¿Por qué no encuentro pareja? Psicólogo explica las causas
El psicólogo Moisés Navarrete advierte que muchas personas buscan amor desde la carencia emocional y no desde la plenitud, lo que influye en elecciones afectivas repetitivas y dolorosas.
Por
Betty Carranza
Publicado el 14 de febrero de 2026
El psicólogo Moisés Navarrete explica que muchas personas no encuentran pareja porque eligen desde la carencia emocional y no desde la plenitud. Señala que cuando existen vacíos afectivos o una validación interna frágil, el amor se convierte en una búsqueda desesperada de alivio y no en un encuentro sano. Esto genera patrones repetitivos como idealizar rápido, temer al abandono y tolerar conductas dañinas. Además, el contexto actual de aplicaciones de citas puede aumentar la frustración. Para romper el ciclo, recomienda fortalecer la autoestima, aprender a estar solos y construir relaciones desde la conciencia, no desde la necesidad.
¿Por qué no encuentro pareja? La pregunta se repite con más fuerza cada 14 de febrero, cuando el contraste entre las celebraciones románticas y la vida personal se vuelve más evidente. Para el psicólogo Moisés Navarrete, la respuesta no suele estar en la falta de oportunidades, sino en el punto emocional desde donde se elige. “A veces no elegimos pareja desde el amor, sino desde la herida. No desde la libertad, sino desde la necesidad. No desde la plenitud, sino desde la carencia”, explica.
Al inicio casi siempre todo se siente distinto. Hay emoción, mensajes constantes, ilusión. La historia parece diferente a las anteriores. Pero, sin darse cuenta, muchas personas vuelven a entrar en el mismo ciclo.
Se entusiasman rápido. Se entregan sin reservas. Empiezan a depender del mensaje de buenos días o de la llamada nocturna para sentirse tranquilos. Si la otra persona tarda en responder, aparece la ansiedad. Si cambia el tono, se activa el miedo.
Es ahí donde, según Navarrete, empieza a verse el verdadero origen del vínculo.
“Cuando alguien crece con vacíos afectivos, con un sistema interno de validación frágil o desorganizado, el amor deja de ser un encuentro y se convierte en una búsqueda desesperada de alivio”.
En palabras más simples, no siempre se está buscando compartir la vida con alguien, sino calmar una sensación interna que incomoda. La pareja deja de ser compañero y pasa a ser sostén emocional.
“Se convierte en quien debe tranquilizar la ansiedad, curar la inseguridad, confirmar el valor personal y devolver la sensación de pertenencia. Y esa carga, por más amor que exista, es demasiado pesada para cualquier vínculo”, explica.
Idealizar, tolerar y temer perder
Muchas personas reconocen este patrón cuando lo escuchan en voz alta. Idealizan rápido. Sienten que por fin encontraron a alguien distinto. Entregan más de lo que reciben. Justifican actitudes que en el fondo incomodan. Callan lo que les molesta por miedo a que la relación termine.
“No se ama con calma, se ama con urgencia”, resume el psicólogo.
Esa urgencia puede confundirse con intensidad. Pero por dentro se vive como tensión constante: revisar el teléfono, interpretar silencios, imaginar escenarios negativos, sentir que cualquier distancia es abandono.
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Y cuando la relación termina, no solo duele la ruptura. Duele la sensación de haber perdido algo que parecía sostenerlo todo.
“Cuando el sistema de reafirmación personal es débil o poco estructurado, la pareja se convierte en el espejo donde uno busca verse valioso. Y cuando ese espejo se rompe, lo que se quiebra no es solo la relación, sino la propia sensación de existir con sentido”.
El contexto también presiona
A esto se suma un entorno que no siempre facilita vínculos estables. El Pew Research Center señala que tres de cada diez adultos han utilizado aplicaciones de citas y que una parte significativa describe su experiencia como negativa, marcada por frustración o desgaste emocional. La dinámica de opciones infinitas puede generar comparación constante y la sensación de que siempre hay alguien mejor disponible.

Además, la Asociación Americana de Psicología explica que los estilos de apego influyen en cómo las personas se relacionan y que las experiencias tempranas pueden marcar patrones que se repiten en la adultez. Es decir, no se trata solo de con quién salgo, sino de cómo aprendí a vincularme.
¿Cómo romper el ciclo?
Navarrete insiste en que entender esto no es para culparse. “Nadie elige desde la carencia porque quiere sufrir; lo hace porque es lo único que ha aprendido o lo único que conoce”.
Romper el patrón implica detenerse y mirar hacia adentro. Preguntarse, por ejemplo:
• ¿Siempre me enamoro de personas que no están disponibles emocionalmente?
• ¿Siento más ansiedad que tranquilidad en mis relaciones?
• ¿Me cuesta poner límites por miedo a que se vayan?
• ¿Confundo intensidad con compatibilidad?
• ¿Me da miedo estar solo porque me siento vacío?
“El verdadero cambio comienza cuando el amor deja de ser un intento de ser salvado, y se convierte en un acto de compartir lo que ya está siendo construido dentro de uno mismo”, añade el sicólogo.
Eso implica fortalecer la autoestima fuera de la relación, aprender a sostener la soledad sin sentir fracaso y construir una validación emocional propia que no dependa exclusivamente de otro.
Porque, como concluye Navarrete, “una relación sana no es un lugar donde uno se completa, sino donde dos personas completas deciden caminar juntas”.
Y quizá, antes de volver a preguntarse por qué no aparece la pareja adecuada, convenga hacerse otra pregunta más profunda: ¿estoy buscando compartir o estoy buscando que me salven?
“Cuando el amor nace desde la carencia, suele doler. Pero cuando nace desde la conciencia, puede transformar”, concluye el experto.
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