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Guerra en Ucrania : el fin de la neutralidad de Finlandia y Suecia

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Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Mientras la guerra en Ucrania sigue, nuevas consecuencias estratégicas aparecen: las candidaturas de Finlandia y Suecia para integrar la Organización del Tratado del Atlántico Norte( OTAN/ NATO) ilustra la evolución del mapa de seguridad en Europa y en las orillas de Rusia.

Dos años después de la llegada de Macedonia del Norte ofreciendo a la organización, creada en 1949, su trigésimo miembro, las demandas de adhesión de los dos países de Europa del Norte ponen fin a decenios de una neutralidad surgiendo con el fin de la segunda guerra mundial. “Una nueva era se abre”, afirmó el Presidente finlandés, Sauli Niinistö, mientras Suecia sigue el mismo paso.

Sismo histórico en este país mientras el partido social-demócrata, históricamente opuesto a entrar en la OTAN, ya aprobó el principio de la demanda. Es decir, el sentimiento de amenaza que anima a estos países frente a Rusia. La cuestión de la extensión de la OTAN siempre ha sido un tema muy sensible en la relación con la ex-URSS y Rusia. De 12 miembros en su creación en 1949, logró extenderse a 30 en virtud de su política de “puerta abierta”, contenida en su articulo 10 y a raíz del sismo que había sido en 1991 la caída de la ex-URSS.

La posibilidad de ver a Ucrania volverse miembro de la organización de seguridad occidental, ha sido uno de los argumentos de Rusia para justificar la invasión a país. Por cierto, Finlandia y Suecia ya son miembros de la Unión Europea (UE) desde 1995. Una adhesión a la OTAN reforzaría el sentimiento de una protección militar global, lo que no podía afirmar con tanta fuerza la UE. No tiene esta vocación siendo, antes de todo, un espacio comercial y de circulación de bienes y mercancías.

Pero la guerra en Ucrania está cambiando todos los equilibrios y las perspectivas de Europa tanto como en las relaciones internacionales. Finlandia comparte 1,300 kms. de fronteras comunes con Rusia. Hoy en día, la mayoría de los finlandeses están a favor de una adhesión a la OTAN. Aunque no parece existir una amenaza inmediata, Finlandia y su vecina Suecia se sienten vulnerables. Los países bálticos,a saber, Estonia, Letonia y Lituania, ya se adhirieron a dicha organización en 1999.

Finlandia había firmado, en 1948, un “tratado de amistad” con la ex-URSS, estableciendo el marco de las relaciones con Moscú, puestas bajo la noción de la “neutralidad forzada”, tal como había sido presentada en la época de la guerra fría. Ese concepto fue promovido como la “finlandización”. El país no fue un “satélite” como otros de la ex-URSS, pero tenía un margen de maniobra internacional bajo observación hasta la caída de la ex-URSS. En 1995, se adhirió a la UE, y en el “enlace por la paz” de la OTAN.

Pero quedó militarmente no alineado. Por su parte, Suecia mantuvo una política de neutralidad firme, a tal punto que no entró en un conflicto desde 1814. Estos dos países se habían enlazado con la organización que les consideraba como los dos Estados no miembros, más cercanos. Participaron en misión lideradas por la OTAN en los Balcanes, tanto como Iraq o Afganistán.

La evolución de estos últimos días revelan las preocupaciones de países en relación con Rusia y la voluntad de prevenir una posible agravación de la situación de seguridad. Ahora bien, para poder entrar en la organización, todos los miembros funcionan sobre el princi pio del consenso.

Por el momento, Turquía manifiesta un desacuerdo, argumentando un apoyo de Finlandia y Suecia a organizaciones kurdas consideradas por Ankara como “terroristas”. Ahora bien, Turquía necesita ser consolida en la OTAN después de haber sido bastante crítica durante los últimos años.

Afirmar una posición de bloqueo puede favorecer una negociación interna para ocupar una nueva posición en un contexto internacional tenso y cambiante. Acabar con las sanciones sobre la industria de defensa turca definidas en 2020 por Washington después que Ankara había escogido el sistema anti-misil ruso S 400 puede ser una opción, tanto como la exclusión del programa de los aviones sigilosos. Negociaciones internas están abiertas para que el proceso de adhesión de los dos nuevos países se aplique.

Sin duda, Rusia tendrá que reaccionar. Lo hará bajo una forma política, económica anunciando desde ya, el fin de su suministro en electricidad a Finlandia.

Una reacción militar podría ser equivalente a una declaración de guerra militar. Es decir, cuanto el margen de maniobra se reduce, aumentando por su parte, la incomprensión mutua y la distancia entre los países preocupados por la guerra en Ucrania y sus onda de choque que parece cada día que pasa más fuerte.

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