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El polémico partido de la Selecta ante México en 1997 inspira una pintura

El polémico partido de la Selecta contra México en 1997 vuelve a escena gracias a una pintura de Gabriel Granadino, quien estuvo presente aquel día.

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Resumen del artículo:

El artista salvadoreño Gabriel Granadino revive mediante una pintura el polémico partido entre El Salvador y México, disputado el 8 de junio de 1997 en el estadio Cuscatlán. Aquel encuentro, que presenció cuando tenía 14 años, terminó con una derrota de 1-0 para la Selecta, entre reclamos arbitrales y disturbios. La obra reconstruye detalles del estadio, sus aficionados y la recordada Lomita del Cuscatlán. Como parte de su serie Crónicas del fútbol salvadoreño, Granadino explora la nostalgia, las diferencias sociales y la dimensión política del fútbol, mientras reflexiona sobre los sueños mundialistas que siguen pendientes para el país.

«La Selección Nacional es un parteaguas: unos la defienden a capa y espada y otros la critican duramente. Para mí, el fútbol nacional es una fuente de inspiración por su carga emocional y política».

Gabriel Granadino
Gabriel Granadino
Artista plástico

El 8 de junio de 1997, Gabriel Granadino tenía 14 años y estaba entre los 40,000 aficionados que llegaron al Estadio Cuscatlán para presenciar el encuentro entre El Salvador y México, correspondiente a las eliminatorias rumbo al Mundial de Francia 1998.

Aquel partido terminó con una derrota de 1-0 para la Selecta, pero dejó recuerdos que el artista salvadoreño todavía conserva.

Casi tres décadas después, Granadino retomó aquella experiencia para convertirla en una pintura que reconstruye el ambiente del estadio, sus graderíos, los aficionados y la controversia arbitral que marcó el encuentro.

Si entrás a la sala de Sumarte en el Museo de Marte, de la San Benito, a un costado verás una pintura que, de lejos, incluso pasa como una fotografía (un poco saturada de color, si lo fuera).

Robo en el Coloso (2026), Gabriel Granadino.

Pero, en realidad, estás viendo 'Robo en el coloso' (2026) con muchos -bastantes- detalles: una señora vendiendo cerverzas, afición tirándolas a la cancha; la lluvia cayendo... la decepción, el enojo y la frustración de la afición en el estadio repleto de azul y blanco.

La obra forma parte de su serie "Crónicas del fútbol salvadoreño", una propuesta artística en la que el fútbol sirve como punto de partida para explorar las emociones, los recuerdos y las contradicciones que rodean al fútbol nacional.

«En ese entonces, estaba loco por el fútbol y las eliminatorias para el mundial de Francia 98. En la obra quise reflejar un recuerdo que para mí es una mezcla de nostalgia y frustración», cuenta el artista.

En aquel momento, la Selecta era dirigida por el serbio Milovan Đorić y contaba con futbolistas como Mauricio Cienfuegos, Vladan Vicevic y el guardameta Raúl García. Granadino recuerda con especial entusiasmo a ese grupo, al que considera una de las mejores generaciones del fútbol salvadoreño.

«A mi parecer, esa generación de la Selecta ha sido la mejor que hemos tenido, había una química interesante entre los jugadores y teníamos a Milovan Djoric, un técnico serbio que imponía mucha disciplina y mística», expresa.

El duelo ante México dejó reclamos arbitrales y frustración.

Volvamos a aquel «robo» en el Coloso de Monserrat

México, dirigido por Bora Milutinović, llegaba como líder invicto de la hexagonal final de Concacaf, mientras El Salvador necesitaba sumar puntos para mantener sus aspiraciones de clasificación.

Durante el primer tiempo, los salvadoreños consiguieron controlar buena parte del encuentro, con Mauricio Cienfuegos como uno de los principales protagonistas en la generación de ataques. Sin embargo, la defensa mexicana impidió que los locales abrieran el marcador.

La situación cambió al minuto 64, cuando el delantero mexicano Luis García anotó el único gol del encuentro. Los defensores salvadoreños reclamaron una posición adelantada, pero el árbitro argentino Hugo Alberto Cordero validó la anotación.

«Recuerdo la emoción pesada de ese día, había lluvia, la selección iba perdiendo en casa contra México, su oponente acérrimo», expresa el artista.

La segunda controversia llegó en el último minuto. El salvadoreño Elías Montes aparentemente fue objeto de una falta dentro del área mexicana, pero Cordero no concedió el penal que reclamaban los locales. Aquella decisión provocó una reacción de indignación entre los aficionados.

Granadino recuerda ese instante como uno de los momentos más frustrantes que vivió en recinto. «Alguien en la tribuna lanzó un objeto a la cancha que impactó en la cabeza de un juez de línea y tuvieron que llegar a auxiliarlo. El estadio entero estaba caldeado, nos habían robado nuevamente un sueño», relata.

La FIFA impuso una multa de $35,000 a la Federación Salvadoreña de Fútbol, mientras que el entrenador Milovan Đorić recibió una sanción de $5,000 y una suspensión de dos partidos.

De los reclamos arbitrales a los detalles de una pintura

Aquella jornada, recordada por algunos aficionados como un «robo» arbitral, constituye el punto de partida de la pintura de Granadino. No obstante, su propuesta va más allá de representar las jugadas polémicas o el resultado deportivo.

En la obra de Granadino, no todo está pensado para ser bello o agradable a la vista. Su interés también está en aquello que suele pasar inadvertido, pero que revela historias, contradicciones y realidades con las que los salvadoreños pueden identificarse.

En esta pintura, el fútbol se convierte en un reflejo de ciertas diferencias y de las relaciones de poder que rodean al deporte, desde quienes lo dirigen y las marcas que lo patrocinan hasta los espacios que ocupa cada aficionado.

Esa mirada se manifiesta en los distintos niveles de detalle de las graderías del Estadio Cuscatlán y en la multitud que se reunía en la Lomita para seguir los partidos desde afuera, un lugar que permanece cerrado al público desde hace varios años.

El artista asegura que, aunque suele comenzar sus pinturas con la intención de no complicarlas demasiado, durante el proceso descubre elementos que considera necesarios para completar la historia. Recorriendo la pintura encontrás a los de la UMO, camarógrafos, las banderas de El Salvador, los palcos.

Aquello, también, tapizado de anuncios de marcas famosas en la época: Star Mart, Panasonic, Sherwin Williams, Kolashanpan, Urgente Express, Musun, Delta, Óptica Franklin o Wester Union para las remesas.

«También quise incluir a la multitud que se reunía a ver los partidos en la Lomita y que desde hace varios años está cerrada al público», explica.

Un Mundial de Francia 1998 que solo existió en su imaginación

La pintura del encuentro ante México forma parte de Crónicas del fútbol salvadoreño, una serie en la que Granadino ha desarrollado hasta ahora tres obras relacionadas con el deporte.

Una de ellas representa una batalla campal entre dos equipos nacionales. Otra plantea un escenario completamente diferente a la historia real: una selección salvadoreña que consigue clasificar al Mundial de Francia 1998 y llega hasta la final.

«Me gustaría retratar las victorias, derrotas y los sueños más imposibles del fútbol nacional», comenta el artista.

Granadino también encuentra en estas escenas una oportunidad para acercar el arte a personas que no necesariamente frecuentan los museos. Considera que los partidos de la Selecta, por su capacidad para generar emociones y opiniones, pueden convertirse en un punto de encuentro entre diferentes públicos.

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