Los padres sí tienen hijos favoritos, estudio lo confirma
Un estudio de la American Psychological Association (APA) confirma que el trato diferencial parental existe y que los padres tienden a favorecer de forma inconsciente a ciertas hijas e hijos según su personalidad, edad y género.
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Agencias
Publicado el 10 de mayo de 2026
La psicología confirma que los padres sí tienen hijos favoritos. Según un meta-análisis de la APA publicado en 2025, se tiende a favorecer más a las hijas, a los hijos mayores y a los niños responsables y afables. Conoce las consecuencias de este trato diferencial y qué pueden hacer las familias para criar de forma más equitativa.
Cuando se les pregunta a los padres si tienen un hijo favorito, la mayoría responde con rotundidad: “Los quiero a todos por igual”. Sin embargo, la ciencia demuestra que esta afirmación, aunque bienintencionada, no siempre se corresponde con la realidad.
Un meta-análisis publicado en 2025 en la revista Psychological Bulletin de la American Psychological Association (APA) analizó 30 estudios con más de 19,000 participantes y confirmó que el trato diferencial parental (PDT) es una práctica frecuente en las familias.
El favoritismo no es solo una percepción de los hijos, sino que es una realidad que influye en el desarrollo emocional y las relaciones familiares a largo plazo.
¿A quiénes se tiende a favorecer?
Según los resultados del estudio liderado por Alexander C. Jensen:
- Las hijas tienen mayor probabilidad de recibir trato preferencial.
- Los hijos mayores suelen ser favorecidos en aspectos relacionados con autonomía y control.
- Los niños conscientes (responsables, organizados) y afables (agradables, fáciles de tratar) reciben más favoritismo.
En el caso de los hijos conscientes, la diferencia es mayor cuando se trata de reducir conflictos con los padres.
La similitud de valores, personalidad y facilidad en la crianza parecen ser factores clave. Los padres no siempre lo hacen de forma consciente, pero tienden a conectar más fácilmente con aquellos hijos que les generan menos estrés o que se parecen más a ellos.
El precio de tratar de forma desigual
El trato diferencial no solo afecta al hijo “menos favorecido”. Daña a toda la familia:
Los hijos que perciben menos atención suelen experimentar menor autoestima, mayor ansiedad, síntomas depresivos y problemas conductuales.
Las comparaciones constantes entre hermanos deterioran las relaciones fraternales. Incluso el hijo favorito puede sufrir ya que siente presión por mantener su estatus o culpa hacia sus hermanos.
Estos efectos pueden extenderse hasta la adultez, influyendo en la dinámica familiar durante décadas.
¿Qué se puede hacer?
Los expertos recomiendan:
- Reconocer las diferencias: Explicar que cada hijo tiene necesidades únicas y que el trato se adapta a ellas, para que se perciba como equidad y no como favoritismo.
- Fomentar el vínculo individual: Buscar momentos de calidad con cada hijo, independientemente de su personalidad.
- Promover la comunicación familiar: Hablar abiertamente sobre sentimientos de injusticia ayuda a reducir resentimientos.
En casos donde el impacto es fuerte, la terapia familiar puede ser de gran ayuda para reconstruir la confianza y la equidad percibida.
El estudio de la APA no busca culpabilizar a los padres, sino crear conciencia. Criar hijos de forma equitativa es un desafío, pero reconocer que el trato diferencial existe es el primer paso para construir familias más saludables y conscientes.
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