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Geraldina Lozano, la salvadoreña que desafía montañas en monociclo

Geraldina Lozano, la salvadoreña que desafía montañas en monociclo

Geraldina Lozano encontró en el monociclo una forma de desafiar miedos, romper estereotipos y representar a El Salvador en competencias internacionales.

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Resumen del artículo:

Geraldina Lozano lleva 12 años practicando monociclo y cerca de cinco especializada en montaña. La salvadoreña comenzó durante su etapa universitaria y con el tiempo se convirtió en pionera de esta disciplina en el país. En 2022 participó en convenciones y campeonatos internacionales en Europa, y después sumó experiencias en Argentina, Chile, Colombia y otros países. También organizó un campeonato latinoamericano en El Salvador. En el contexto del Foro Mundial de la Bicicleta, su historia muestra otra forma de movilidad y deporte. Para Geraldina, el monociclo representa una revolución personal, física y mental.

Para Geraldina Lozano, el monociclo no es solo una disciplina deportiva. Es una forma de romper límites, cuestionar ideas sobre lo que una mujer puede o no puede hacer y demostrar que una sola rueda también puede abrir caminos.

Su historia vuelve a cobrar relevancia en el contexto del Foro Mundial de la Bicicleta que se realiza en El Salvador, un espacio dedicado a debatir movilidad, inclusión y nuevas formas de relacionarse con la ciudad y el entorno.

Geraldina lleva 12 años practicando monociclo y cerca de cinco especializada en montaña. Empezó cuando estudiaba en la universidad, vinculada al circo, pero durante la pandemia decidió llevar la práctica a otro nivel y concentrarse en descensos, senderos y terrenos más exigentes.

“Una revolución es eso, revolucionar un poco también como la mentalidad de las personas que creen que es imposible”, explicó a elsalvador.com.

Para ella, parte de esa revolución está en demostrar que el monociclo no es una actividad reservada para personas “extraordinarias” ni para hombres.

“Normalmente nos dicen que monociclo de montaña es para hombre. Hablando directamente de un pensamiento latinoamericano”, señaló.

Geraldina Lozano lleva 12 años practicando monociclo y cerca de cinco especializada en montaña.
Geraldina Lozano lleva 12 años practicando monociclo y cerca de cinco especializada en montaña.

Una disciplina que exige pedalear todo el tiempo

Geraldina explica que, aunque a simple vista el monociclo puede parecer más sencillo por tener menos componentes que una bicicleta, físicamente demanda un esfuerzo constante.

“En monociclo en bajada pedaleás, en plano pedaleás, para arriba pedaleás, todo el tiempo pedaleás porque si no, no avanzás”, contó.

Ese esfuerzo continuo también le ha permitido probar sus propios límites.

“Me extralimita mental y físicamente y me pone de alguna manera en otra posición”, dijo.

Además, encuentra ventajas prácticas en este medio: es más fácil de cargar, subirlo a un bus o caminar con él cuando ya no se quiere continuar pedaleando.

Para Geraldina, esa combinación de exigencia, autonomía y movilidad forma parte de lo que hace al monociclo especial.

De El Salvador a campeonatos internacionales

En 2022, Geraldina se convirtió en la primera mujer salvadoreña en participar en convenciones y campeonatos mundiales de monociclo en Europa.

Ese año viajó a Francia para la convención y campeonato mundial de monociclo, además de participar en eventos en Italia, Suiza y Alemania.

La experiencia, recuerda, estuvo acompañada por mucho miedo.

“Nunca había estado en un evento de esa magnitud, ver a 2,500 personas con monociclo en un mismo espacio de diferentes disciplinas. Me intimidé porque no tenía como nada de experiencia”, recordó.

Geraldina comenzó a practicar monociclo mientras estudiaba en la universidad y luego se especializó durante la pandemia. Foto
Geraldina comenzó a practicar monociclo mientras estudiaba en la universidad y luego se especializó durante la pandemia. Foto Miguel Lemus

También pesaba la comparación con atletas que habían iniciado desde la infancia.

“Practicaban desde los 7 años y en mi caso pues yo lo aprendí a los 22 años”, señaló.

