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¿Bonos de carbono o impuesto verde?

Necesitamos cuidar los pocos recursos, en territorio somos desfavorecidos a comparación de los otros países centroamericanos, las alternativas que puedan ayudar a alcanzar las metas como país cuentan y necesitamos evaluar opciones.

Por Carlos Francisco Imendia

Como ya la sabíamos y como una crónica de muerte anunciada, el Lago de Coatepeque, no puede más, está muriendo, y el turista que se sumerja en sus aguas  se arriesga a  enfermarse, contraer bacterias, etc. ¿Cuántas veces se dijo?  O se escribió sobre la complicada situación ambiental del lago, incluso que sus aguas estaban contaminadas con heces fecales, no hay desagüe (cuenca  endorreica), a parte del cambio de coloración de sus aguas  (a turquesa)  que según los biólogos se debe a la floración de micro algas cianófitas. El lago absorbe todo lo que llegue a sus aguas, sin plantas de tratamiento todo va al cuerpo de agua, y al final es como un inmenso inodoro donde no se jala la palanca. Fundaciones, biólogos, ambientalistas, columnistas, todos han hablado sobre la alarma ambiental del lago de Coatepeque y nadie ha hecho caso incluso las mismas autoridades, Turismo, etc.  Han subestimado el problema, nunca se ha profundizado en equilibrar la situación ambiental y el crecimiento y la demanda turística, y les cuesta entender que el equilibrio del ecosistema garantiza  el desarrollo local, no hay duda que ante el desinterés que muestran todos y el poco sonido  de las pequeñas voces de organizaciones y fundaciones, no se hace mucho, como se dice en buen salvadoreño: No se hace bulla suficiente.

El desentendimiento y la poca información de lo que sucederá con un destino natural como Coatepeque hace que le sugiramos a las autoridades, por favor si no encuentran una solución local, en los profesionales y técnicos nacionales, búsquenla en países cercanos como Costa Rica que tiene  éxito en equilibrar el tema ambiental  y el turismo. La metodología llevada por los ticos puede representar una solución urgente para El Salvador y en pocos años no lamentemos la pérdida del Lago de Coatepeque.

Estoy seguro que el gobierno de Costa Rica no tendría objeción para apoyar en dichos temas a las autoridades locales en específico Turismo.  Esto puede generar nuevas oportunidades y buen manejo de las áreas destinadas a preservar la biodiversidad, a generar turismo consciente, no tan irracional como el que ha llevado al pobre lago a la debacle.

Hace unos meses, hasta una estructura recreativa denominada  embarcación turística se hundió en dicho Lago, no se sabe si pudieron rescatar la estructura o dejaron que se fuera  hasta el fondo,  tuve la oportunidad de verla navegar  por la noche, iluminada y con una discoteca abordo era una gran atracción turística, incluso bodas  se celebraban a bordo,  pero quizás con medidas de seguridad improvisadas y por desperfectos se hundió.  Más objetos se han hundido en el lago, incluso dicen hasta helicópteros privados.

No subestimemos las enfermedades graves, de piel  que un ser humano puede contraer en aguas contaminadas sobre todos niños, nadie en su sano juicio se atrevería a nadar en las aguas contaminadas del río Acelhuate, porque la contaminación de las aguas está concentrada, en el Lago de Coatepeque la contaminación no está concentrada , aparentemente está limpio, pero existen estudios que indican lo contrario, sus aguas no son aptas ni para consumo , ni para la recreación. ¿Se podrá revertir la situación? Esperemos que si´, con medidas urgentes, el problema que el crecimiento de la demanda turística es tan rápida que no permite que la regeneración biológica  se pueda llevar a cabo es más lenta.

Ante esta grave situación surgen dos temas, el primero los bonos de carbono que fomentan la compensación ambiental, ante el daño que le hace la industria y la agroindustria al medio ambiente y que no puede controlar,  muy difícil adoptarían nuevas tecnologías,  o la reforestación.  Pero este tema hay que ahondarlo con muchos sectores, entre ellos el sector público y privado, y definir un mercado nacional de bonos de carbono. Incluso la misma caficultura se beneficiaría.

En segundo lugar, el impuesto verde y surgen con la función de gravar las malas acciones productivas y contaminantes que no se pueden controlar, estos impuestos verdes son herramientas necesarias  para combatir el cambio climático.

Necesitamos cuidar los pocos recursos, en territorio somos desfavorecidos a comparación de los otros países centroamericanos, las alternativas que puedan ayudar  a alcanzar las metas como país  cuentan y necesitamos evaluar opciones.

Más carga tributaria ahuyenta la inversión extranjera, estamos de acuerdo, pero este tipo de impuesto garantiza y permite  controlar el abuso  de los sin escrúpulos  que quieren pasar por encima  del equilibrio ambiental de la nación.

Solo para recalcar, los impuestos ambientales (verdes) se aplican en las siguientes categorías: Emisiones CO2, Manejo de suelos, aguas residuales, agroindustria, Transporte público y de carga, turismo, emisiones vehiculares , plásticos de un solo uso y petróleo; empresas de energía, distribución y producción energética; transporte aéreo.

Estos impuestos verdes estimulan a seguir buscando alternativas para adoptar nuevas formas de producir, de vender y de consumir. Pero recuerden son dos alternativas, ¿Cuál nos conviene?

En X @Chmendia

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