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Nuestra salud y el calor extremo

El creer que el cambio climático en general y la era de ebullición global en especial, afectan únicamente los sistemas ecológicos y la biodiversidad en el planeta es una forma superficial de ver el problema. También se verán afectadas las economías y, por su puesto, los asentamientos habitacionales. Las implicaciones serán también sobre la salud de la población mundial, tanto en forma aguda como crónica; entre muchas otras consecuencias más, algunas aún por ser definidas y determinadas con precisión.

Por Mario Aguilar Joya

El término “Era de Ebullición Global” se refiere a un periodo crítico caracterizado por tener las temperaturas más elevadas en nuestro planeta y que no se habían presentado en esta magnitud previamente, el concepto tomo fuerza después que Antonio Guterres, el Secretario General de las Naciones Unidas, lo utilizara para referirse a los meses de calor extremo en la historia reciente de la humanidad.


Como su definición lo establece, este es un término relativamente nuevo, pues las temperaturas ambientales más elevadas en la faz de la Tierra fueron precisamente en este mes de julio del presente año. Esto por supuesto, contando desde el año 1850 cuando se inicio la medición sistemática de la temperatura ambiental.


Aun cuando el termómetro en forma muy rudimentaria fue inventado por Galileo Galilei en el año 1592, su función inicial era precisamente medir la temperatura ambiental y no la temperatura corporal. Fue el médico italiano Santorio Santorius quien en 1612 inventa un aparato que media la temperatura del cuerpo humano a través de la espiración del aire que venía de los pulmones, a este aparato se le denomino “Termoscopio”, que fue el primer precursor de los termómetros que hoy utilizamos en Medicina para medir la temperatura corporal. La invención de estos dos aparatos nos permite comparar la temperatura ambiental y corporal y, por tanto, saber el riesgo que corre la salud de los humanos.

La Era de Ebullición Global es consecuencia directa del cambio climático y aun cuando, su definición es relativamente reciente, sus consecuencias se perciben desde hace ya algunos años: fenómenos meteorológicos extremos con grandes variaciones entre frío y calor excesivo, sequías en diferentes partes del mundo, derretimiento de los glaciales con aumento en los niveles del mar y la consecuente pérdida de los ecosistemas y de la biodiversidad.


El creer que el cambio climático en general y la era de ebullición global en especial, afectan únicamente los sistemas ecológicos y la biodiversidad en el planeta es una forma superficial de ver el problema. También se verán afectadas las economías y, por su puesto, los asentamientos habitacionales. Las implicaciones serán también sobre la salud de la población mundial, tanto en forma aguda como crónica; entre muchas otras consecuencias más, algunas aún por ser definidas y determinadas con precisión.

Se ha comprobado que la temperatura del cuerpo humano se mantiene en rangos relativamente estrechos, pero que se relaciona en forma estrecha con la temperatura del medio ambiente: En la medida que la temperatura ambiental subía (es decir hace más calor), la temperatura corporal desarrolla una tendencia a mantener un punto de equilibrio, que oscila entre 36.5 y 37 grados Celsius. Esto se lograba con la producción de sudor y la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que provocaría una gran movilización de sangre a las áreas periféricas, intentando enfriar al cuerpo. Esta movilización de sangre puede causar edema, perdida de la consciencia, dolores de cabeza, agotamiento y calambres musculares.


El cuerpo intenta mecanismos de compensación y equilibrio de la temperatura, sin embargo si los cambios son repentinos, el cuerpo no tendrá tiempo para realizar los ajustes necesarios. Si esos cambios ocurren muy rápido habrá pérdida excesiva de sudor con la consecuente deshidratación y fallas en el Sistema Cardiovascular y Renal predominantemente. Pero debemos saber que el calor impacta prácticamente todos los sistemas de nuestro cuerpo y si no se busca ayuda rápidamente, los efectos serán desastrosos, incluso la muerte si no se toman medidas enérgicas para contrarrestarlo.


Aun cuando no necesitamos ser expertos en aspectos ambientales, algunos datos básicos son necesarios para que podamos comprender hacia donde nos llevan estas temperaturas calientes, pues la opinión de los expertos indica lo siguiente para el futuro de la Tierra: Para el 2050 más del 80% de la población mundial estará expuesta constantemente a temperaturas promedio de 37 a 40 grados Celsius la mayor parte del año, deberán hacerse cambios en la construcción de complejos habitacionales para disminuir el calor provocado por los asentamientos urbanos, la disponibilidad de agua potable será imprescindible para mantener hidratada a una población que crece en forma acelerada y los recursos médicos que suelen ser limitados en los países pobres, se volverán más escasos por el aumento de personas enfermas por situaciones relacionadas con el calor. Todo esto sin mencionar que los medicamentos deben mantenerse en lugares secos y frescos pues de lo contrario pierden su efectividad.

Las consecuencias se vislumbran desastrosas, sin embargo, la educación temprana sobre estos temas nos permitirá concientizarnos y trabajar juntos para que el futuro no sea tan fatídico… ni tan caliente.

Médico y Doctor en Teología.

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Cambio Climático Opinión

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