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Bicentenario del discurso libertador del Pbro. y Dr. José Simeón Cañas y Villacorta

Hace dos siglos, un discurso en la sede de la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, en la Nueva Guatemala de la Asunción, dio un inmenso paso regional hacia el Derecho Internacional Humanitario.

Por Carlos Cañas Dinarte | Dic 30, 2023- 09:58

Pintura idealizada del padre Cañas y su discurso libertador de los esclavos. Hecha por el chileno Luis Vergara Ahumada, se exhibe en la Casa Presidencial del barrio San Jacinto, San Salvador.

José Simeón Cañas y Villacorta nació en el barrio Santa Lucía del entonces pueblo de Zacatecoluca, el 18 de febrero de 1767, como tercer vástago del acaudalado hogar de Pablo de Cañas y Lucía de Villacorta y Barahona, quienes también procrearon a otros hijos e hijas, como Pablo, Rafael (4 de agosto de 1762), Francisco Ignacio (1 de abril de 1764), María Ignacia (¿mayo de 1765?), Mariana Marcelina (25 de abril de 1768), María Lucía (17 de septiembre de 1773), María Nicolasa (23 de mayo de 1778) y Manuel María (2 de marzo de 1780).

Por el bien y educación de sus descendientes varones, la familia Cañas y Villacorta se trasladó a vivir a la Nueva Guatemala de la Asunción, capital del Reino de Guatemala. En su carrera por el camino sacerdotal, desarrollada en el Colegio Seminario, Tridentino o de la Ascensión de Nuestra Señora, entre el 3 y el 24 de octubre de 1790 fue ordenado como subdiácono, diácono y presbítero, grados eclesiásticos que le fueron otorgados por el arzobispo Cayetano Francos en el oratorio de la urbe guatemalense.

Ingresó a la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, de la que se bachilleró en Filosofía (2 de abril de 1787) y Teología (25 de febrero de 1791). Después, obtuvo su licenciatura en Teología (15 de junio de 1795) y los símbolos correspondientes al doctorado en Sacra Teología, cuyo examen público tuvo lugar el 17 de octubre de 1795. Uno de sus “pañuelos de recibimiento” -que el joven Cañas y Villacorta entregó, como recuerdos, a sus examinadores- se encuentra aún en el Museo Nacional de Guatemala. Tras someterse al riguroso proceso de graduación, el 5 de julio de 1796 defendió su tesis doctoral.

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Del 18 de agosto de 1791 al 6 de junio de 1792 se desempeñó como el primer catedrático extraordinario de su Alma Mater, al ofrecer clases gratuitas para estudiantes pobres, para quienes incluso adquirió mapas y materiales didácticos importados desde Europa. Becario y velador por casi una década, su salud se vio afectada de gravedad en varias ocasiones, lo que lo obligó a solicitar licencias con el paso de los años.

Con una exposición acerca del capítulo 9, libro 2, de Sobre el alma, del griego Aristóteles, ganó por oposición el puesto como profesor titular de Prima Filosofía, en el que fungió desde el 6 junio de 1792 hasta el junio de 1796 y del 5 de julio de 1796 hasta el 12 de julio de 1800. Además, redactó, en latín, un Manual de lógica para sus alumnos (1793, cuatro partes en 35 páginas) y en varias ocasiones fue examinador de latinidad (12 de noviembre de 1792, 1793, 1796 y 1798) y creador de un plan de reformas para los estudios universitarios, que presentó el 7 de junio de 1799.

Monumento al padre Cañas y Villacorta, en el parque de Zacatecoluca.
Monumento al padre Cañas y Villacorta, en el parque de Zacatecoluca.

En la parte administrativa, en tres ocasiones fue electo diputado de Hacienda de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos (12 de noviembre de 1791, 1794 y 1798) y vicerrector del Colegio Seminario o Tridentino (17 de agosto de 1793 al 17 de enero de 1794). Además, los votos de sus colegas le otorgaron los sucesivos cargos de primer consiliario o vicerrector (6 de noviembre de 1800 al 10 de noviembre de 1802) y rector, cargo que perdió, por un voto, el 10 de noviembre de 1797. Vuelto a elegir el 4 de junio de 1802, tomó posesión de la rectoría el 10 de diciembre y permaneció en ella hasta el 10 de noviembre de 1803.

