Del Convento al
Rincón del Diablo
De las escuelas más
recónditas del país surgen
historias donde la vocación y necesidades
de maestros y alumnos son más fuertes que
la adversidad
- Susana
Joma
- El Diario
de Hoy
El
Convento es una escuela asentada en el
caserío del mismo nombre, en
Jucuarán, Usulután. Un lugar
lejano comunicado por un solo camino de acceso
que, por lo quebrado del terreno, lleva horas
recorrerlo.
Enseñar a los 150 niños que
asisten al Centro Escolar El Convento es una
labor de vocación y necesidad.
Rosa Emilia Castro, una de las tres mujeres
usulutecas que fungen como docentes, afirma que
sale muy temprano de Concepción Batres y,
para llegar a tiempo a dar clases, tiene que
tomar una ruta distinta del camino.
Así, desde el desvío Las
Crucitas y desafiando el peligro de ser asaltada
o violada, como es frecuente en la zona rural,
avanza 45 minutos cuesta abajo por veredas. El
ascenso es más duro y tiene que ser
más rápido cuando cae la
tarde.
Un aula para todos
La escuela es una galera de ladrillos y techo
de asbesto sin divisiones de aulas, donde los
niños de parvularia se confunden con los
de básica. "Ojalá pronto nos
construyeran un aula sólo para
parvularia, nos enviaran pupitres para ellos,
pizarras y material didáctico", dice Rosa
Emilia.
La falta de infraestructura se conjuga con la
ausencia del servicio de agua potable, un
denominador común en muchas escuelas
rurales.
La atención en salud es mínima.
Este año, los promotores sólo han
llegado una vez a dejarles medicamentos contra
los parásitos y vitaminas, pero las
gripes y enfermedades de la piel son muy
frecuentes.
En El Convento es usual encontrar
adolescentes que cursan primer o segundo grado,
o lidiar con la falta de materiales para
preparatoria y libros. Curiosamente, en las
escuelas de la zona oriental que se visitaron
sólo había maestras, y en las de
occidente, sólo hombres.
Muchas escuelas existen porque las
comunidades toman la iniciativa. Eso
ocurrió en el cantón Las Mesas, de
La Libertad, donde, hace cinco años, los
residentes, con apoyo del programa Plan Padrino
y Fe y Alegría, erigieron algunas
aulas.
El acceso a este lugar tampoco es
fácil, de ahí que antes se le
conocía como Rincón del
Diablo.
A la escuela de Las Mesas asisten, de
parvularia a sexto grado, 95 niños de las
comunidades El Potrerón, Las Mesas,
caserío El Sálamo, El
Cimarrón y Los Naranjos.
Hasta sexto grado
El peligro del camino hace que los padres se
resistan a enviar a sus hijas a Acajutla para
continuar tercer ciclo y bachillerato.
El director Santos Raymundo Alvarado explica
que, si bien aún no necesitan más
aulas, solicitan al gobierno ayuda para
construir la dirección, salón para
la biblioteca, bodega y un muro para evitar que
el terreno se continúe lavando y las
aulas se derrumben. Tampoco tienen agua potable,
electricidad ni atención sanitaria.
Los residentes, en su mayoría, son
agricultores que llegaron ahí huyendo de
la guerra.
Educación
confía reducir pronto
déficit
El gobierno
prevé invertir $204.5 millones
procedentes de préstamos y fondos propios
para reducir el déficit de
infraestructura que afecta al sistema educativo
del país