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Mafia estafó a cientos de personas con venta de plazas en el Seguro Social

Al menos 300 personas cayeron en las redes de una red de timadores, quienes cobraban entre $50 a $1,800 por “comprar” un puesto de trabajo en el Seguro Social. Según los denunciantes, hay trabajadores reales del ISSS en esta mafia, e incluso uno de la Policía. Varios estafados ya pusieron avisos a la Fiscalía

Por El Diario de Hoy | Jun 13, 2022- 21:51

Ilustración EDH

“Un amigo dice que tiene a otro amigo que conoce a una persona que trabaja en el Seguro Social, y que te puede conectar para venderte una plaza”. Palabras más, palabras menos, ese fue el guion con el que inició una historia de estafa y mentiras para arriba de 300 víctimas, que confiaron en esta posibilidad de lograr un mejor puesto de trabajo. 

El Diario de Hoy conversó con tres de las víctimas de la estafa, quienes compartieron documentos, fotografías y capturas de pantallas de Whatsapp, donde se evidencia las fechas y formas en que operó y sigue operando esta red. 
Dichas capturas incluyen los teléfonos y nombres de decenas de personas que cayeron en la estafa, los cuales El Diario de Hoy (EDH) no publicará para no entorpecer futuras investigaciones. 

Según las averiguaciones de las víctimas, hay empleados del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) dentro de este esquema de timos, e incluso personal de la Policía Nacional Civil. Es por esta razón que temen por alguna represalia y pidieron la reserva de sus nombres. 

Oficinas del ISSS en San Salvador. / Foto EDH Archivo

Entre las centenas de personas estafadas, hay quienes iniciaron este “proceso” para “comprar” una plaza en el ISSS desde hace más de un año. 

Todo iniciaba con estas referencias de amigos o conocidos. La persona que era invitada a participar tenía que hacer un depósito a una cuenta bancaria específica, un número de cuenta que le entregaba su amigo-familiar respectivo. 

Dicho amigo-familiar luego enviaba la captura de pantalla del depósito bancario y refería el número de teléfono a su “persona líder” asignada, quien procedía a colocar al nuevo participante a un grupo de Whatsapp, que era la herramienta de comunicación para informar a los participantes.  

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La cantidad del depósito dependía de la plaza a la que aspiraba, y ese dinero era visto como un “pago” para “recompensar” a la persona dentro del Seguro por “ayudar” a meterla en el ISSS. 

Esas cifra iban desde los $50 para puestos de oficios varios, hasta de $600 a $1,800 por una plaza como médico o en un cargo de administración, según los denunciantes. EDH tiene capturas de pantalla con decenas de estos depósitos. 

“Nos dijeron que iban a despedir a muchos ancianos que iban a salir por retiro voluntario, que por la pandemia iban a meter más gente, que iban a abrir nuevos seguros… ¡nos vendieron humo! A mi chero que me recomendó se lo bajaron también”.

Persona denunciante
Aplicaba a puesto de administración

Así mismo, EDH tiene los nombres completos de las cuatro personas a quienes las víctimas hicieron los depósitos de buena fe, en los últimos meses; así como textos y audios con las instrucciones de las personas líderes.

Los grupos de Whatsapp de los participantes fueron organizados por zona geográfica: había uno para San Miguel, otro para Santa Ana, Sonsonate, Ahuachapán y San Salvador. 

Captura de pantalla de uno de los mensajes de la Lic. V. a participantes. Se omite nombres y teléfonos para seguridad de las víctimas.

Una vez establecidos en sus grupos, las personas líderes de cada grupo anunciaban que cada participante tenía que preparar los siguientes documentos: dos fotos tamaño cédula, copia ampliada al 150% de DUI, NIT y carnet de AFP. 

¿Quiénes eran estas personas líderes?

 De acuerdo con algunos afectados, eran también participantes que buscaban comprar una plaza como los demás, pero que fueron designados para organizar grupos por encargo del aparente cerebro de toda la operación: la Licenciada V. 

Dicha Lic. V. es un personaje clave pero misterioso en esta trama de estafas; muchas víctimas piensan que elegía a sus líderes porque ellos eran parte de la mafia; pero otros aseguran que los mismos líderes terminaron siendo timados también. 

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La Lic. V era quien elegía, organizaba y se comunicaba con los líderes, y para atraer nuevas víctimas distribuyó y manejó siempre el mismo discurso: si la gestión no avanzaba, a cada persona le devolvería su dinero. 

Aquí, también, hay una discrepancia entre las víctimas consultadas. Unos aseguran que pidieron tal devolución, y jamás ocurrió. Otros alegan que conocen a personas que sí recuperaron lo depositado, y que por eso confiaron en este “sistema”.  

En centros comerciales y en bancas del ISSS

Una vez organizados en grupos, las personas líderes convocaban a los participantes en un centro comercial, para llenar documentos; o a veces en chalets o bancas en las afueras de establecimientos del Seguro Social, como en el Hospital de Especialidades.  

Los denunciantes señalaron que todo parecía real, e incluso las personas que llegaban a recibir a los participantes usaban papel con identificativos del ISSS, papelería que aparentaba ser oficial, e incluso formularios que parecían del Ministerio de Trabajo. 

Fichas que hacían llenar los líderes a las personas que buscaban la plaza de trabajo. No tenían sello ni firma, pero sí membrete del ISSS.

Además, explican que varias veces los supuestos organizadores de la venta de plazas llegaron en ambulancia; siempre portaban carnets del ISSS y hasta gabachas. 

