¿Qué tan necesario es reformar el sistema de pensiones de El Salvador?
La deuda previsional, la presión sobre las finanzas públicas y las limitaciones del modelo vuelven a colocar en discusión la necesidad de una reforma.
Reformar el sistema de pensiones de El Salvador aparece como una necesidad ante la presión financiera que enfrenta el modelo previsional, el crecimiento de la deuda vinculada a los ahorros de los trabajadores y los problemas que, según expertos, no han sido resueltos con las modificaciones aplicadas desde 1998.
El tema tomó mayor relevancia luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmara que el Gobierno realizará una nueva reforma en 2027, como parte de los compromisos adquiridos dentro del acuerdo por $1,400 millones que mantiene con el organismo.
El objetivo señalado es restablecer la sostenibilidad financiera del sistema y contribuir a mejorar la situación fiscal del país.
Para Patricio Pineda, experto en temas previsionales y fundador de la Mesa de Trabajo por una Pensión Digna, la respuesta a si El Salvador necesita una nueva reforma es afirmativa. Sin embargo, sostiene que el cambio no debería limitarse únicamente a ajustes como aumentar la edad de jubilación, elevar los años trabajados o modificar el porcentaje de aporte de empleados y empleadores.
Según Pineda, una transformación de ese tipo tendría que abarcar otros componentes del sistema y colocar las condiciones de los cotizantes dentro de la discusión.

La deuda aumenta la necesidad de revisar el sistema
Uno de los principales elementos que rodean el debate es la deuda que el Gobierno mantiene con los ahorros de los trabajadores.
En julio, ese monto alcanzó los $11,714.38 millones, después de aumentar $44.5 millones únicamente durante ese mes.
La presión podría aumentar a partir de abril de 2027, cuando finalizará el período de gracia que permitió al Estado no pagar capital ni intereses de esa deuda durante cuatro años.
Ese escenario coincide con el año establecido para realizar la próxima reforma.
La discusión, por tanto, no se concentra únicamente en determinar si el sistema debe modificarse, sino en establecer qué profundidad deberían tener los cambios.
Hasta ahora, entre las posibilidades asociadas al acuerdo con el FMI aparecen medidas como elevar la edad de jubilación o incrementar las aportaciones de trabajadores y empleadores.
Sin embargo, Pineda considera que modificar únicamente esos elementos sería insuficiente.
«En las reformas a los sistemas de pensiones, cuando son realmente estructurales e integrales, se ven 17 parámetros actuariales que deben de modificarse», explica.
El experto señala que las reformas realizadas en El Salvador se han concentrado hasta ahora en «uno a tres parámetros, como máximo».
Desde esa perspectiva, elevar determinados parámetros podría permitir el ingreso de más recursos al sistema, pero no necesariamente resolver los problemas que este arrastra.

¿Qué tipo de reforma necesita el sistema de pensiones?
La Mesa de Trabajo por una Pensión Digna plantea que la necesidad de reformar el sistema debe ir acompañada de una discusión sobre la estructura del modelo.
Entre sus propuestas está combinar el ahorro individual de los trabajadores con un pilar solidario, de manera que la pensión no dependa exclusivamente del monto acumulado por cada persona durante su vida laboral.
Según el documento presentado por la organización, esa combinación permitiría que el monto de la pensión llegue hasta el 85% del último salario.
Actualmente, de acuerdo con los cálculos de la Mesa, el máximo al que puede aspirar un trabajador representa el 33% del último salario, porcentaje conocido como tasa de reemplazo.
La propuesta también busca que todos los trabajadores sean tratados mediante una misma fórmula de cálculo.
Esto eliminaría la diferencia entre quienes decidieron permanecer en el sistema anterior y quienes fueron obligados a cotizar en las AFP después de su creación en 1998.
«Una reforma estructural al modelo administrativo previsional no debe ser únicamente un ejercicio contable o paramétrico; es, ante todo, un pacto social generacional», plantea la Mesa en su documento.
Una reforma prevista para 2027, pero todavía sin contenido definido
Aunque la reforma del sistema de pensiones está prevista para 2027, todavía no se conoce el contenido de la propuesta que será presentada.
Por ahora, la necesidad de revisar el modelo está marcada por tres elementos presentes en la discusión: la sostenibilidad financiera, el peso de la deuda previsional y los problemas que, según Pineda, no han sido resueltos mediante las reformas anteriores.
Economistas y expertos coinciden en que la próxima modificación estará enfocada en mejorar la situación de las finanzas públicas del país.
Por ese motivo, no se espera una mejora en aspectos como la pensión mínima, algo que sí ocurrió con la reforma que está vigente desde 2023.
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