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Joven bióloga busca apoyo para reforestar el cerro Tecana

La joven ganó fondos de un proyecto mundial de conservación para reforestar el cerro, que es uno de los más emblemáticos e importantes para la vida silvestre de Santa Ana.

Por Yessica Hompanera | Jun 11, 2022- 21:49

Su curiosidad y amor por las plantas le llevó a estudiar Biología en la Universidad de El Salvador y formó parte de otras iniciativas enfocadas en la conservación en las que amplió su conocimiento. Foto EDH/ Yessica Hompanera

La joven Gabriella Gavarrete, preocupada por la reforestación y la conservación de los ecosistemas, se ha dado la tarea de rescatar el cerro Tecana, en Santa Ana, luego de ganar un proyecto a nivel internacional.

Este cerro es un símbolo de la Ciudad Morena que en la época de verano es víctima de incendios forestales que han deteriorado su cobertura boscosa. El fuego intencional para la agricultura provoca la muerte y fuga de las especies que habitan ahí.

Gavarrete tiene 25 años de edad y desde que era pequeña su familia le inculcó el amor a la naturaleza. Su curiosidad y amor por las plantas le llevó a estudiar Biología en la Universidad de El Salvador y formó parte de otras iniciativas enfocadas en la conservación, en las que amplió su conocimiento.

Gabriela comparte sus conocimientos con los hermanos Reina y Mario López, habitantes del cerro Tecana que se han sumado a la siembra de árboles. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Tanto es su afán por rescatar los bosques salvadoreños que postuló un proyecto de reforestación en 2021 y al poco tiempo recibió la noticia de ser una de los seis jóvenes que a nivel mundial que forman parte del programa Embajadores de la Restauración del Global Landscapes Forum 2022. Esta organización fue creada en 2013 y promueve el desarrollo sostenible para combatir el cambio climático con ayuda de las comunidades locales.

"Conozco las necesidades porque las he estudiado; puedo identificar los problemas y aportar soluciones”

Gabriela Gaverrete, bióloga salvadoreña que reforesta el cerro Tecana

La salvadoreña participó junto a otros entusiastas de la conservación provenientes de todo el mundo, y logró posicionar a El Salvador entre otros proyectos seleccionados de Colombia, Malasia, Indonesia y Kenia que pretenden devolver al planeta Tierra lo destruido por el ser humano. La misión es sembrar más de 650 árboles por hectárea, pero el número puede ascender, ya que muchos se han sumado a la jornada al donar árboles.

FOTOS: Gabriela, bióloga que destaca a nivel mundial para reforestar el cerro Tecana

Gabriela Gavarrete tiene 25 años de edad y asegura que pasión por la ciencia y la naturaleza fue por influencia de su familia, principalmente de su abuela. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Gavarrete postuló su proyecto “Suma un bosque”, el cual consiste en restaurar el ecosistema en el cerro Tecana con la ayuda de los pobladores de las comunidades aledañas, estudiantes de Biología de la Universidad de El Salvador y de la organización juvenil santaneca Un Pulmón Más. “Estoy aportando con esto porque un árbol da vida y está relacionado con un montón de animales y con el agua. Conozco las necesidades porque las he estudiado; puedo identificar los problemas y aportar soluciones”, señaló.

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La bióloga explicó que los pasos para una reforestación exitosa inician con la planificación e identificación de qué árboles son los indicados para sembrar, debido a que cada bosque es diferente, según las condiciones ambientales en el que crecerá. El segundo paso es plantar en una época al inicio de la época lluviosa, que es cuando las raíces comienzan a acomodarse en la tierra con la fuerza necesaria para resistir tormentas fuertes. Ella señaló que es necesario acompañar al árbol en su crecimiento y darle mantenimiento por al menos tres años.

Víctima del fuego

El cerro Tecana es un área de árboles que durante el verano sueltan sus hojas para ahorrar agua. La hojarasca es combustible que aviva los incendios fuera de control provocados por algunos agricultores que acostumbran quemar la maleza para sembrar maíz o frijol, una práctica que para la joven es insostenible con la biodiversidad porque mata los nutrientes de la tierra y a los insectos que ayudan a oxigenar el suelo. Además, espanta a los pájaros y otros animales que viven en el lugar.

