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Portugal encontró el gol en el último suspiro y dejó a Croacia sin margen para reaccionar en Toronto.

Portugal rompe corazones croatas y enciende un duelo feroz ante España en octavos

Portugal eliminó a Croacia con drama hasta el final y ahora se cita con España en unos octavos que prometen máxima tensión.

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Cristiano Ronaldo y Luka Modric se buscaron antes que nadie en el centro del campo. Se abrazaron, intercambiaron banderines y eligieron lado como dos capitanes que compartieron una época, seis temporadas en el Real Madrid y una admiración mutua que resistió la distancia. En Toronto, el Portugal-Croacia no era solo una eliminatoria del Mundial: también era una frontera sentimental para dos leyendas del fútbol internacional.

Con 41 años Ronaldo y 40 Modric, dos de los cuatro futbolistas que han superado las 200 internacionalidades, el partido tenía aire de despedida. Para uno de ellos, casi con toda seguridad, era el último encuentro mundialista.

Portugal evitó que lo fuera para Cristiano, que volvió a marcar en su sexto torneo mundialista, y condenó a Modric a una eliminación cruel. Croacia rozó la prórroga, pero se quedó sin el cruce ante España, que este jueves derrotó 3-0 a Austria.

Cristiano Ronaldo celebra el empate de Portugal ante Croacia, un gol que mantuvo viva a la Seleção en Toronto.
Cristiano Ronaldo celebra el empate de Portugal ante Croacia, un gol que mantuvo viva a la Seleção en Toronto. Foto: AFP

Un inicio con dominio portugués y emoción en Toronto

El partido empezó con imágenes de Diogo Jota en las pantallas del Toronto Stadium y con Modric sacando desde el centro. Croacia avisó primero, a los tres minutos, con un disparo de Ante Budimir que atrapó Diogo Costa.

Portugal respondió de inmediato por la izquierda, donde Rafael Leao fue el principal foco de desequilibrio. Bruno Fernandes obligó a intervenir a Dominik Livakovic y Vitinha vio bloqueado su remate.

Roberto Martínez encargó a Bruno la vigilancia de Modric. Portugal empujó más, tuvo la pelota y acumuló llegadas. Cristiano probó una falta que se estrelló en la barrera, Renato Veiga cabeceó alto un córner y Nuno Mendes encontró espacios por la izquierda.

Croacia, más cauta, aceptó defender en su campo y buscar balones largos para Budimir. La primera parte fue de dominio luso: 69 % de posesión, nueve disparos, seis córners y varias situaciones de peligro, aunque sin acierto. El equipo croata apenas inquietó, pero tampoco se descompuso.

Croacia golpeó primero, pero Cristiano sostuvo a Portugal

La segunda mitad cambió el partido. Zlatko Dalic metió a Igor Matanovic por Budimir y Croacia ganó presencia arriba. Kovacic rozó el gol en el minuto 47, pero Diogo Costa respondió.

En el 53 llegó el 0-1. Un balón desde la derecha cruzó el área, la defensa portuguesa no acertó a despejar e Ivan Perisic, con la izquierda, batió por bajo al portero.

Croacia incluso marcó otra vez, pero el tanto de Matanovic fue anulado por fuera de juego. Portugal respondió con un disparo de Leao al larguero y con un gol de Cristiano también invalidado por posición adelantada tras revisión del VAR. Fue el primero de una larga serie de sobresaltos arbitrales en una noche cada vez más tensa.

El empate llegó en el minuto 67, después de una acción revisada por el VAR en el área croata. Cristiano tomó el balón, lo colocó y marcó el penalti con un disparo más preciso que potente, a media altura, a la derecha de Livakovic. El estadio estalló. El capitán portugués, que poco antes había visto cómo le anulaban un gol por centímetros, volvió a sostener a su equipo.

Croacia no se rindió. Kovacic estrelló un balón en el poste en el 75 y Matanovic obligó a Diogo Costa a otra parada decisiva. Petar Sucic marcó en el 80, pero el fuera de juego volvió a frustrar a Dalic.

Cristiano fue sustituido en el 81 por Ruben Neves y Portugal afrontó el tramo final sin su capitán. Cuando la prórroga parecía inevitable, apareció Gonçalo Ramos. En el 90+3, Rafael Leao puso un balón al área y el delantero portugués ganó el salto para cabecear a la derecha de Livakovic. Portugal celebró el 2-1, mientras un aficionado saltó al campo y fue detenido cerca del banquillo luso.

Croacia lamenta una eliminación dolorosa después de rozar la prórroga.
Croacia lamenta una eliminación dolorosa después de rozar la prórroga. Foto: AFP

Un cierre de VAR, protestas y una imagen de época

Todavía quedaba una última escena de caos. En el minuto 90+12, Josko Gvardiol mandó el balón al fondo de la red con una definición ajustada que desató el delirio croata y el temor portugués. Croacia celebró el 2-2, mientras los jugadores de Portugal reclamaban una mano en la acción.

El VAR validó inicialmente el gol, pero el árbitro Espen Eskas acudió después a revisar la jugada en la pantalla y acabó anulándolo.

La decisión encendió a los aficionados croatas concentrados en el fondo sur, junto a la portería portuguesa. Decenas de botellas de agua cayeron sobre el césped e interrumpieron la reanudación del juego, en un cierre crispado que añadió dramatismo a una eliminación ya dolorosa.

El partido terminó entre protestas croatas, alivio portugués y una imagen de época: Ronaldo sigue vivo en el Mundial y Modric queda al borde de una despedida que el fútbol recibió con respeto.