ásperas. Expertos como la Academia Americana de Dermatología y la Clínica Mayo respaldan su uso tópico en piel sana. Versátil, económica y funcional, es una herramienta sencilla para simplificar tu rutina diaria.

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La vaselina es ese producto humilde que casi siempre está en el baño, pero rara vez figura como protagonista en tu rutina de cuidado de la piel. Y sin embargo, sus beneficios están respaldados por dermatólogos y especialistas que destacan su capacidad para proteger la piel y evitar que pierda hidratación. Si buscás soluciones prácticas, accesibles y efectivas, este frasco discreto puede sorprenderte.

La Academia Americana de Dermatología explica que la vaselina funciona formando una capa protectora sobre la piel que impide que el agua se evapore. En palabras simples: no hidrata por sí sola, pero ayuda a que la hidratación que ya tenés se quede donde debe estar. Ese pequeño detalle hace toda la diferencia.

Por eso los expertos recomiendan aplicarla sobre piel limpia y ligeramente húmeda. Así sellás la humedad natural y potenciás el efecto de tu crema habitual. No es magia, es estrategia.

Lo básico también puede ser brillante

En tiempos donde todo promete resultados “milagrosos”, la vaselina juega en otra liga: la de lo simple que funciona. La dermatóloga Mona Gohara, profesora asociada en la Universidad de Yale, explicó a Healthline que es “uno de los mejores productos para mantener la humedad en la piel”. No suena glamoroso, pero es tremendamente efectivo.

Y acá viene el giro interesante: no necesitás reemplazar lo que ya usás. Podés aplicar tu crema hidratante de siempre y luego una capa fina de vaselina para ayudar a que ese efecto dure más tiempo. Es como ponerle techo a la hidratación.

La Clínica Mayo también señala que es un producto generalmente seguro cuando se utiliza de manera tópica en piel sana. Esa trayectoria médica le ha permitido mantenerse vigente durante más de un siglo. No es tendencia viral, es constancia comprobada.

Usos cotidianos que te facilitan la vida

Más allá de lo obvio, la vaselina tiene aplicaciones prácticas que pueden salvarte en el día a día. Y no, no hablamos solo de labios.

Por ejemplo:

  • Talones y codos resecos. Aplicala por la noche y dejá que haga lo suyo mientras dormís.
  • Rozaduras incómodas al usar zapatos nuevos o al caminar mucho. Una capa fina puede prevenir irritación.
  • Cutículas secas que hacen que las manos se vean descuidadas. Masajeá un poco antes de dormir.
  • Rodillas ásperas que no mejoran con crema ligera.
  • Proteger la piel alrededor del cabello cuando te teñís para evitar manchas.
  • Dar un efecto de brillo natural en pómulos si querés un look fresco y sencillo.

WebMD destaca que su textura espesa crea una barrera física que ayuda a reducir la fricción y protege la piel de la resequedad. Esa cualidad protectora es la razón por la que sigue siendo recomendada por profesionales de la salud.

Versátil y accesible, la vaselina es aliada para sellar la humedad después del baño y proteger la piel de la resequedad diaria.
Versátil y accesible, la vaselina es aliada para sellar la humedad después del baño y proteger la piel de la resequedad diaria. / Foto Freepik

Minimalismo inteligente en tu baño

Si sos de las personas que ya se cansaron de acumular productos que prometen demasiado, este enfoque te va a gustar. La vaselina no compite con tu rutina; la simplifica.

La Academia Americana de Dermatología recomienda aplicar productos que formen una barrera protectora justo después del baño, cuando la piel todavía conserva algo de humedad. Ese momento es clave para aprovechar mejor sus beneficios.

Ahora bien, tampoco se trata de embadurnarte sin medida. Una capa delgada es suficiente. Y si tenés piel con acné, lo ideal es evitar aplicarla en zonas donde ya hay brotes activos, porque su efecto de sellado podría atrapar grasa y suciedad si la piel no está bien limpia.

En resumen: menos cantidad, más intención.

Errores comunes que conviene evitar

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la vaselina hidrata piel completamente seca por sí sola. No lo hace. Recordá que su función es evitar que el agua se escape, no aportar hidratación nueva.

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Tampoco sustituye tratamientos específicos indicados por dermatólogos. Si tenés una condición de la piel que requiere medicación o productos formulados especialmente, lo mejor es consultar antes de improvisar.

La Clínica Mayo enfatiza que debe aplicarse sobre piel sana. Si hay heridas abiertas o infecciones, es preferible recibir orientación médica antes de usar cualquier producto.

Cuidarte sin complicarte

Hay algo liberador en entender que no todo en el cuidado personal tiene que ser complejo. A veces el verdadero lujo está en lo funcional. En saber qué usar, cómo usarlo y no dejarse llevar por cada tendencia que aparece en redes sociales.

La vaselina no es nueva ni sofisticada, pero cumple. Protege, suaviza y te ayuda a mantener la piel en mejor estado con un gesto sencillo. Es ese aliado silencioso que no busca protagonismo, pero responde cuando lo necesitás.

Quizá la próxima vez que la veás en tu baño no la mires como “ese producto de siempre”, sino como una herramienta inteligente dentro de tu rutina. Porque cuidarte no necesariamente implica sumar más cosas, sino entender mejor las que ya tenés.

Y si además te ahorrás espacio, tiempo y dinero, mejor todavía.

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