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Compartir la mesa sin pantallas fortalece vínculos y multiplica la alegría cotidiana.

Cocinar y comer juntos nos hace más felices

Cocinar y comer en compañía, sin pantallas, triplica la alegría y mejora el bienestar emocional. La ciencia confirma que compartir la mesa transforma nuestra salud física y mental.

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Por EFE
Publicado el 27 de febrero de 2026

 

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Cocinar y comer en compañía, sin pantallas, triplica la alegría y mejora el bienestar emocional, según dos investigaciones realizadas en 2025 por la Sociedad Española de Neurología, la Universidad Rey Juan Carlos y el CIBEROBN. Los estudios revelan que la socialización durante las comidas aumenta la felicidad en un 232 % y reduce el sentimiento de rechazo en un 23,5 %. En cambio, el uso de dispositivos móviles disminuye la alegría en un 32 %, incrementa el estrés y favorece hábitos menos conscientes. Comer acompañado y desconectado digitalmente mejora la salud mental, la absorción de nutrientes y fortalece el vínculo social.

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Cocinar y comer acompañado, sin pantallas, no solo fortalece vínculos sociales, sino que triplica la alegría y mejora el bienestar emocional, según publica EFE. Dos investigaciones realizadas en 2025 demuestran que la socialización en torno a la comida impacta de manera directa en la salud mental, en la percepción sensorial de los alimentos y hasta en la forma en que el cuerpo procesa los nutrientes.

Bajo el título «La ciencia de lo que se cuece en la cocina», los estudios fueron liderados por la Sociedad Española de Neurología, la Universidad Rey Juan Carlos, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, e IKEA. Las conclusiones ofrecen datos concretos sobre cómo han cambiado nuestros hábitos culinarios y qué efectos tiene la digitalización en la mesa.

El resultado pone cifras a una intuición compartida por muchos hogares: que la compañía hace más placentera la experiencia de comer. Pero esta vez no se trata solo de una percepción subjetiva, sino de evidencia respaldada por biometría, inteligencia artificial y análisis neurológico.

La compañía como motor del bienestar emocional

Una de las investigaciones, titulada «Identificando las emociones en los hábitos culinarios con IA y equipos biométricos», fue desarrollada por la Sociedad Española de Neurología y la Universidad Rey Juan Carlos. A través del uso de tecnología biométrica e inteligencia artificial, el equipo recopiló más de 250.000 datos codificados.

El objetivo fue medir científicamente «el impacto que tiene de forma inconsciente el desarrollo de hábitos culinarios, solo, acompañado, y especialmente el impacto que tiene en el bienestar emocional el uso del teléfono”, explicó la catedrática de la Universidad Rey Juan Carlos, Ana Reyes.

El presidente de la Sociedad Española de Neurología, Jesús Porta, destacó que el estudio permitió no solo cuantificar emociones durante la rutina culinaria, sino «también dotar de significado a esos datos desde el conocimiento de las ciencias neurológicas, permitiéndonos evaluar el bienestar emocional asociado a la experiencia de cocinar y comer”.

Los resultados son contundentes. Cocinar acompañado triplica la alegría en el cerebro, con un aumento del 232 % en comparación con hacerlo en soledad. La rutina diaria se transforma así en una experiencia emocionalmente positiva, donde la interacción social se convierte en un verdadero pilar del bienestar.

Cocinar y comer en compañía es una práctica simple con impacto real en tu bienestar emocional.
Cocinar y comer en compañía es una práctica simple con impacto real en tu bienestar emocional. / Shutterstock

Comer juntos reduce el rechazo y mejora la experiencia

No solo cocinar en compañía genera efectos positivos. Comer acompañado reduce el sentimiento de rechazo en un 23,5 %. Estar con otras personas, según el estudio, «rompe la neutralidad funcional de la tarea, de forma que no se ve como un trámite sino que se convierte en una experiencia positiva».

