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El carcinoma y el melanoma son dos tipos frecuentes de cáncer de piel asociados a la exposición prolongada al sol sin protección.

Carcinoma y melanoma, cómo diferenciar dos cánceres de piel frecuentes

Aunque son tumores distintos, el carcinoma y el melanoma comparten un factor de riesgo clave: la exposición solar prolongada sin protección.

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Por EFE
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Resumen del artículo:

El carcinoma y el melanoma son dos tipos frecuentes de cáncer de piel asociados a la exposición prolongada al sol sin protección. El carcinoma puede ser basocelular, de crecimiento lento y sin metástasis, o espinocelular, que en algunos casos puede agravarse. El melanoma es el tumor cutáneo más agresivo y puede extenderse a otros órganos. Suele aparecer como una lesión pigmentada, irregular o asimétrica, mientras que el carcinoma se vincula más con heridas que no curan. El dermatólogo Alberto Conde recomienda usar protección solar, evitar las horas centrales del día y consultar ante cambios en lunares o lesiones persistentes.

El cáncer de piel puede presentarse como carcinoma o melanoma, dos tumores frecuentes que, según EFE Salud, tienen diferencias clave en su origen, apariencia, evolución y tratamiento, aunque comparten un mismo factor de riesgo: la exposición prolongada al sol sin protección.

El doctor Alberto Conde, especialista del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, advierte sobre la importancia de explorar y observar los lunares y las heridas de la piel. En algunos casos, esas lesiones pueden convertirse en tumores, por lo que cualquier cambio debe ser valorado por un especialista.

El punto común entre estos cánceres es la relación con el sol, especialmente cuando la exposición se produce sin protección adecuada. Este riesgo aumenta en los meses de verano, cuando las actividades al aire libre suelen intensificarse y la piel queda más expuesta.

Qué son el carcinoma y el melanoma

Antes de comparar ambos tumores, es necesario distinguir que existen varios tipos de carcinomas. Los más frecuentes son el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular.

El carcinoma basocelular es uno de los tumores más comunes, especialmente en personas de piel blanca y edades avanzadas. Una de sus características principales es que no se extiende a otros órganos, es decir, no provoca metástasis.

El carcinoma espinocelular se ubica en un punto intermedio entre el basocelular y el melanoma. No es muy frecuente que cause metástasis, pero existen casos en los que el tumor se agrava y, además de cirugía, requiere otros tratamientos.

El melanoma, en cambio, es el tumor de piel más agresivo. “Suele derivar de melanocitos, que son las células que forman los lunares. Estos melanocitos se malignizan y se convierten en tumorales”, detalla el doctor Conde. Este tipo de cáncer puede producir metástasis y extenderse a otros órganos del cuerpo.

Qué tienen en común estos tumores

El carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma son tipos de cáncer de piel asociados a quemaduras solares o a exposiciones prolongadas y excesivas al sol.

Generalmente, estos tumores aparecen en personas de piel muy blanca, ojos azules, pelo rubio o pelirrojo. Sin embargo, esto no significa que una persona con piel más morena no pueda desarrollarlos.

El factor de riesgo compartido es la exposición solar sin protección, especialmente cuando produce quemaduras. El especialista insiste en que el cáncer de piel está muy asociado a este daño acumulado.

“Ponerse rojo tomando el sol produce eritema, es decir, quemaduras solares. No se debe confundir con las ampollas, que son quemaduras de segundo grado todavía más graves que se deben tratar cuanto antes”, añade Conde.

Las diferencias entre carcinoma y melanoma

Las diferencias entre estos tumores son notables. Cambian la forma, el color, el tamaño, el comportamiento y hasta el origen de las células afectadas, según se trate de carcinoma o melanoma.

