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Basura se acumula en el megamunicipio de San Salvador Centro por desidia e incapacidad

La deficiente recolección, transporte y disposición final de la basura es una problemática histórica de los municipios que van a integrar San Salvador Centro. Ayutuxtepeque, Ciudad Delgado, Mejicanos, Cuscatancingo y la actual capital, subsisten con una diversidad de problemas.

Por Miguel Lemus | Feb 29, 2024- 23:05

Promontorio de basura a un costado de la cancha de la colonia Lincoln en La Metrópolis, Mejicanos. Foto EDH / Miguel Lemus

Son aproximadamente las nueve de la mañana sobre la 49a. Avenida Norte del municipio de Mejicanos. Un promontorio de basura crece cada vez y comienza a ocupar parte del espacio de una parada de buses. Es un botadero improvisado en un área verde en la que los habitantes del complejo habitacional conocido como “Los 400” tienen destinado para depositar sus desperdicios.

Lo significativo del caso es que el tren de aseo no tenía más de tres horas de haber pasado.

El vecino municipio de Ayutuxtepeque no sale del radar de problemática administrativa de los desechos en sus calles se pueden observar espacios de áreas verdes que conservan la huella fresca de la inmundicia de algún botadero improvisado, desperdicios regados y el olor penetrante de la basura que probablemente esperó varios días para ser recolectada.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su informe: Perspectiva de la Gestión de Residuos en América Latina y el Caribe, cada habitante de la región genera un kilo de basura al día, además que 40 millones de personas carecen de un servicio de recolección de desechos adecuados. Con respecto a la gestión de los desechos, el 50% son orgánicos y el 90% de la basura no se aprovecha.

Predio que según un habitante tiene más de 25 años de usarse como botadero en la urbanización Lirios del Norte en Cuscatancingo. Foto EDH / Miguel Lemus

Los impuestos

Doña Rosa Linda habita la zona desde hace más de dos décadas. Según ella, los promontorios de basura se forman porque los vecinos sacan la basura después que pasa el camión municipal.

El tren de aseo no es constante, aunque se trata de una zona es de restaurantes.

Rosa dice que su pago por servicios municipales suma los seis dólares. Ella sabe poco sobre la próxima reducción de los municipios, pero tiene clara la probabilidad de un incremento en las tasas o impuestos municipales.

“No nos podemos dar el lujo de pagar más porque no hay nada barato, todo va más caro”, afirma como diciendo un secreto mientras mira atenta el entorno, como si temiera que alguien la escuche.

LEER: La basura será un problema central para el próximo megamunicipio San Salvador Centro

Al hacer un simple ejercicio de verificación de recibos de suministro de electricidad, en los que se detallan tasas municipales, se puede observar una división en: aseo, alumbrado público, disposición final de desechos sólidos, pavimento y fondos para fiestas.

En la colonia Zacamil, de Mejicanos, un recibo de una ciudadana refleja que paga de impuestos municipales al mes $13.17, el 33% ($4.47) son para que la alcaldía se lleve la basura. 54.5% ($7.48), el servicio más caro, es por el alumbrado público.

La cantidad de impuestos para deshacerse de los desechos varía por la zona. En San Salvador fácilmente supera los $10.00. En las colonias Satélite, Miralvalle, San Luis y Miramonte, la tasa puede llegar a los $8.00. Mientras que en sectores, como la colonia Metrópolis, la gente menciona que la tarifa va desde los $6.00 hasta los $9.00. Mientras que complejos habitacionales en el sector de la Santísima Trinidad de Ayutuxtepeque y Lirios del Norte en Cuscatancingo los habitantes pagan hasta $2.00.

