Estas son las habilidades que pierden las niñas y los niños cuando no juegan
El juego permite el desarrollo de habilidades en niñas y niños desde la primera infancia, pero su ausencia puede limitar ese proceso.
Por
Kelly Hernández
Publicado el 29 de abril de 2026
El juego es una actividad esencial en la infancia que permite a niñas y niños desarrollar habilidades fundamentales para su vida. Según el Instituto Crecer Juntos de El Salvador, a través del juego se fortalecen capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas desde los primeros años. Este proceso incluye el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la toma de decisiones y la regulación emocional. Además, contribuye a la construcción de la identidad y al fortalecimiento de vínculos afectivos. El documento también destaca que el juego facilita la exploración, la creatividad y la resolución de problemas, siendo clave para el aprendizaje y la interacción con el entorno.
El documento destaca que el juego es una de las actividades que más moviliza capacidades personales y sociales. Entre ellas menciona:
- Pensamiento
- Comunicación
- Lenguaje
- Movimiento
- Autonomía
- Regulación emocional
Todo esto, según la institución, explica por qué el juego es considerado uno de los procesos más importantes en la evolución humana y en la construcción de identidad y pertenencia dentro de las comunidades.
Desarrollo emocional y construcción de confianza
Al jugar, las niñas y los niños desarrollan su seguridad afectiva y emocional, especialmente cuando interactúan con adultos y cuidadores. El Instituto Crecer Juntos explica que estas interacciones se dan desde la alegría, la exploración y la creatividad, y también en momentos donde surgen emociones como el asombro o la frustración. Estas experiencias fortalecen la confianza y los vínculos afectivos.
Como resultado, el material indica que las niñas y niños se sienten cada vez más seguros para explorar de forma autónoma el entorno que los rodea. Esta seguridad se construye a partir de experiencias compartidas y del acompañamiento de figuras adultas que median en el proceso de juego.

Identidad, aprendizaje y relaciones sociales
El juego también permite que niñas y niños afiancen su identidad, al brindarles oportunidades para conocerse y reconocer sus habilidades. Según el Instituto Crecer Juntos, durante estas actividades construyen una imagen de quiénes son y cómo se relacionan con su entorno más cercano, como la familia y la comunidad.
Además, el documento detalla que estas experiencias incluyen actividades como el canto, la música, la lectura de cuentos, los dibujos y la manipulación de objetos. Estas prácticas contribuyen a que se reconozcan como parte de un grupo social y fortalezcan su sentido de pertenencia.
Capacidades cognitivas y resolución de problemas
El juego también potencia habilidades cognitivas relacionadas con la planificación y la toma de decisiones. El Instituto Crecer Juntos señala que a través del ensayo y error, los niños experimentan, organizan espacios y tiempos, y crean normas y acuerdos dentro de sus dinámicas de juego.
Este proceso permite explorar sin temor a equivocarse, lo que abre la posibilidad de modificar acciones e inventar nuevas formas de actuar. La institución destaca que estas experiencias son clave en la formación del pensamiento y en la resolución de problemas en etapas posteriores.
Lenguaje, comunicación y expresión
Otra de las áreas que se fortalece mediante el juego es el lenguaje. El documento indica que niñas y niños avanzan en el uso del lenguaje como herramienta del pensamiento y la acción, al jugar con palabras, transformarlas y ampliar su vocabulario.
También se menciona que, durante el juego, establecen acuerdos con otros participantes y resuelven diferencias. Este proceso favorece la comunicación y la construcción de ideas, así como la capacidad de expresar experiencias y puntos de vista.

Movimiento corporal y exploración del entorno
El Instituto Crecer Juntos también resalta que el juego permite reconocer su capacidad de moverse con libertad y de manera coordinada, tanto individualmente como en grupo.
Asimismo, el documento señala que el juego contribuye al desarrollo de habilidades físicas como la coordinación, la velocidad, la fuerza y la resistencia. Estas capacidades se integran con la exploración del entorno y el reconocimiento del propio cuerpo como herramienta de interacción.
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CATEGORIA: Vida
