Vista
pública durará cinco
días
Inicia juicio contra
ocho por plagio y asesinato
Ayer se presentó la prueba pericial
en el juicio. Hoy se continúa con la
prueba testimonial
- Jaime
García
- El Diario
de Hoy
Siete
hombres y una mujer enfrentan, desde ayer, un
juicio por el plagio y posterior asesinato de un
joven estudiante de Medicina, ocurrido en mayo
del año pasado en la Urbanización
Santa Elena, en las cercanías de la
embajada de Estados Unidos.
Los acusados son Dionisio Arístides
Umanzor, Miguel Angel Hurtado Orellana, Daysi de
los Angeles Ruiz Rivas, Fredy Cruz
Hernández, José Roberto
Martínez Chávez, Willian Eduardo
Villalta, Nelson Adán Ramos García
y Carlos Ramos Mancía.
En la lectura del caso, un vocero del
tribunal narró que el hecho
sucedió el 25 de mayo de 1999 cuando
Eduardo Ernesto Alvarez Villacorta realizaba
aeróbicos en una calle de la
Urbanización Santa Elena, en La
Libertad.
Un vehículo se detuvo y varios sujetos
obligaron a Alvarez Villacorta a subirse.
Empleados de una empresa distribuidora de agua
fueron testigos del secuestro. El padre del
joven, Pedro Antonio Alvarez, recibió una
llamada telefónica de los plagiarios,
quienes exigían un millón de
colones en un plazo de 27 horas a cambio de
liberar con vida a la víctima.
Los secuestradores indicaron a los familiares
que no debían de llamar a la
Policía, ya que entre sus miembros
había un sargento y se darían
cuenta si pedían auxilio.
Tras una serie de negociaciones, los
familiares de Alvarez lograron convencer a sus
captores de que recibieran 260 mil colones y 50
mil más en joyas como pago del
rescate.
El padre de la víctima recibió
una llamada de los plagiarios en la que le
indicaban que debía llegar en su auto al
parqueo del Café de Don Pedro, en Ciudad
Merliot, ya que ahí se realizaría
la entrega del dinero. También le dijeron
que en un plazo de 10 horas sería
liberado su hijo.
Un joven que conducía una bicicleta
preguntó al padre de la víctima:
&emdash; Tío, ¿me traes el encargo?
Y le fue entregado el dinero del rescate.
Sin embargo, un día después, el
cuerpo del plagiado fue encontrado en un predio
situado sobre el kilómetro 39 de la calle
que conduce a Quezaltepeque. Los parientes del
joven Alvarez identificaron su
cadáver.