Depósito de basura de la colonia Villa 1, sobre la calle a Mariona, en el municipio de Cuscatancingo, donde la alcaldía utiliza un pick up para llevársela. Foto EDH / Miguel Lemus

La recolección

Sobre la transitada Calle al Volcán, con un característico traje gris y un metálico tambo de basura sobre ruedas, se encuentra don José Luis, un empleado municipal que tiene asignado barrer un cuadrante de 183,811,76 metros. Se especifica la superficie porque este trabajador tiene claro el tiempo que destina a la semana a una determinada porción del terreno; un sector tan diverso que comprende un complejo con edificios de apartamentos, comedores, talleres, colonias con pequeñas casas que simulan laberintos y que al mismo tiempo rodean una árida cancha de fútbol. Este señor le hace la segunda al intermitente paso del camión de recolección que, por obvias razones, no logra entrar al lugar. Su hablar parsimonioso y pausado, igual que su andar, delatan su edad que no quiere confesar, pero menciona que tiene más de 30 años trabajando.

“Ahorita, solo he hecho (aseado) este pedazo, pero ahí está como que no he hecho nada”, comenta mientras se prepara a recoger un promontorio de basura en la colonia San Antonio, de Mejicanos, un sector que históricamente ha tenido a la basura como punto de referencia, en la entrada principal un frondoso árbol da la bienvenida mientras esconde sus raíces entre cemento y basura.

TAMBIÉN: Recolección de basura, un desafío con mal olor para los municipios reducidos

No han pasado cinco minutos de conversación cuando se escucha el motor de una motocicleta bajar las revoluciones hasta apagarse; es otro empleado municipal, pero no de la misma comuna. sus distintivos azul y celeste delatan su pertenencia a San Salvador. Nos contesta el “buenos días” e inicia una conversación casi a la fuerza, mientras lucha por mantener el disimulo al grabarnos con su celular.

“La municipalidad está bien, los compañeros aquí barren tres veces por semana y hasta tres veces al día, pero si ustedes vienen a la una, esto ya está lleno de basura, los perros rompen las bolsas y el viento que no ayuda. Es pasando el camión y al ratito sacan la basura”, agrega el empleado, quien sostiene que la culpa no es de la municipalidad, sino de los habitantes y la gestión de la basura que hacen.

Gregorio rellena con ripio tirado al lado de la calle una zanja provocada por la erosión en una zona verde en el complejo habitacional “Los 400” en Mejicanos. Foto EDH / Miguel Lemus

Una discusión innecesaria

Uno de los habitantes del sector sale de su casa con dos bolsas de basura. Al notar nuestra disposición de platicar con él, los empleados municipales comienzan a recriminarle el horario en el que saca los desechos: “Una de las recomendaciones es que en la noche nos hagan el favor de sacar la basura, no ahorita”. El señor, con el ceño fruncido y la mirada llena de hartazgo, le responde: “El Diario de Hoy no está en la noche para verificar que no pasa el camión”, mientras de manera apresurada se retira evadiendo una estéril discusión con los dos hombres.

“Mire, es que estamos abandonados aquí. La alcaldía de Mejicanos no hace nada, no solo la basura es el problema, allá por el parque es cueva de ladrones y bolos”, comenta mientras cierra con fuerza la puerta de su casa.

Otro de los problemas que contribuyen a la falta de recolección los desechos es el deterioro de la red vial de los municipios. Atrás del mercado de Mejicanos hay una calle en la que con dificultad puede pasar un carro y una moto al mismo tiempo es la vía de acceso al complejo habitacional. En este sector los habitantes han tenido a bien aprovechar los desechos para que sirvan de relleno y la calle no siga deteriorándose.

Don Gregorio, un octogenario habitante del lugar, recoge ripio y lo deposita a la orilla de la calle, según él, para que los carros no sigan “agrietando” el pavimento. “Aquí dicen que solo pasa un camión, a veces viene lunes, a veces aparece viernes, traen una gran corneta y la gente oye, saca la basura, pero se van porque ya vienen llenos”, acota, para luego mencionar que “se pagan como 5 o 6 dólares de impuesto por gusto”.

Anticipan un alza de tasas

Para el especialista en urbanismo Andrés Espinoza, la problemática de la basura en San Salvador proyecta un panorama sombrío y altamente contaminante. Su experiencia en cargos durante diferentes gobiernos municipales dentro de la Alcaldía de San Salvador le hace señalar que la problemática de la recolección, transporte y manejo de los desechos estriba en un problema de logística, sumado a factores integrales de administración.

