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Perfecta imperfección

Pretender una familia sin fallas sería tanto como dominar la ciencia, o mejor dicho, el arte de la familia. Pero ese noble anhelo, se ha demostrado, es imposible. Lo que pasa es que a la familia le pasa un poco aquello que se dice que Churchill decía de la democracia cuando expresaba que era “el peor sistema de gobierno… con excepción de todos los demás”.

Por Carlos Mayora Re
Ingeniero @carlosmayorare

Se cuenta que Servilio Gémino, cónsul de Roma, fue a visitar un día al mejor pintor de la ciudad, llamado Lucio Maillo. Al ver que los hijos del pintor no eran muy agraciados, el cónsul le preguntó al dueño de la casa: Lucio, dime, ¿cómo es que haces a tus hijos tan mal si eres capaz de pintar con tanta maestría? Maillo le respondió: “porque a mis hijos los hice de noche… pero pinto de día”. 

La anécdota viene a cuento porque hoy quisiera hablar acerca de la familia; y hacer notar cómo en un mundo exigente, que no perdona nada en lo que vivimos sino la perfección, resulta que hay muchas personas que parecerían pensar que la familia, su familia, o es perfecta, o no vale la pena en absoluto ni siquiera intentarlo.

Quizá en la base del comportamiento y de las decisiones de tantos jóvenes y no tan jóvenes que huyen del matrimonio, y que hacen aspavientos al compromiso late el mismo deseo: me casaré “cuando esté listo/a”, tendré descendencia cuando “pueda darle a cada hijo/hija lo mejor”, formaré una familia “cuando esté seguro/a de que no voy a fracasar”… es decir -tomando pie de la anécdota del primer párrafo-: o tengo una familia ejemplar, o no me meto en ese lío.

Sin embargo… la experiencia de vida de tantas familias demuestra justamente lo contrario: la perfección de la familia consiste, precisamente, en el ajustar las imperfecciones todos.

A fin de cuentas, pretender una familia sin fallas sería tanto como dominar la ciencia, o mejor dicho, el arte de la familia. Pero ese noble anhelo, se ha demostrado, es imposible. Lo que pasa es que a la familia le pasa un poco aquello que se dice que Churchill decía de la democracia cuando expresaba que era “el peor sistema de gobierno… con excepción de todos los demás”. 

Así le pasa a la familia: cualquier otro intento de formar, educar o moldear seres humanos desde un sistema estatal, por ejemplo, ha fracasado desde los tiempos de la República de Platón, hasta el ensayoactual del gobierno socialista español que, en boca de una Ministra, llegó a sostener la “obligación” del Estado para educar a los niños argumentando que los hijos “no son de sus padres”… (la misma que con el COVID cerró las escuelas y mandó a todos los niños a sus casas); por no decir más del intento comunista soviético de separar los niños de sus padres, o las primeras experiencias de los kibutz israelitas, que terminaron reconociendo la necesidad insoslayable de contar con una familia, para el mejor crecimiento y educación de los menores.

Además, aparte de ese afán de perfección que paraliza a algunos y algunas en el impulso de formar una familia (nunca mejor dicho aquello de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”), también hay otro obstáculo importante en la hiper comunicada sociedad en que vivimos: la convicción de que la familia -precisamente por su imperfección intrínseca- necesita ayuda externa para atender a la educación y maduración de los hijos. 

Y se recurre, en el mejor de los casos, a todas las páginas posibles de Internet, y en el peor a buscar sustitutos de los padres en psicólogos, pedagogos o consultores familiares…mientras los esfuerzos de los progenitores para encajar la vida familiar que vive (“su” realidad) en moldes, estereotipos o ideales extraídos de películas o libros de autoayuda, acaba destrozando la confianza de los padres en sí mismos. Lo que a su vez genera una especie de círculo vicioso muy pernicioso para todos. 

La familia, pues, es imprescindible. Pero eso no es lo mismo que afirmar que debe ser perfecta, sino, simplemente, que es mil veces mejor crecer en una familia con fallas que habitar un infierno doméstico por la persecución de una perfección francamente imposible de alcanzar. 

Ingeniero/@carlosmayorare

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Familia Opinión Valores

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