Aun así, aquella experiencia terminó confirmándole que sí podía competir.

“Me di cuenta que sí lo podía hacer. Siempre”.

Desde entonces ha participado en encuentros y campeonatos en Argentina, Chile, Colombia, Noruega, Polonia, Austria, Liechtenstein y España. También organizó el Campeonato Latinoamericano de Monociclo en El Salvador el año pasado.

Caerse también forma parte del aprendizaje

Si hay algo que Geraldina ha aprendido en estos años es a convivir con las caídas.

“Ya no las cuento. Realmente tengo especialidad en caídas”, dijo entre risas.

Lejos de ocultarlas, asegura que le gusta mostrarlas porque forman parte del proceso.

“Al inicio seguía estas personas que son extraordinarias en monociclo en las redes y te muestran como solo lo bonito. Pero a mí me gusta mucho dar a conocer eso de las caídas porque es así, así se aprende”.

Una de las más serias ocurrió en Suiza, donde se dislocó un brazo durante una práctica.

Pero también recuerda experiencias que comenzaron con miedo y terminaron convirtiéndose en logros personales.

En la Patagonia argentina, por ejemplo, enfrentó un descenso en un volcán con fuerte inclinación.

Geraldina tiene vértigo y recuerda que, mientras subía, miró hacia atrás y quedó paralizada.

“Comencé a llorar porque pensé que no lo iba a poder hacer”, relató.

Después decidió seguir subiendo sin mirar atrás.

“Ya estando arriba dije, ‘bueno, aquí tengo de alguna manera que bajar’. Entonces me fui al monociclo y le di y fue superchévere”.

La experiencia, asegura, le ayudó incluso a trabajar sus propios miedos.

La salvadoreña ha participado en campeonatos y encuentros de monociclo en Europa y Latinoamérica.
La salvadoreña ha participado en campeonatos y encuentros de monociclo en Europa y Latinoamérica.

Una salvadoreña que abrió camino

Geraldina comenzó de manera autodidacta. Aprendió con tutoriales, ayuda de amigos y muchas horas de práctica.

En sus primeros años ni siquiera tenía un monociclo propio. Utilizaba uno compartido hasta que, durante una convención latinoamericana en Costa Rica, logró comprar uno clásico con dinero reunido entre varias personas.

Con el tiempo fue consiguiendo equipos más especializados. El monociclo que utiliza actualmente es una combinación de distintas piezas y tecnologías más recientes para la disciplina de montaña.

Ese recorrido también la llevó a convertirse en referente para otras personas interesadas en comenzar.

Su mensaje es simple: no tener miedo a empezar.

“No es tan difícil como parece y como todo en la vida requiere un esfuerzo”, dijo.

Geraldina compara el aprendizaje del monociclo con aprender a caminar, andar en bicicleta o manejar.

“Te caes, gateás, te vas para atrás, para adelante. Todo en la vida es el mismo formato”.

El monociclo como conexión con la naturaleza

Entre todas las modalidades, Geraldina recomienda especialmente el monociclo de montaña.

Para ella, salir de la ciudad y pedalear por senderos ofrece otra relación con el entorno.

“Te conecta bastante con la naturaleza. Te da otra perspectiva también de cómo se ve el medio ambiente o todo lo que te rodea”, explicó.

Ese vínculo también conecta su historia con varias de las discusiones que se desarrollan durante el Foro Mundial de la Bicicleta en El Salvador: movilidad, inclusión, medio ambiente y formas alternativas de desplazamiento.

Aunque la mayoría de las conversaciones giran alrededor de bicicletas, Geraldina representa una variante poco común de esa misma cultura sobre ruedas.

En su caso, una sola rueda le ha permitido competir fuera del país, enfrentar montañas, superar miedos y abrir espacio para otras mujeres dentro de una disciplina poco conocida en El Salvador.

Y todavía mantiene el mismo mensaje con el que comenzó: si te gusta, hay que intentarlo.

“Que nos quitemos el miedo, que le demos”.

TAGS:  Bicicleta | Monociclo | Transporte

CATEGORIA:  Vida | Cuerpo y mente