El 14 de febrero de 1804, el claustro universitario le encargó la recolección de fondos para el rey español, cuya corona atravesaba ya por momentos difíciles, previos a los movimientos emancipadores americanos.

Electo de nuevo rector universitario (9 de noviembre de 1811 hasta noviembre de 1812), fue diputado provincial por Sonsonate (17 de julio de 1813) y miembro de la Junta Consultiva Provincial, reunida en la ciudad de Nueva Guatemala, a partir del 13 de julio de 1820. Estuvo profundamente implicado en los movimientos libertarios regionales (1811-1821) y en los desatados en San Salvador contra la anexión al Imperio Mexicano del Septentrión (1822-1823).

Placa y estatua del monumento al padre Cañas, inaugurados en 1973 y 1979 en la Asamblea Legislativa, Centro de Gobierno “José Simeón Cañas”, San Salvador.

Electo diputado por Chimaltenango y Zacatecoluca para el Congreso Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América (Nueva Guatemala, 24 de junio de 1823), hizo realidad sus sentimientos humanistas y cristianos cuando, en la última sesión anual de este cuerpo colegiado (hecha en la actual sede del Museo de la Universidad de San Carlos), efectuada en la capital guatemalteca el 31 de diciembre de 1823, solicitó la liberación de los menos de 500 esclavos que aún quedaban en los Estados centroamericanos, recién emancipados de los yugos español y mexicano. Su breve discurso consistió en:

“Vengo arrastrándome, y si estuviera agonizando, agonizante vendría para hacer una proposición benéfica a la humanidad desvalida. Con toda la energía con que debe un diputado promover los asuntos interesantes a la Patria, pido ante todas las cosas y en la sesión del día se declaren ciudadanos libres a nuestros hermanos esclavos, dejando salvo el derecho de propiedad que legalmente prueben los poseedores de los que hayan comprado y quedado para la inmediata discusión la creación del fondo de indemnización de los propietarios.”

Gracias a las gestiones del padre Cañas y Villacorta, así como a las iniciativas de algunas personas esclavas y otros diputados, como Mariano Gálvez y Francisco Barrundia, la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emitió el decreto liberador, el 24 de abril de 1824. Ese texto no alcanzó a ser tramitado dentro del borrador de la primera Constitución del Estado de El Salvador, redactado por el abogado viroleño Lic. José Damián Villacorta y promulgado el 12 de junio de 1824. Por eso, ese texto constitucional apenas consignó en su artículo 8 que “Todos los salvadoreños son hombres libres”, pero no fue hasta el artículo 91 de la segunda Constitución, emitida el 18 de febrero de 1841, cuando se dejó en claro que “La esclavitud es abolida en El Salvador: es libre todo el que pise su territorio; y se prohibe a todo ciudadano y habitante el tráfico en esclavos.”

Billete conmemorativo, emitido por el BCR en 1967.
Billete conmemorativo, emitido por el BCR en 1967.

De esa manera, la segunda Carta Magna nacional incorporó en su seno textual el espíritu de la ley federal de 1824, que buscaba otorgar la libertad a los últimos esclavos dentro de los antiguos territorios del Reino de Guatemala, indicar que nadie puede nacer esclavo, permitir la libertad regional de esclavos huidos de otros territorios (algo que chocará con las intenciones del abogado y médico William Walker y sus filibusteros, al invadir Nicaragua para convertirla en zona de esclavos al estilo del sur estadounidense), las indemnizaciones para los propietarios de esclavos y asegurar alimento y casa para los esclavos liberados en sus años de vejez. Esas ideas aún se mantienen vigentes dentro de la actual Constitución salvadoreña, desde diciembre de 1983 hasta el presente.

Preocupado por el bienestar y educación de los habitantes del territorio centroamericano, fue integrante de una comisión constituyente que estudió formas para mejorar la condición de las personas indígenas y abogó para que se permitiera la libre introducción y circulación de libros extranjeros por las distintas localidades del istmo. Además, formó parte de otra comisión regional para revisar el contenido del Plan de Iguala, suscrito en territorio mexicano.

