Cinco hábitos que arruinan el sueño y cómo eliminarlos, según especialistas
Especialistas en sueño advierten que eliminar hábitos como pantallas, cenas tardías o alcohol nocturno puede mejorar notablemente la calidad del descanso.
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Agencias
Publicado el 09 de enero de 2026
Dormir bien no siempre requiere sumar rutinas nuevas. Expertos de Real Simple y Harvard Health coinciden en que abandonar ciertos hábitos nocturnos puede marcar una gran diferencia. El uso de pantallas antes de dormir, cenar tarde, consumir alcohol en la noche, pensar en pendientes desde la cama o mantener conversaciones estimulantes activan el sistema nervioso y dificultan el descanso. Los especialistas recomiendan apagar dispositivos con anticipación, adelantar la cena, limitar el alcohol, anotar preocupaciones antes de acostarse y reservar temas complejos para otro momento. Pequeños cambios sostenidos mejoran la calidad del sueño y favorecen un descanso profundo y reparador constante.
Dormir bien no siempre depende de sumar nuevas rutinas de relajación. De hecho, expertos en descanso advierten que eliminar ciertos hábitos nocturnos puede ser mucho más efectivo para mejorar la calidad del sueño. Incluso modificar un solo comportamiento, sostenido en el tiempo, puede generar cambios significativos en el descanso.
Especialistas consultados por Real Simple y Harvard Health coinciden en que muchas personas sabotean su sueño sin notarlo, especialmente en las horas previas a acostarse. La psicóloga clínica y experta en sueño Liz Ross explica que dejar de realizar acciones que estimulan el sistema nervioso permite que el cuerpo entre en un estado de calma propicio para dormir.
Estos son cinco hábitos que dificultan el descanso y cómo reemplazarlos:
1. Uso de pantallas antes de dormir
La luz azul de teléfonos, tabletas y televisores simula la luz del día y mantiene al cerebro en alerta. La médica naturópata Catherine Darley recomienda evitar dispositivos electrónicos entre una y dos horas antes de acostarse y optar por alternativas como estiramientos suaves, una ducha tibia o actividades tranquilas en familia.
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2. Comer cerca de la hora de dormir
Cenar tarde obliga al organismo a mantenerse activo cuando debería relajarse. Los especialistas sugieren realizar la última comida al menos dos o tres horas antes de ir a la cama. Las comidas pesadas aumentan el riesgo de reflujo y pueden provocar despertares nocturnos.
3. Consumir alcohol por la noche
Aunque el alcohol puede generar una sensación inicial de somnolencia, fragmenta el sueño y reduce su calidad. Si se consume, lo ideal es hacerlo temprano y finalizar al menos tres horas antes de acostarse. Como alternativa nocturna, se recomienda una infusión sin alcohol.

4. Pensar en pendientes desde la cama
Repasar tareas, problemas o preocupaciones activa el cerebro y dificulta la relajación. Los expertos aconsejan anotar pendientes y organizar el día siguiente antes de acostarse, fuera del dormitorio, para liberar la mente al momento de dormir.
5. Mantener conversaciones estimulantes antes de acostarse
Hablar de temas emocionales, complejos o conflictivos cerca de la hora de dormir puede alterar el descanso. Darley sugiere postergar esas conversaciones o finalizarlas al menos una hora antes de ir a la cama.
Los especialistas subrayan que la constancia es clave. Eliminar un solo hábito y sostener ese cambio durante varias semanas puede marcar una diferencia notable en la calidad del sueño. Pequeños ajustes, mantenidos en el tiempo, favorecen un descanso más profundo y reparador, con impacto directo en la salud física y mental.
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