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Moverse, mantenerse activo y cuidar el cuerpo forma parte de una prevención posible, sostenida y llena de esperanza.

Día Mundial contra el Cáncer, la prevención abre una puerta a la esperanza

En el Día Mundial contra el Cáncer, la ciencia refuerza un mensaje positivo: muchos casos pueden prevenirse y la salud integral juega un papel clave.

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Por Betty Carranza
Publicado el 04 de febrero de 2026

 

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En el Día Mundial contra el Cáncer, la prevención emerge como un mensaje de esperanza respaldado por la ciencia. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta cuatro de cada diez casos de cáncer podrían prevenirse si se reducen factores de riesgo como el sedentarismo, el tabaquismo o el sobrepeso. Esta mirada amplia invita a cuidar la salud más allá del diagnóstico, incorporando hábitos cotidianos y bienestar integral. Especialistas salvadoreños destacan que fortalecer el cuerpo, mantener la movilidad y atender las señales físicas a tiempo mejora la calidad de vida antes, durante y después de cualquier proceso de salud. La prevención también es una forma de vivir mejor.

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Cada 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer invita a mirar esta enfermedad más allá del diagnóstico. Hoy, la conversación global se enfoca cada vez más en la prevención, el bienestar y la calidad de vida. Y la evidencia científica respalda un mensaje esperanzador: según la Organización Mundial de la Salud, hasta cuatro de cada diez casos de cáncer podrían prevenirse a escala mundial si se reducen factores de riesgo conocidos y modificables.

Este dato, lejos de generar alarma, abre una oportunidad concreta para la acción. La OMS estima que en 2022 alrededor del 37 % de los nuevos casos de cáncer estuvieron vinculados a causas prevenibles como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la inactividad física, el sobrepeso, la contaminación del aire o determinadas infecciones. “Este es el primer análisis mundial que muestra en qué medida el riesgo de cáncer se debe a causas que podemos prevenir”, señaló el doctor Alaa Ilbawi, jefe del equipo de Control del Cáncer de la OMS.

Hablar de prevención, sin embargo, no significa vivir con miedo ni caer en extremos. Implica adoptar una visión más amplia de la salud, donde el cuidado del cuerpo, el movimiento y la atención temprana a las señales físicas se convierten en aliados del bienestar a lo largo de la vida.

La prevención empieza antes del diagnóstico

Desde la Organización Mundial de la Salud se subraya que reducir la carga mundial del cáncer no solo disminuye la incidencia de la enfermedad, sino que también mejora el bienestar general de la población y reduce los costos de atención a largo plazo. El informe destaca que factores como la inactividad física y un índice elevado de masa corporal forman parte de las causas prevenibles, lo que refuerza la importancia de hábitos sostenidos en el tiempo.

“La prevención no se limita a evitar una enfermedad, sino a crear entornos y estilos de vida más saludables”, explicó la doctora Isabelle Soerjomataram, jefa adjunta de la Unidad de Vigilancia del Cáncer del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo especializado de la OMS. Esta mirada integral abre la puerta a una conversación más humana, centrada en cómo vivimos y cuidamos nuestro cuerpo cada día.

En ese enfoque amplio, el bienestar físico y la movilidad adquieren un rol clave, especialmente cuando se trata de enfrentar procesos de salud complejos.

El cuerpo como aliado del bienestar integral

Para el doctor Carlos Marroquín, médico ortopeda y traumatólogo salvadoreño, el cuidado del sistema músculo-esquelético forma parte esencial de una prevención consciente y de una mejor calidad de vida. “Hablar de prevención no es solo evitar una enfermedad, sino fortalecer el cuerpo para enfrentarla mejor, reducir riesgos asociados y favorecer procesos de recuperación más saludables”, afirma.

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El sistema músculo-esquelético —compuesto por huesos, músculos, articulaciones, ligamentos y tendones— no solo permite el movimiento, sino que sostiene la autonomía y la independencia. Durante tratamientos oncológicos, muchas personas pueden experimentar debilidad muscular, rigidez articular o pérdida de masa ósea, efectos que impactan directamente en su bienestar físico y emocional.

“El abordaje temprano de alteraciones musculares o articulares puede marcar una diferencia significativa en la experiencia del paciente, ayudándole a mantener mayor autonomía en sus actividades diarias y a mejorar su bienestar emocional”, señala el especialista salvadoreño.

Salud integral antes, durante y después

La atención músculo-esquelética, en coordinación con otros profesionales de la salud, aporta al manejo del dolor, la prevención de complicaciones y la rehabilitación funcional. Este acompañamiento resulta clave no solo durante un tratamiento, sino también en las etapas previas y posteriores, cuando el objetivo es recuperar movilidad y calidad de vida.

La prevención también se construye en lo cotidiano, con hábitos simples que cuidan la salud y fortalecen la calidad de vida desde edades tempranas.
La prevención también se construye en lo cotidiano, con hábitos simples que cuidan la salud y fortalecen la calidad de vida desde edades tempranas. / Shutterstock

Incluso en tipos de cáncer menos frecuentes, como los que afectan huesos y articulaciones, el impacto funcional puede ser relevante. Según registros poblacionales utilizados por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, este tipo de cáncer representa cerca del 0.2 % de los casos nuevos, pero requiere un seguimiento especializado para preservar el movimiento y la independencia.

Desde la experiencia clínica, el mensaje es claro: cuidar el cuerpo no es un aspecto secundario, sino parte de una atención integral centrada en la persona.

Pequeños hábitos que construyen prevención

Adoptar una vida más saludable no implica cambios drásticos ni soluciones inmediatas. Se trata de incorporar hábitos posibles y sostenibles que acompañen el día a día y fortalezcan el cuerpo a largo plazo.

Algunas acciones que aportan al bienestar general y al cuidado músculo-esquelético incluyen:

  • Realizar actividad física adecuada a la edad y condición física.
  • Mantener una buena postura en el trabajo y en las actividades diarias.
  • Llevar una alimentación balanceada, rica en calcio y vitamina D.
  • Respetar los tiempos de descanso y sueño.
  • Prestar atención a dolores persistentes, rigidez o inflamaciones.
  • Consultar a tiempo con profesionales de la salud ante molestias recurrentes.

“Cuidar el sistema músculo-esquelético es cuidar el movimiento, la independencia y la calidad de vida. La prevención comienza con pequeños hábitos cotidianos y con la decisión de atender la salud de forma integral”, resume el doctor Marroquín.

Un mensaje de esperanza en el Día Mundial contra el Cáncer

En este 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer deja un mensaje alentador respaldado por la ciencia: la prevención es posible y está al alcance de muchas decisiones cotidianas. La OMS subraya que abordar los factores prevenibles constituye una de las oportunidades más poderosas para reducir la carga global del cáncer y mejorar la salud de la población.

Escuchar el cuerpo, moverse con conciencia y buscar atención médica oportuna no garantiza la ausencia de enfermedad, pero sí fortalece a las personas para enfrentar los desafíos de salud con mayor resiliencia. En ese camino, la prevención no es solo una estrategia sanitaria: es una puerta abierta a vivir mejor, con más información, más cuidado y más esperanza.

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