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Por enfocarse en el árbol pierden de vista el bosque

Dejen de enfocarse en el árbol (comodidad y visión de corto plazo), mientras pierden de vista el bosque. No es cierto que la diábetes, la obesidad o el cáncer los provoque ningún tipo de alimento aisladamente; todos son problemas multifactoriales, que deben ser abordados de la misma manera, pero sobre todo, con EDUCACIÓN.

Por Edward Wollants
Médico y abogado

La evidencia más antigua de especies pertenecientes a la familia de los humanos y sus antepasados más cercanos, se remonta a varios millones de años. Los primeros homínidos conocidos son los pertenecientes al género Ardipithecus y al género Australopithecus.

El Ardipithecus ramidus, también conocido como "Ardi", vivió hace aproximadamente 4.4 millones de años. 

El Australopithecus afarensis, que incluye al famoso espécimen "Lucy", apareció hace aproximadamente 3.9 millones de años. 

Algunas de las especies del género Homo, además de Homo sapiens, incluyen Homo neanderthalensis (neandertales), erectus, habilis y  ergaster, entre otros. 

El homo sapiens, es decir, nuestra especie moderna de humanos, ha estado presente en la Tierra durante aproximadamente 300,000 años(de acuerdo a fósiles y artefactos descubiertos). Se cree que los primeros de ellos surgieron en África, y a lo largo del tiempo, se expandieron por diferentes regiones del mundo.

El cerebro del Homo sapiens moderno, tal como lo conocemos hoy en día, comenzó a emerger hace aproximadamente 200,000 años, con el surgimiento de los primeros Homo sapiens anatómicamente modernos. Durante este período, el cerebro humano experimentó cambios significativos en su estructura y función, incluyendo un aumento en el tamaño y la complejidad de la corteza cerebral, que es la capa externa del cerebro responsable de funciones cognitivas superiores.

Aquí me permito hacer una reflexión importante: La calidad de vida que goza actualmente la humanidad, en términos generales, tomando en cuenta lo que la clase intelectual y científica pensó a finales del s.XIX, sobre haber alcanzado (entonces) la cúspide de lo alcanzable por parte de nuestra especie (según lo describe el célebre José Ortega y Gasset), significa cuando mucho que de ese momento a la fecha han pasado alrededor de 150 años, lo que implica aproximadamente un 0.048% de todo el tiempo que el homo sapiens ha andado “aplanando calles” por el planeta.

Volviendo a nuestros orígenes: el homo sapiens sufrió hace aproximadamente 70,000 años lo que se denomina la revolución cognitiva (Yuval Noah Harari en su libro "Sapiens: De animales a dioses"). Un cambio evolutivo que nos dotó de capacidades cognitivas únicas, como el pensamiento abstracto y la comunicación simbólica, y sentó las bases para el desarrollo de la cultura y la sociedad humana tal como la conocemos hoy en día.

Hace 30,000 años superamos e hicimos desaparecer como especie a los homo neanderthalensis, nuestros últimos competidores por la supremacía.

Pero aún eramos sociedades recolectoras-cazadoras, con una dieta que principalmente consistía en una combinación de alimentos obtenidos a través de la caza de animales, la recolección de plantas y la pesca. Y se comía cuando se podía...Ayuno intermitente, pero forzado.

Casi 20,000 años después acontece la revolución agrícola, también conocida como la transición neolítica, que tuvo lugar  entre el 10,000 a.C. y el 4,000 a.C., marcando el paso de las sociedades cazadoras-recolectoras a sociedades agrícolas sedentarias.

A partir de ella (conocida también como revolución neolítica), las sociedades sedentarias basaron su dieta en cultivos agrícolas como cereales, legumbres, frutas y verduras, así como en productos animales derivados del ganado doméstico...aunque comían los que tenían.

Justo en el medio de ese período de surgimiento de la revolución agrícola, aparece en el mundo oriental el uso más antiguo del azúcar como medio para endulzar los alimentos, el cual se remonta alrededor del año 6000 a.C. en el subcontinente indio (Uttar Pradesh y Bihar),donde se descubrieron restos de cerámica con residuos de azúcar.

El gusto por el sabor dulce es innato en los humanos y está relacionado con nuestra necesidad de obtener energía de fuentes calóricas. Los alimentos dulces, como las frutas maduras, contienen azúcares naturales que proporcionan una fuente rápida de energía. ¡Lástima que hoy día no están al alcance de todas las personas!

Desde el punto de vista evolutivo, desarrollamos una preferencia por el sabor dulce como una forma de garantizar la ingesta de suficientes calorías para nuestra supervivencia. Podemos inferir que este gusto ha sido parte de nuestra biología, garantizada por la existencia de estructuras cerebrales como la corteza gustativa, núcleo del tracto solitario, amígdala, núcleo accumbens, corteza pre frontal, etc. Sin olvidar que inclusive tenemos papilas gustativas especializadas para ese mismo fin.

Resumiendo: La especie humana somos el producto de la evolución de millones de años, donde hemos sido permeados biológicamente por las necesidades del medio ambiente, que han moldeado inclusive nuestro cerebro, generando estructuras desde hace más de 200,000 años; dentro de las cuales se incluyen aquellas que promueven el gusto por el sabor dulce, para garantizar la búsqueda de carbohidratos como fuentes calóricas.

También sabemos que las enfermedades que se pueden relacionar con hábitos alimenticios y del medio ambiente, como la diábetes (primeros registros hace 1,500 años) y el cáncer (primer caso comprobado hace 1.7 millones de años), no son de aparecimiento reciente, sino también muy antiguas.

Entonces, surge la pregunta del millón: ¿Cómo espera una institución como la OMS que simplemente “por decreto” se logre no tener el gusto por lo dulce, de la noche a la mañana?

La OMS viene promoviendo que no hay que consumir azúcares agregados en las comidas, porque están relacionadas (en su consumo excesivo) con enfermedades crónicas no transmisibles; por lo cual, para sustituir ese sabor dulce que el cerebro está acondicionado milenariamente a buscar, se generaron los sustitutos de azúcar no calóricos, que ahora resulta que OMS tampoco quiere que se consuman, porque promueven el gusto por el sabor dulce, lo cual es perjudicial.

Y, ¿cuál es el mecanismo genético de cambio que propone la OMS para lograr esta proeza? Ninguno, solo ¡aguántese!. O bien, si tiene dinero, incluya frutas en su dieta diaria,pero que no sean demasiado dulces.

Dejen de enfocarse en el árbol (comodidad y visión de corto plazo), mientras pierden de vista el bosque. No es cierto que la diábetes, la obesidad o el cáncer los provoque ningún tipo de alimento aisladamente; todos son problemas multifactoriales, que deben ser abordados de la misma manera, pero sobre todo, con EDUCACIÓN. Que empezaremos a ver sus efectos en 20 o más años, pues comparado con 300,000 años son apenas si 0.006%.

Médico Nutriólogo y Abogado de la República.

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Alimentación Saludable Opinión

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