Y el sueño de
Oscarito se hizo realidad...
Oscar Aragón recibió ayer
con éxito un riñón de su
tía paterna Ester Guadalupe. Hoy, el
personal médico tiene previsto continuar
con dos nuevas intervenciones. El mal de salud
de Patricia, una de las niñas,
podría retrasar un día su
operación
- Javier
Ramón
- El Diario
de Hoy
3:00
de la tarde. Todo el mundo repetía el
éxito del trasplante renal de Oscarito,
cuya operación inauguró el
programa de trasplante renal en el Hospital de
Niños Benjamín Bloom. A pocos
metros de la puerta de entrada al
quirófano, Reynaldo Meléndez
jugueteaba, en silencio, con Edwing,
compañero de Oscarito, y que por nada iba
a perderse el momento de ver pasar a su
amigo.
El rostro de Reynaldo definía una
jornada de éxito, pero no podía
obviar la dura historia que acompaña a
los niños con insuficiencia renal de este
país. Sus lágrimas evidentes, pero
sin dar un paso en falso, se repartían
entre la alegría del presente y el dolor
del pasado.
"Recuerdo que el primer reportaje de
niños con problemas renales fue de mi
hija, Claudia Lisette, y salió en La
Prensa Gráfica, el 3 de noviembre del
98", recuerda con palabras de angustia, mientras
Edwing pasa entre las piernas.
Su hija falleció meses después,
a causa de la enfermedad. "Cómo me
hubiera gustado haber donado mi
riñón a mi hija", comentaba,
también con pesar y alegría, al
ver que ese momento llegaba para uno de los
compañeros de habitación de su
niña.
Durante la jornada hubo también a un
pequeño homenaje, si acaso de consuelo,
ofrecido a todos aquellos padres y madres que
soñaron con tener a su hijo en este
día.
La nostalgia no impidió que, diez
minutos después, junto a él y
Edwing, desfilaran cinco enfermeras con la
camilla de Oscarito.
No faltó nadie
No serían más de las dos de la
tarde cuando la Primera Dama, Lourdes de Flores,
y el Ministro y Viceministro de Salud,
José López Beltrán y
Herbert Betancourt, respectivamente,
hacían acto de aparición. El
momento era histórico para la medicina
pediátrica del país, y así
lo entendieron.
Unos
minutos antes, y previo a los constantes paseos
de médicos estadounidenses, Celine De
Kriete, segunda de abordo de la
organización Cross Connection, dirigida
por la voluntad de Pamela Rundle, y que comunica
con éxito varios hospitales de Atlanta
(EE.UU.) con el Hospital Benjamín Bloom,
fue la primera persona que comunicó, con
una expresiva sonrisa y un buen castellano, el
éxito de la operación.
El director del hospital, Sergio Parada, con
su habitual semblante serio, confirmaba el buen
resultado de la operación y
añadía tintes de optimismo al
futuro de los niños y sus
tratamientos.
"El Hospital Bloom puede costear los
medicamentos inmunosupresores (evitan el rechazo
del órgano trasplantado y tienen que
tomarse de por vida). Ahora, los pacientes
cuestan 5 mil 500 colones mensuales, cuando las
medicinas andan por seis mil", afirmó
Parada, sin obviar la mejora de calidad de vida
para el paciente.
En una jornada de alegría, la cara
triste llegó por parte de Patricia
Rebeca. Una alta temperatura podría
impedir realizarle el trasplante hoy, tal y como
estaba planeado, y posponerlo hasta que mejore
su estado de salud. Hoy continuará la
jornada con dos nuevas operaciones.