“Unificar las tasas va a significar subir en algunos lados y eso puede traer problemas, sobre todo cuando le cobrás a la gente más pobre, porque los municipios que se adhieren a San Salvador son sitios marginados, municipios abandonados, sin trabajo, municipios dormitorio donde el promedio de la gente que tiene salario, gana el mínimo. Si unificás en torno a San Salvador, probablemente se suba la tasa”, comenta, al ser consultado, sobre la posibilidad de un ajuste de impuestos.

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Desde una postura ambiental, Luis González, de la Unión Ecológica Salvadoreña (UNES), menciona que el manejo de la recolección de residuos está colapsado en San Salvador.

Según datos de la organización, a nivel nacional se producen más de 4 mil toneladas de basura, de esta un 80% llega a finalizar a una disposición adecuada de desechos y un 20% se quedan regados en el ecosistema, van a parar a quebradas, provocan plagas en zonas rurales y como destino final llegan al mar.

La deficiente recolección, transporte y disposición final de la basura es una problemática histórica de los municipios que van a integrar San Salvador Centro. Ayutuxtepeque, Ciudad Delgado, Mejicanos, Cuscatancingo y la actual capital, subsisten con una diversidad de problemas. Foto EDH / Miguel Lemus

Además del impacto ambiental, los desechos que las municipalidades no logran recolectar, generan riesgos vinculados a lluvias extremas reflejados en inundaciones de las zonas urbanas y con todo lo que va a parar a los ríos se provoca afectación en toda la cadena biológica con impacto directo en la cadena alimenticia.

Para Luis González, la “reunión” de los municipios va a provocar un manejo complejo, donde los más afectados van a ser las personas con menos recursos económicos. “Si en un municipio pequeño cuesta que esto ocurra por falta de fondos ¿qué ocurre cuando el municipio crece con los mismos recursos y ahora esos recursos van a estar centralizados por uno de los municipios y los demás quedan como distritos, ¿dónde van a priorizar esos servicios? Creo que en esto va a jugar el evento electoral, buscar darle servicios a aquellos sectores donde se puedan recoger votos y no a todos por igual, como se plantea desde un punto de vista de derechos”, cuestiona.

La postura que la organización aporta es la clasificación y conciencia de lo que realmente es basura, según ellos parte de la solución sería considerar dentro de la basura lo que se puede reutilizar, compostar y reparar, “lo que en realidad queda como la mal llamada basura, es o muy poco o nada”, agrega Luis.

En Cuscatancingo, el fenómeno tiene otros elementos para el análisis. En un basurero a la orilla de una quebrada, don Ramón Bolaños, un pequeño hombre, se inclina para hurgar hasta el fondo de unas góndolas metálicas ataviadas de moscas y basura. Tiene más de 20 años de trabajar como reciclador de plástico, latas, papel y lo que la suerte tenga a bien premiarle. Menciona que parte de la problemática actual es porque hay más casas habitadas.

“Antes, como no había mucha gente por el sistema de vida que estaba (por las pandillas), era poca la basura, pero como hoy con la gente ya las colonias están en paz, porque hay varias familias que se fueron de aquí, muchas casas se quedaron solas”, menciona.

El basurero es una alternativa a la falta de un servicio eficiente del tren de aseo en un complejo habitacional dividido en cuatro etapas, prácticamente nació con la comunidad. “Como es tanta la basura, ahí queda”, cuenta que a veces los camiones solo llegan a dar la vuelta porque ya han completado su capacidad. Don Ramón paga un impuesto por servicio de recolección, pero nunca llegan, la basura se la lleva él.

-Periodista: ¿cuánto paga, don Ramón?

-Don Ramón: cuatro o cinco pesos, pero a veces no ajusta… - menciona mientras se despide con sus dos sacos llenos de botellas plásticas y papel.

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