El Inventario Nacional de Bosques de 2018 señala que en El Salvador existe una cobertura forestal del 29.60%, es decir que casi una tercera parte del país. Los salvadoreños convivimos con bosques latifoliados (tropicales húmedos o selva), salados (manglares), coníferas (montañosos) y cafetales. El informe revela que la masa forestal en su mayoría es joven, con una edad entre los 20 y 40 año. Los más antiguos, que son la minoría, sobreviven en las áreas protegidas como el parque Thilo Deininger de La Libertad o El Imposible en Ahuachapán.

Gabriela es entusiasta y gusta de trabajar con las comunidades que conviven con ecosistemas. Foto EDH/ Yessica Hompanera

“Escogí el Tecana porque hay participación activa de jóvenes y es una zona que inicia con los procesos de conservación y porque es un corredor biológico que lo hace muy importante para su restauración”, dijo la joven.

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Semillas y especies nativas

La bióloga comentó que antes de plantar los árboles para reforestar se realizó una recolección de semillas seleccionando las especies que han comprobado, en el campo, que son más resistentes para sobrevivir a los incendios, como el Aceituno, el Caoba, San Andrés, Copinol, entre otros. “El ecosistema de aquí (Tecana) está acostumbrado a quemarse y se supone, o al menos yo considero, que son más resistentes”, señaló.

Estudiantes de Biología de la Universidad de El Salvador se han sumado a la campaña para reforestar la zona con el apoyo de las comunidades. Foto EDH/ Yessica Hompanera

No solo se trata de buscar su resistencia, también hay que fortalecer la cantidad de árboles nativos que constituyen el hogar y alimento de animales que están acostumbrados a sus nutrientes. Entre más variedad de árboles nativos, más variedad de especies animales prosperará. Navarrete además explicó que sembrar árboles extranjeros, o no nativos de la zona, atraería a otros seres vivos que comenzarán una lucha por sobrevivir y desplazarían a otros preexistentes.

"(El Tecana) es un corredor biológico que lo hace muy importante para su restauración”

Gabriela Gavarrete se apoya de las comunidades y de la organización santaneca "Un Pulmón Más".

Por ejemplo, si se planta árboles como el nim (proveniente de Asia) o el cerezo de Belice, sus flores podrían atraer nuevos murciélagos que resultarán más competitivos y más fuertes que los que ya vivían en el cerro. “Es bien probable que alguna especie que depende de los murciélagos locales se va desplazar o muera. Todo en el bosque está relacionado, no puedo llegar a alterar el ecosistema”, detalló con preocupación.

Otra parte del proceso de reforestar es crear un vivero en el cual sembrar las semillas en bolsas plásticas con buena tierra con anticipación de por lo menos un año. Eso permite al árbol crecer dentro de la bolsa a un tamaño que le ayudará sobrevivir solo en la naturaleza.

Gabriela Gavarrete explica la forma correcta de sembrar un árbol y de los cuidado que tiene que tener para que sobreviva un árbol en lo que resta del invierno y el verano. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Esperanza para el Tecana

Benjamín Gutiérrez, un habitante de las faldas del Tecana, ha visto por años cómo en medio de la noche el fuego que destruye el cerro. Para él, y otros habitantes, es una esperanza que jóvenes interesados en la reconstrucción de un bosque planten árboles y sobre todo porque también involucran a la comunidad local. Benjamín ha sido testigo que empeño de reforestar la zona ha atraído venados, algo que no pasaba desde hace décadas.

El pasado 5 de junio un grupo de 25 estudiantes de biología de la Universidad de El Salvador (UES), habitantes de la comunidad y voluntarios de “Un Pulmón Más” sembraron un día un aproximado de 300 árboles forestales en la cumbre del cerro Tecana.

Leonel Palomo se dispuso a llevar varios árboles hasta la cima del cerro Tecana. Él también es biólogo y comparte la idea de reforestar y conservar la naturaleza en El Salvador. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Gabriela explicó que el acercamiento con la comunidad fue positivo, ya que había agricultores que ya desde antes estaban plantando árboles forestales mientras cultivaban maíz. También se sumaron familias que incentivan la participación y otros, que, por iniciativa propia, tomaron los árboles en bolsa para sumarse a la campaña.

La iniciativa de la joven salvadoreña continuará en las próximas semanas con el propósito de devolverle algo de la gloria del pasado al Tecana que en los últimos años se ha convertido en una zona recreativa para caminatas y turismo ecológico.

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