A la izquierda, imagen de un carcinoma; a la derecha, un melanoma. Fotos cedidas por el Hospital Clínico San Carlos.
A la izquierda, imagen de un carcinoma; a la derecha, un melanoma. Fotos cedidas por el Hospital Clínico San Carlos. / EFE

“Los melanomas suelen ir por una vía un poco diferente, ya que son los melanocitos; y los carcinomas suelen aparecer de otras células de la piel”, como las epiteliales, explica el especialista del Hospital Clínico San Carlos.

Entre las principales diferencias señaladas por el dermatólogo están:

• Los melanomas suelen ser lesiones pigmentadas, generalmente negras o marrón oscuro, con color irregular. Un mismo lunar puede presentar varios tonos.

• Los carcinomas pueden tener color, aunque no es tan frecuente. Se asocian más a heridas mal curadas.

• Los melanomas suelen tener aspecto asimétrico y pueden presentar prolongaciones.

• Los carcinomas crecen de forma indefinida. Una herida puede empezar pequeña y aumentar tanto en tamaño como en volumen.

• Los melanomas tienden a aparecer en las piernas de las mujeres y en la espalda de los hombres.

• Los carcinomas afectan con más frecuencia la cara, las orejas y el cuero cabelludo.

El melanoma es el cáncer de piel más agresivo. Por eso, incluso un lunar pequeño puede ser dañino para la salud. Su desarrollo puede tardar pocos meses o varios años, dependiendo del paciente y del caso.

Crecimiento, tratamientos y curación

El carcinoma basocelular suele tener un crecimiento más lento. El carcinoma espinocelular se divide en dos grupos: uno que se desarrolla muy rápido y es agresivo, y otro que tarda más tiempo en aparecer y es menos invasivo.

En el caso del melanoma, la curación depende del tipo de tumor y del momento del diagnóstico. Si se encuentra en una etapa inicial, puede bastar una cirugía curativa. Cuando está avanzado, se aplican tratamientos adicionales, como la inmunoterapia.

Los carcinomas, por su parte, pueden tratarse con cirugía de Mohs. Esta técnica consiste en analizar lo que se extirpa mientras el paciente está en quirófano, para saber el mismo día de la operación si el tumor fue eliminado por completo.

Según la información aportada por el especialista, la tasa de curación del carcinoma basocelular es del 95 % de los casos gracias a la cirugía, sobre todo con la técnica de Mohs.

En el carcinoma espinocelular, los tumores agresivos que requieren cirugía y radioterapia tienen una tasa de curación por encima del 90 %. Los tumores menos agresivos que logran extirparse con cirugía también superan el 90 %.

En los melanomas, la tasa de curación es más compleja. Los tumores diagnosticados al inicio alcanzan un 99 % de casos curados con cirugía. Cuando el tumor está en estadios más avanzados, esa tasa disminuye.

Prevención y señales de alerta

El doctor Conde recuerda que la exposición continuada al sol tampoco es recomendable. “No se trata de estar encerrados en casa, hay que hacer vida al aire libre pero siempre utilizando protección solar y evitando las horas centrales del día en verano”, reitera.

La protección solar y evitar las horas centrales del día ayudan a reducir el riesgo de cáncer de piel asociado a la exposición prolongada.
La protección solar y evitar las horas centrales del día ayudan a reducir el riesgo de cáncer de piel asociado a la exposición prolongada. / Shutterstock

La prevención incluye observar la piel de forma periódica, identificar cambios y consultar ante cualquier señal que no sea habitual. La exploración de lunares y lesiones es una medida fundamental, especialmente si hay antecedentes de quemaduras solares o exposición prolongada.

El consejo central del dermatólogo es prestar atención a los cambios visibles. “Si vemos que un lunar ha cambiado de tamaño o color o una herida no se cura, debemos acudir inmediatamente al dermatólogo”, concluye el experto.

La vigilancia de lunares, heridas persistentes y lesiones pigmentadas permite detectar antes posibles alteraciones. En cáncer de piel, el diagnóstico temprano marca diferencias importantes en el tratamiento y en las tasas de curación, sobre todo en el caso del melanoma.