Lluvia causa
estragos en oriente
El río Grande de San Miguel
derribó la borda en Puerto Parada,
Usulután, y causó estragos a la
altura de los caseríos Las Conchas, El
Icaco y El Limón.
- Pedro
Rodríguez
- El Diario
de Hoy
El
Río Grande de San Miguel, que desemboca
en Jiquilisco, Usulután, se
desbordó ayer por la tarde a la altura de
los caseríos Las Conchas, El Icaco y El
Limón, y destruyó 15 manzanas de
tierra agrícola y viviendas.
Las autoridades reportan que el agua
derribó parte de la borda e inundó
los caseríos El Encantado y El
Limón.
Los pobladores manifestaron su temor de
seguir en esa zona, porque la borda presenta
grietas y se escuchan fuertes retumbos.
En la salida de San Miguel, sobre la Ruta
Militar, el tráfico vehicular
quedó interrumpido ayer.
El nivel del agua del Río Grande
subió a la altura del puente Luis de
Moscoso.
Las continuas lluvias también acabaron
por desbordar el río Cujuapa, a la altura
de Cojutepeque, departamento de
Cuscatlán.
Soldados del Destacamento Número 5
procedieron a la evacuación de las
familias afectadas.
Mucha agua
Según los técnicos del Servicio
Meteorológico, el caudal de los
ríos aumentó por las lluvias de
los últimos días y por las
descargas de agua de la presa 15 de
Septiembre.
Pero también les preocupa que, en
Honduras, se han intensificado las lluvias desde
el lunes de esta semana, y el agua que descargan
los ríos Torola, Mocal y Guaragambala
saturan rápidamente los embalses de la
represa.
Esto obliga a la Comisión
Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL)
a la apertura, de nuevo, de las compuertas de la
15 de Septiembre.
La descarga de agua que realizó CEL
esta semana fue de mil metros cúbicos y
no afectó mayor cosa a los pobladores del
Bajo Lempa.
Tierra saturada
A esto se agrega que, para este fin de
semana, pronostican la llegada de nuevas ondas
tropicales procedentes del Caribe con fuertes
lluvias acompañadas de tormentas
eléctricas.
Los técnicos del Meteorológico
explicaron que la tierra está saturada de
agua, por lo que no descartan deslizamientos de
tierra de gran envergadura. En el municipio de
San Miguel Tepezontes, departamento de La Paz,
un alud de tierra cayó sobre la casa de
Carlos Duarte. Por fortuna, se salvó
morir junto con sus esposa y tres hijos.