Entra en juego también aquí algo que estas mismas personas aseguraban a quienes ya habían depositado: les explicaban que, a inicios de 2021 y en medio de la pandemia por covid-19, habían logrado el ingreso de varias personas con plazas de trabajo en el Seguro Social. Es decir, ya era un método “comprobado y confiable” para conseguir el puesto laboral. 

Una de las víctimas asegura que a mediados de 2021, antes de entrar en el juego de la compra de plazas, intentó buscar un puesto con el proceso normal, y que visitó las oficinas del STISSS con ese objetivo. Ahí -asegura- se le acercó una persona que se vinculó con un sindicato, y le describió exactamente la misma forma de operar, que después se encontró con este grupo comandado por la Lic. V. 

Después de que los participantes entregaban sus documentos y llenaban las fichas solicitadas por las personas líderes, se retiraban y esperaban a la siguiente comunicación en el grupo de Whatsapp. 

También aprovechaban para referir a dos personas más, según instrucciones de las personas líderes, para que aprovecharan este sistema “garantizado” para lograr plaza en el ISSS. 

Así, los mismos estafados atraían -sin saberlo- a más estafados.

Mensaje de una persona líder y la Lic. V., donde regañan a las personas participantes.

Hay personas que iniciaron este proceso desde el segundo trimestre de 2021; según los denunciantes, el último grupo de nuevos participantes se formó en noviembre de 2021, cuando según el mensaje que fue trasladado desde la Lic. V. a los demás, ya todo iba viento en popa hacia el ingreso de todos los involucrados a partir del 3 de enero de 2022. 

Un día antes de esa fecha, inició el nuevo juego de ir moviendo las fechas, siempre con una excusa distinta. 
En los mensajes de instrucciones a seguir para entrar al proceso, indicaban a las personas según zona geográfica adónde debían presentarse, en qué oficinas y por qué personas preguntar, con nombre, apellido y cargo. Todo parecía real y creíble. 

La Lic. V., a través de los líderes, justificó que eran demasiadas plazas y que no podían entrar todas de un solo, sino que tenían que hacerlo por grupo. Así que pidió paciencia y advirtió que la nueva fecha de ingreso se pasaba para el 17 de febrero. 

“Dicen que sí lograron meter (a personas al ISSS) el año pasado, a mediados de año, por la pandemia, y que les vendieron la plaza. Pero luego de eso, decía mucha gente que tenía más de un año de estar esperando, y que solo con mentiras los traían”

Persona denunciante 
Aplicaba a un puesto de enfermería 

Mas llegó esa fecha en el calendario, y tampoco. La impaciencia y la desconfianza ya comenzaban a aparecer entre los participantes. Como estrategia para comprar tiempo y trasladarles calma, la Lic. V. les aseguró que iban a darles un bono de parte del ISSS, y que debían llenar unas nuevas formas para recibir unas capacitaciones. 

Era otro capítulo más en la trama de la estafa, y ya los afectados comenzaban a hacerse muchas preguntas, entre ellas: ¿cómo les iban a pagar el bono o futuros salarios, si no les habían pedido las cuentas bancarias? ¿Por qué no les recibían en una oficina del ISSS? 

Cuando los participantes comenzaron a sospechar y averiguar más datos sobre las personas líderes, la Lic. V. y las cuatro personas que recibían los depósitos, se generó molestia general en los grupos de Whatsapp, y aparecieron las advertencias de demandas judiciales. 

La Lic. V. había perdido el control de la situación, y tres personas líderes decidieron retirarse. 

Comunicado publicado en el Facebook oficial del ISSS, en mayo de 2022.

De acuerdo con los denunciantes, una de estas líderes tenía conexión con Recursos Humanos del ISSS, y otro es un médico que buscaba una plaza en esa autónoma. 

Una tercera persona líder, presionada ante el miedo de una demanda colectiva, les confesó en una llamada que había salido del país. 

Ante el nuevo escenario, la Lic. V. buscó nuevos líderes de entre los mismos participantes; pero desde marzo pasado, ya no ha contestado los mensajes, ni responde por los depósitos de miles de dólares entregados por las víctimas. 

Un denunciante asegura que luego, en el grupo de Whatsapp de los líderes, apareció una nueva persona como administradora, con otro teléfono distinto al de la Lic. V.; y dicha nueva administradora sigue metiendo gente a los distintos grupos, para que depositen el dinero y comenzar la gestión para la compra de la supuesta plaza. 

Es decir, la estafa sigue activa. 

Los estafados no se han quedado de brazos cruzados. Averiguaron por sus medios que una de las personas que recibía dinero es un policía de una unidad de investigación; así mismo, dicen haber dado con la verdadera identidad de la Lic. V., quien en realidad es una cosmetóloga que vive en Coatepeque, Santa Ana. 

Por otro lado, explican que la Lic. V. sí se hizo presente a varias de las reuniones donde repartían fichas y documentos, pero añaden que nunca se quitó la mascarilla y que, curiosamente, siempre usó la misma ropa. 

Solo la describen como una mujer pequeña, morena, de pelo oscuro. También le tomaron fotos, las cuales están en poder de este periódico, y que no son publicadas para no afectar futuras investigaciones del Ministerio Público, pues varios afectados ya dieron aviso a la Fiscalía General de la República de cómo opera esta red. 

En la actualidad, hay decenas de personas que decidieron salirse de los grupos de Whatsapp organizados por la Lic. V, que ya dan por perdido su dinero. Y también hay quienes aún tienen fe en que les darán la plaza, que defienden a la Lic. V. y atacan a las personas que, con sus demandas, han afectado la “gestión” de la señora. 

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