¿Huevos blancos o rojizos? Lo que nadie te cuenta al elegir
Aunque los huevos son parte del desayuno de millones, pocos saben si el color de la cáscara afecta su calidad o valor nutricional.
Por
Betty Carranza
Publicado el 02 de enero de 2026
¿Huevos blancos o rojizos? Aunque muchos creen que el color de la cáscara indica calidad o valor nutricional, en realidad depende únicamente de la raza de la gallina. Según la Universidad Estatal de Kansas, “un huevo es un huevo, sin importar el color de la cáscara”. Tampoco el precio refleja una diferencia nutricional, sino costos de producción. El color de la yema varía por la alimentación de la gallina, no por su calidad. Lo más importante es la frescura y el manejo higiénico del producto. Elegí con conciencia: más allá del color, un buen huevo es el que cuida tu salud.
Elegir entre huevos blancos o marrones (o rojizos) es una decisión que muchos toman casi sin pensarlo, basándose en costumbre o apariencia. Pero, ¿hay alguna diferencia real entre ellos? Esta pregunta ha despertado más de una conversación en pasillos de supermercados y mesas de cocina.
Lo cierto es que, aunque el color puede generar percepciones sobre sabor, calidad o frescura, la ciencia tiene una respuesta clara: el color de la cáscara no cambia lo que hay dentro.
Genética, no calidad
Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), de España, la diferencia entre huevos blancos y marrones radica únicamente en la raza de la gallina. Las gallinas de plumaje blanco suelen poner huevos blancos, mientras que las de plumaje rojizo o marrón producen huevos marrones. No hay ninguna ventaja nutricional entre uno u otro.
La Universidad Estatal de Kansas lo resume de forma clara: "Un huevo es un huevo, sin importar el color de la cáscara". Esta afirmación, respaldada por estudios de varias universidades estadounidenses, derriba el mito de que los huevos marrones son más naturales o caseros. Simplemente, las gallinas que los ponen son de razas diferentes y, por lo general, más grandes.
El precio no determina la calidad
Muchos consumidores creen que pagar un poco más por huevos marrones significa obtener mayor calidad. Sin embargo, ese costo adicional está relacionado con la producción. Gallinas más grandes necesitan más alimento, lo que eleva el precio final, pero no mejora el contenido nutricional del huevo. Esta información fue confirmada por expertos en nutrición entrevistados por el portal Verywell Health.
Según el nutricionista estadounidense Dr. Donald Hensrud, "el valor nutricional del huevo no se ve afectado por el color de la cáscara. Lo que realmente importa es la dieta de la gallina y la frescura del huevo".
Yema más oscura no siempre significa más nutritiva
Otro mito común está en el color de la yema. Algunos creen que una yema intensa es sinónimo de mejor calidad, pero en realidad, su tonalidad depende de lo que come la gallina. Estudios de la Universidad de Illinois señalan que las aves alimentadas con maíz amarillo, alfalfa o plantas verdes tienden a producir yemas más oscuras, mientras que aquellas que consumen piensos más claros generan yemas pálidas.
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Aunque las yemas más oscuras pueden contener más carotenoides, esto no siempre implica un valor nutricional significativamente superior. Más allá del color, las yemas siguen siendo una fuente rica en vitaminas A y D, calcio, hierro y grasas saludables.
La frescura, el factor que sí importa
Si hay algo que sí deberías revisar antes de llevar huevos a casa, es su frescura. Según recomendaciones de la OCU, conviene comprobar la fecha de consumo preferente, asegurarse de que la cáscara esté intacta y conservar los huevos en su envase original dentro del refrigerador. La temperatura constante es clave para mantener su calidad.

Además, es importante manipularlos con higiene: evitar separar las claras y yemas con la cáscara, cocinarlos bien y refrigerar las preparaciones que los contengan, como tortillas o mayonesas caseras. Huevos con olores extraños o daños visibles deben desecharse inmediatamente.
Elegí mejor, no por costumbre
Elegir huevos no debería ser una cuestión de apariencia. Aunque el color de la cáscara pueda generar dudas o preferencias personales, lo más relevante es la procedencia del producto, el manejo higiénico y la alimentación de la gallina.
Huevos etiquetados como "orgánicos", "de gallinas libres" o "de pastoreo" pueden ofrecer beneficios adicionales, pero es clave leer bien las etiquetas y verificar que cuenten con certificaciones reales. Lo importante es informarse y tomar decisiones conscientes que beneficien tu salud y la de tu familia.
Porque al final, más allá del color, un huevo bien elegido es un aliado en tu alimentación diaria.
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