En 1824 viajó de Guatemala a San Salvador, para apoyar el Congreso Constituyente de este Estado en el nombramiento civil del presbítero y doctor José Matías Delgado y de León como primer Obispo salvadoreño, juramento dado el 5 de mayo de ese año y que desató una fuerte oposición de las autoridades guatemaltecas y vaticanas, ante las que el doctor Cañas y Villacorta emitió dos folletos titulados Advertencias patrióticas (San Salvador, 5 y 28 de octubre de 1824) y sostuvo un crudo debate epistolar con el arzobispo Ramón Casaus y Torres.

Moneda conmemorativa, acuñada en México y emitida en 1971 por el BCR salvadoreño.

Firmante de la primera Constitución Federal centroamericana (22 de noviembre de 1824), hacia 1826 se trasladó a residir a la ciudad de San Vicente de Austria y Lorenzana, donde fue testigo de la insurrección nonualca de Anastasio Aquino (1833), del nombramiento de la ciudad como capital salvadoreña (1834) y de la peste del cólera morbus (1837-1838), cuya infección contrajo. Complicado el llamado “mal asiático” con un derrame cerebral, el desenlace fatal del sacerdote independentista ocurrió en la mañana del 4 de marzo de 1838. Sus restos mortales fueron depositados en una catacumba familiar, al interior de la vicentina Iglesia del Pilar, templo católico colonial dañado por los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero de 2001.

En 1965, la primera universidad privada fundada en el país por la Compañía de Jesús fue bautizada con su nombre. En octubre de 1966, el pleno legislativo salvadoreño aprobó la creación de la Orden Nacional Libertador de los Esclavos José Simeón Cañas por actos civiles destacados.

Con ocasión de su bicentenario natal, el martes 24 de enero de 1967, la Asamblea Legislativa le otorgó el título de “Libertador de los esclavos de Centro América”. Tras casi una década de gestiones desde organizaciones civiles, la Asamblea Legislativa emitió el decreto 232 el 26 de enero de 1967, para aprobar la construcción de un monumento conmemorativo al Dr. Cañas y Villacorta en el parque central de Zacatecoluca. Ese trabajo artístico fue elaborado por el artista plástico español Benjamín Saúl Rodríguez, quien contó con la ayuda de su coterráneo Serafín de Cos y los salvadoreños Valentín Estrada, Dagoberto Reyes y Armando Solís.

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El 18 de febrero de 1967, por decretos legislativos guatemalteco, salvadoreño, nicaragüense y hondureño, Zacatecoluca fue Capital Simbólica de Centroamérica por un día.

En 1972, el Centro de Gobierno construido al norte de la capital salvadoreña, en los terrenos del antiguo Campo de Marte y la finca Guadalupe, también fue bautizado con su nombre. A eso se sumó un monumento en forma de pirámide maya, de 15 metros de altura y 450 metros cuadrados de superficie, diseñado por el arquitecto Francisco Victoriano Ferri Silva. Fue edificado en 1973 a un costado de la sede principal de la Asamblea Legislativa, con una estatua de bronce al interior de esa estructura conmemorativa por el sesquicentenario de su acto humanista de liberación de los esclavos. En 1979, ese monumento fue inaugurado en su totalidad, con un mural de cerámica en su parte oriental, hecho con 5,000 piezas policromadas en 46 metros cuadrados por el artista nacional César V. Sermeño. Esa edificación sufrió daños por los terremotos de enero y febrero de 2001.

Durante décadas, la memoria del Dr. Cañas y Villacorta fue recordada mediante la emisión de billetes, monedas, sellos postales, la redacción y publicación de diversos estudios académicos, la construcción de varios monumentos y otras obras artísticas, así como por la nominación de calles, plazas, avenidas y escuelas en diversas localidades de El Salvador, Guatemala y otros territorios centroamericanos. Por eso, resulta muy injusto que con ocasión del bicentenario de su acto libertador sólo el silencio oficial y civil acompañe a esa efemérides regional.

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