mapa
EDH

Semana Santa 2026 Guerra en Irán Copa Presidente 2026 Chuck NorrisConciertos en El Salvador Turismo en El Salvador

Banner versión desktop Banner versión móvil
colesterol-infarto-salud-enfermedades-corazón

Colesterol: las nuevas reglas que pueden ayudarte a evitar infartos y cuidar tu salud a tiempo

Especialistas destacan la importancia de ajustar los tratamientos según el riesgo individual para mejorar los resultados en salud cardíaca.

Avatar del autor

Por elsalvador.com
Publicado el 26 de marzo de 2026

 

TU RESUMEN

Las nuevas recomendaciones internacionales sobre el control del colesterol plantean un enfoque más preciso en la prevención cardiovascular, con metas diferenciadas según el perfil de cada paciente y el uso de herramientas que permiten estimar el riesgo a largo plazo. Basadas en evidencia científica reciente y difundidas por entidades médicas de referencia, estas guías refuerzan la necesidad de combinar cambios en el estilo de vida con tratamientos farmacológicos cuando es necesario, en un contexto donde las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de mortalidad a nivel global.

Las nuevas guías clínicas sobre el manejo del colesterol redefinen los valores considerados seguros y establecen un enfoque anticipado para el tratamiento, con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares mediante metas más bajas de colesterol LDL y decisiones basadas en el perfil individual.

Elaboradas por el American College of Cardiology y la American Heart Association, fueron presentadas recientemente en Estados Unidos y se sustentan en evidencia científica publicada en revistas especializadas.

El cambio central radica en establecer metas más exigentes de colesterol LDL dependiendo del nivel de riesgo de cada persona, junto con la recomendación de iniciar tratamientos farmacológicos de forma más temprana cuando las modificaciones en el estilo de vida no alcanzan los resultados esperados, de acuerdo con el documento difundido en JACC y Circulation.

Según explicó el cardiólogo Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria del ICBA, en declaraciones recogidas por Infobae, esta actualización responde a evidencia científica acumulada que demuestra que niveles más bajos de colesterol LDL se asocian con menor probabilidad de eventos como infarto o accidente cerebrovascular.

Las recomendaciones consolidan una tendencia hacia una prevención más activa y personalizada, en la que cada paciente es evaluado de manera integral y no únicamente por valores aislados de laboratorio, con el objetivo de intervenir antes de que aparezcan complicaciones.

Nuevos parámetros para el control del colesterol

Las guías establecen que las personas con riesgo límite o intermedio deben mantener el colesterol LDL por debajo de 100 mg/dL, quienes tienen alto riesgo por debajo de 70 mg/dL y quienes ya padecieron un evento cardiovascular por debajo de 55 mg/dL, lo que implica un ajuste en los criterios clínicos utilizados hasta ahora.

El especialista en medicina interna Pablo Corral, ex presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos, señaló, según Infobae, que estas cifras no son arbitrarias sino resultado de estudios clínicos acumulados durante años, y que el enfoque principal de la guía es diferenciar con mayor precisión a los pacientes según su nivel de riesgo.

Una de las principales herramientas incorporadas es la calculadora PREVENT-ASCVD, que permite estimar la probabilidad de eventos cardiovasculares a diez años y clasificar a los pacientes en distintas categorías, facilitando así decisiones terapéuticas más ajustadas.

De acuerdo con Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de la guía y director del Johns Hopkins Ciccarone Center, esta herramienta permite utilizar datos clínicos habituales para personalizar la evaluación del riesgo y orientar mejor las intervenciones.

Persistencia de la enfermedad cardiovascular

A pesar de los avances médicos, la enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte a nivel mundial, un fenómeno que, según Corral, se explica en parte por el envejecimiento de la población y por el incumplimiento de los objetivos terapéuticos en la práctica clínica.

Costabel indicó que otros factores como el sedentarismo, la obesidad, el estrés y la diabetes continúan influyendo de manera significativa, lo que mantiene elevada la incidencia de estas enfermedades incluso con mejores herramientas de prevención.

No obstante, ambos especialistas coinciden en que la mortalidad por infarto y accidente cerebrovascular ha disminuido en las últimas décadas, en parte gracias a los avances en diagnóstico, tratamiento y estrategias preventivas.

Este contexto refuerza la necesidad de un abordaje integral que combine intervenciones médicas con cambios sostenidos en el estilo de vida.

Hábitos saludables como base del tratamiento

Las guías insisten en que la prevención debe comenzar desde edades tempranas, con hábitos como mantener un peso adecuado, realizar actividad física, evitar el consumo de tabaco y garantizar un descanso adecuado.

Corral remarcó que el estilo de vida constituye la base del control del colesterol y que sobre esa base se decide si es necesario añadir tratamiento farmacológico, aunque advirtió que la falta de adherencia a estas medidas limita los resultados.

Costabel añadió que en personas con bajo riesgo, los cambios en el estilo de vida pueden ser suficientes sin necesidad de medicación, lo que refuerza la importancia de la prevención no farmacológica.

Según Blumenthal, más del 80% de las enfermedades cardiovasculares podrían prevenirse, y el control del colesterol LDL es un componente central dentro de ese objetivo.

Decisiones terapéuticas y evidencia científica

La indicación de medicación ya no depende exclusivamente de un valor numérico, sino de una evaluación global que incluye antecedentes, hábitos y factores de riesgo, lo que permite una toma de decisiones más informada entre médico y paciente.

Corral explicó que existen grupos en los que el tratamiento es indispensable, como quienes ya han sufrido eventos cardiovasculares o presentan signos de aterosclerosis, mientras que en otros casos la decisión requiere un análisis más detallado.

Las estatinas continúan siendo el tratamiento principal para reducir el colesterol, con evidencia consistente que respalda su eficacia en la disminución de infartos, accidentes cerebrovasculares y mortalidad cardiovascular, según detalló Costabel.

Frente a cuestionamientos sobre posibles efectos adversos, los especialistas consultados indicaron que la evidencia científica no muestra impactos negativos relevantes en funciones hormonales o cerebrales, y que incluso la reducción del colesterol se asocia con menor riesgo de deterioro cognitivo, concluyendo que el principal desafío actual es combatir la desinformación y aplicar tratamientos basados en evidencia.

💡
¿Qué deseas ver ahora?