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El cine indomable de Liliana Cavani

El filme de Cavani, cuyos comienzos en el cine estaban vinculados a los documentales que en los Sesenta rodó sobre la II Guerra Mundial, causó un escándalo internacional mayúsculo y fue censurado en diversos países. Se había acercado al horror del Holocausto con una historia que buceaba en los rincones más negros de la mente.

Por Gina Montaner
Periodista

"Nunca he aceptado compromisos”. Así se expresaba la directora de cine Liliana Cavani en la apertura del festival de Cine de Venecia. Si no fuera porque Wikipedia establece su nacimiento en 1933, nadie diría que la reconocida directora italiana tiene noventa años. Sin duda, su empeño en hacer el cine que siempre ha querido y le ha interesado la ha mantenido joven y conectada a la actualidad.
Cuando leí que la edición número ochenta de la Mostra de Venecia le otorgaba este año El León de Oro honorífico por su trayectoria, lamenté no poder compartir la noticia con mi padre, recientemente fallecido. Yo tenía dieciséis años cuando se estrenó en España Portero de noche, su película más famosa y también las más polémica. No puedo recordar si la vi en ese momento (en aquella época en los cines eran estrictos con la entrada a menores de edad) con mis padres, pero a lo largo de los años hablé del filme con mi padre, a quien le había impresionado la escabrosa historia de una superviviente de Auschwitz que de manera fortuita se reencuentra con su antiguo torturador, un ex oficial de la SS convertido en el anónimo conserje nocturno de un hotel en la Viena de la postguerra. Encerrados en el apartamento del hombre, la víctima y su verdugo reemprenden su relación sadomasoquista de dominio y sumisión.
El filme de Cavani, cuyos comienzos en el cine estaban vinculados a los documentales que en los Sesenta rodó sobre la II Guerra Mundial, causó un escándalo internacional mayúsculo y fue censurado en diversos países. Se había acercado al horror del Holocausto con una historia que buceaba en los rincones más negros de la mente. Hubo críticos que la acusaron de explotar y romantizar el “porno nazismo” Hasta el día de hoy, la directora asegura que “volvería a explorar el paralelismo entre el nazismo y el sadomasoquismo”. A fin de cuentas, su trama de ficción, con los actores Charlotte Rampling y Dick Bogarde dejándose la piel y el alma en la claustrofobia de una estancia que reproduce el encierro del campo de concentración, estaba inspirada en algunas entrevistas que había hecho a supervivientes para sus documentales: una mujer que se avergonzaba de haber sobrevivido a Auschwitz. Otra, una profesora, que cada verano, tras su liberación, pasaba sus vacaciones cerca de Dachau. Habían sobrevivido, pero algo por dentro se había quebrado para siempre. De esos perturbadores testimonios nació Portero de noche.

La filmografía de Cavani es el testamento de una artista que no esquiva la provocación. Siempre dispuesta a incomodar a los estamentos antes que renunciar al cine que ha querido hacer. Además de Portero de noche, películas como Galileo Galilei y Francisco de Asís fueron objetos de campañas por parte de la Iglesia católica para que estos biopics heterodoxos fueran vetados. Cavani nunca ha dado su brazo a torcer y así ha llegado a los noventa: libre y sin la menor intención de plegarse a las coerciones de unos y otros.
Con una vitalidad que desafía al calendario, en su discurso de aceptación en esta Mostra de Venecia desvaída por la ausencia de grandes estrellas de Hollywood debido a la huelga de actores y guionistas, Cavani aprovechó la ocasión para lamentarse ante la organización del festival de que por primera vez en ocho décadas le otorgaban a una mujer tan distinguido galardón. No puede ser, señaló, que no haya más mujeres en el ámbito cinematográfico con trayectorias tan o más sobresalientes que la de ella. El premio se lo entregó una muy agradecida Rampling, cuya carrera se disparó con ese papel tan arriesgado y potente a la misma vez en Portero de noche.
Cavani ha presentado en Venecia su nuevo filme, El orden del tiempo, inspirado en un libro del mismo título del físico teórico Carlo Rovelli. Es el relato de un grupo de amigos que se enfrenta a un posible apocalipsis al aproximarse peligrosamente a la Tierra un asteroide. La película invita a reflexionar sobre el paso del tiempo cuando el fin podría estar cerca. Ya no podré verla con mi padre cuando la estrenen. Ni tener con él esa última conversación sobre Liliana Cavani, para que de nuevo me contara cómo lo deslumbró en su juventud con su cine indomable. [©FIRMAS PRESS]

*Twitter: ginamontaner

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