Esta es la primera parte del cuerpo que debes lavar al bañarte, según expertos
El orden en la ducha influye más de lo que parece. Especialistas advierten que comenzar por la zona equivocada puede afectar la limpieza de la piel y favorecer la acumulación de residuos.
Por
Leidy Puente
Publicado el 19 de marzo de 2026
El orden en la ducha influye en la higiene. Dermatólogos recomiendan comenzar por el cabello, ya que al lavarlo se eliminan residuos de productos que pueden caer sobre el cuerpo. Si se deja para el final, estos restos pueden recontaminar la piel. Después, lo ideal es seguir un orden descendente: rostro, torso y luego zonas como axilas, ingle y pies. Estas áreas requieren mayor atención por la acumulación de bacterias. Además, se aconseja usar agua tibia, productos suaves y secar bien el cuerpo. Pequeños cambios en la rutina pueden mejorar significativamente la limpieza diaria y el cuidado de la piel.
Bañarse es una rutina diaria que la mayoría realiza casi de forma automática, pero pocos saben que el orden en que se lavan las distintas partes del cuerpo puede marcar una gran diferencia en la higiene.
De acuerdo con especialistas en dermatología, citados por el medio internacional El Heraldo, existe un punto clave que suele pasarse por alto, el cabello debe ser lo primero en lavarse durante la ducha.
La explicación es sencilla. Al lavar el pelo se eliminan restos de shampoo, acondicionador, aceites y suciedad acumulada en el cuero cabelludo. Estos residuos suelen deslizarse por el resto del cuerpo mientras se enjuaga. Si el cabello se limpia al final, esos restos pueden quedar sobre la piel, incluso en zonas que ya estaban limpias.
Por eso, iniciar la ducha por el cabello permite evitar que la suciedad se redistribuya y asegura una higiene más efectiva desde el comienzo.

Orden luego del cuero cabelludo
Una vez limpio el cuero cabelludo, los expertos recomiendan seguir un orden descendente. Es decir, continuar con el rostro, el cuello y el torso, y luego avanzar hacia áreas como las axilas, la ingle y los pies. Este método ayuda a que cualquier residuo se elimine progresivamente sin volver a contaminar zonas ya higienizadas.
Además, los dermatólogos hacen énfasis en prestar especial atención a ciertas partes del cuerpo donde se acumulan más bacterias. Las axilas, el ombligo, la ingle y los pies requieren una limpieza más cuidadosa para prevenir malos olores, irritaciones o infecciones.
Más allá del orden, también hay otros factores que influyen en una ducha saludable. El uso de agua demasiado caliente puede resecar la piel y afectar su barrera natural, por lo que se recomienda optar por temperaturas tibias. Asimismo, elegir productos que respeten el pH de la piel ayuda a evitar irritaciones.

Al finalizar, secar bien el cuerpo es fundamental, especialmente el cabello. La humedad prolongada puede favorecer la aparición de hongos y bacterias, además de debilitar la fibra capilar.
En definitiva, no se trata de cambiar por completo la rutina, sino de hacer pequeños ajustes. Empezar por el cabello y seguir un orden lógico puede mejorar notablemente la higiene diaria y el cuidado de la piel, con beneficios que muchas veces pasan desapercibidos.
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