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Carta al suicida…

La vida se resuelve con múltiples herramientas sociales, hay asombro, aprendizajes, errores y sobre todo resolver problemas; efectivamente, cada día y a cada instante tenemos que tomar decisiones, descifrar hechos y resolver problemas; unos fáciles otros más difíciles, pero todos tienen solución.

Por Óscar Picardo Joao

El único problema filosófico verdaderamente serio es el Suicidio. Juzgar si la vida es o no digna de vivir es la respuesta fundamental a la suma de preguntas filosóficas (… ) muchas veces requiere más valor el conservar la vida…” (Séneca)

El suicidio es un acto deliberado de quitarse la vida. Una decisión demasiado compleja y rodeada de un contexto muy personal o particular. El suicidio y los comportamientos suicidas pueden estar asociados a diversos factores: Trastorno bipolar o límite de la personalidad; Depresión; Consumo de drogas o alcohol; Trastorno de estrés postraumático; Esquizofrenia; Historial de abuso sexual, físico y emocional; pero también a situaciones muy básicas de relaciones humanas.

Efectivamente, existen elementos más simples, cotidianos y estresantes que pueden llevar a una persona al suicidio, como problemas serios a nivel financiero o en las relaciones interpersonales. Así, los seres humanos que intentan suicidarse con frecuencia están tratando de distanciarse o alejarse de una situación que parece imposible de manejar o resolver. Muchos suicidas se sienten incomprendidos, avergonzados, culpables, víctimas o rechazados y no hallan salidas.

A veces, los comportamientos suicidas también están vinculados al envejecimiento; la muerte de un ser querido; traumas emocionales; desempleo o crisis financieras; situaciones política comprometedoras; y los factores de riesgo más recurrentes son: acceso a armas de fuego; antecedentes de suicidio, autoagresión deliberada, abandono o maltrato o simplemente no tener con quien hablar.

Algunas personas intentan suicidarse de una manera que sea menos probable de ser fatal, como envenenamiento o sobredosis; aunque la mayoría de intentos de suicidio no terminan en muerte Los hombres tienen mayor probabilidad de escoger métodos violentos, como dispararse. Como resultado de esto, los intentos de suicidio en los hombres tienen mayor probabilidad de terminar en muerte, aunque en las estadísticas los intentos están más del lado de las mujeres.

Los familiares de personas que intentan o cometen suicidio a menudo se sienten culpables; y pueden ver el intento de suicidio como un acto egoísta. No obstante, las personas que intentan cometer suicidio con frecuencia creen erróneamente que les están haciendo un favor a sus amigos y parientes al irse de este mundo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el suicidio fue la segunda causa de muerte de jóvenes de entre 15 y 29 años en todo el mundo. Asimismo, más del 79% de los suicidios tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos.  Según datos del Instituto de Medicina Legal (IML) en El Salvador, al año 2021, se registran 307 casos masculinos, mientras que las mujeres que cometieron suicidios suman 71.

Pero como diría Roberto Benigni “La vida es bella”, y a pesar del agotamiento de salidas y opciones siempre se puede encontrar un camino; a veces se necesita el apoyo emocional de un amigo, de un familiar o de un profesional de la psicología.

La vida sigue, y los problemas se agotan o solucionan; y las cosas son cosas; nadie debería encontrar en el suicidio una solución a los problemas económicos o emocionales. Aunque lo más dramático es que el suicida deja una huella difícil de borrar en los seres que le han rodeado.

Puede existir una “perversa pedagogía del suicida”, utilizando este hecho dramático y traumático, para marcar a otra persona, para hacerlo sentir culpable, para mandarle un mensaje. Pero al final hay gente que no aprende o se puede obviar y el suicida nunca sabrá que ocasionó o cómo se manejó su situación; quizá ni se lea su carta o dedicatoria; solo deberá saber que él sale del escenario y punto.  

La decisión de suicidarse es muy compleja, pero no es una salida natural del ser humano; la vida tiene su ciclo, nacemos, crecemos, maduramos, envejecemos y morimos; y estos nos pasa a todos, al más pobre y al más rico, al más feliz o infeliz, al más optimista o al pesimista. Hay un ciclo que cumplir, y quebrar ese proceso no es bueno, no es sano, no es prudente, no es necesario.

La vida se resuelve con múltiples herramientas sociales, hay asombro, aprendizajes, errores y sobre todo resolver problemas; efectivamente, cada día y a cada instante tenemos que tomar decisiones,  descifrar hechos y resolver problemas; unos fáciles otros más difíciles, pero todos tienen solución.

Cada quien en sus circunstancias sufre situaciones complejas de índole emocional, financiera, laboral; nadie escapa a ello, y es que el ser humano se desarrolla y se descubre en la alteridad, en la relación con los otros y con las cosas.

Todos nos vamos a morir, y si fallece el ser más querido, en las circunstancia que sea, no debe ser motivo para acabar con mi vida; ¿perdí el empleo, mi casa, mis bienes por situaciones financieras…? Podemos comenzar de cero, nadie llega a este mundo con las cosas resueltas, ni los multimillonarios; las cosas son cosas y el dinero no lo puede comprar todo. ¿Se esfumó de mi vida la persona que más amaba, me engañó, se fue con otro…? no somos dueños de nadie, personas van y vienen.

Probablemente el mayor problema ante una situación de suicidio es nuestro “sistema de creencias”; a veces es muy rígido, y este sistema es una construcción personal y moral, rige nuestra cosmovisión e ideología. Si movemos algunas piezas en nuestra mente podemos desmontar el pensamiento suicida. Si creamos algunas salidas mentales a los grandes problemas, si encontramos opciones alternativas, si reducimos las expectativas, si humanizamos a nuestros ídolos, todo puede cambiar.

El suicidio es una decisión compleja que se mueve entre el valor y el temor; difícil de descifrar y entender. Pero al final, la vida sigue…; desparecemos, y después de unas semana de duelo todo vuelve a la normalidad, quedará alguna huella o recuerdo, pero la vida sigue, y nuestros problemas y circunstancias, mutan, cambian o desaparecen. La vida sigue, conmigo o sin mí, no hay nadie indispensable…   

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.

Investigador Educativo/opicardo@asu.edu

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