La conclusión científica es clara: la calidad emocional de nuestra alimentación depende menos del contenido del plato y mucho más del contexto en el que se comparte. La desconexión digital y la presencia humana potencian la vivencia.

Además, la compañía tiene efectos fisiológicos. Comer acompañado mejora la absorción de nutrientes al favorecer un ritmo más pausado y contribuye a reducir el riesgo de obesidad, ya que facilita la saciedad consciente. Es decir, cuando compartimos la mesa, prestamos más atención a las señales internas del cuerpo.

En relación con el tipo de alimentos, la investigación detectó que la comida procesada genera una «leve respuesta de miedo» o desconfianza biométrica, con un aumento de 1,56 puntos. Los investigadores atribuyen este efecto a la falta de control sobre el origen del producto y sobre el proceso de elaboración.

El impacto silencioso de las pantallas en la mesa

El estudio también analiza el papel de los dispositivos electrónicos durante las comidas. Aunque no provocan tristeza de manera directa, sí aplanan las emociones positivas y reducen la alegría en un 32 %.

El uso del móvil u otros aparatos incrementa el estrés, fragmenta la atención y dificulta la degustación consciente. La percepción sensorial de los alimentos se deteriora, lo que afecta la experiencia global.

La segunda investigación, centrada en «el impacto de la digitalización en los hábitos alimentarios», fue elaborada por el CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III. Sus resultados refuerzan la idea de que conversar en la mesa está asociado a patrones de ingesta más saludables.

El bienestar psicológico depende cada vez más de cómo comemos y con quién lo hacemos. El uso constante de pantallas fomenta un escenario de soledad que tiene consecuencias directas en la salud mental y en la conducta alimentaria.

Soledad, pantallas y riesgo psicosocial

Los datos revelan que la adolescencia y los perfiles clínicos recurren a las pantallas más del doble de horas que la población general. Además, comen solos con mayor frecuencia: siete veces más entre semana y dieciocho veces más los fines de semana.

Ambos colectivos presentan mayor riesgo psicosocial vinculado al uso de dispositivos. Comer en soledad aparece como un marcador de riesgo que debe abordarse en la intervención terapéutica, debido a su impacto en la salud mental y en la conducta alimentaria.

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Uno de los datos más significativos es que el 98 % de las personas come con pantallas. Solo el 2 % lo hace sin dispositivos. Esta transformación ha debilitado el carácter social de las comidas y ha generado entornos más aislados.

El móvil es el dispositivo dominante en la mesa. Su uso se asocia a estilos de ingesta menos conscientes, guiados por estímulos externos en lugar de señales internas de hambre o saciedad.

Además, el tiempo y el momento de exposición a redes sociales aumentan la dependencia emocional de estas plataformas, «creando una ilusión de conexión que, en la práctica, profundiza la soledad, e influye negativamente en el descanso y horas de sueño».

Evidencia científica y un llamado a recuperar la mesa

Las conclusiones de ambos trabajos coinciden en un punto esencial: «Comer en compañía y sin pantallas no responde a una visión idealizada del pasado, sino a prácticas respaldadas por la evidencia científica en salud física y mental”, afirmó el coordinador del estudio y subdirector del CIBEROBN, Fernando Fernández-Aranda.

Lejos de una nostalgia romántica, la invitación es práctica y respaldada por datos. Cocinar juntos, conversar en la mesa y apartar el teléfono no son gestos menores. Se trata de hábitos que impactan directamente en la alegría, el bienestar psicológico y la relación con la comida.

En un contexto donde la digitalización atraviesa todos los espacios de la vida cotidiana, estos estudios aportan una mirada concreta sobre cómo pequeñas decisiones diarias pueden marcar una diferencia profunda.

Al final, la ciencia pone en números lo que muchas personas ya intuían: compartir la cocina y la mesa, sin distracciones digitales, es una fórmula infalible para cultivar alegría y fortalecer la salud integral.

TAGS:  Amistad | Comida | Familia | Felicidad | Salud

CATEGORIA:  Vida | Cuerpo y mente

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