Lunes 4 de septiembre


Escuelas Bajo el yugo de las necesidades

La educación de calidad es algo a lo que todos los niños tienen derecho. Para alcanzar lo que no es una aspiración, los gobiernos deben establecer políticas efectivas de trabajo e inversión en este rubro; los empresarios, el de acompañarlos, y los ciudadanos, aprovechar el servicio que se pone en sus manos

Susana Joma
El Diario de Hoy

Una de cada tres escuelas que funcionan en el país necesitan apoyo material para tener una infraestructura que responda a las necesidades de los profesores y estudiantes. Mil 672 escuelas, del total de 4,900 que contabiliza el ministerio de Educación presentan un deteriodo que repercute en la calidad de la enseñanza.

La mayoría de esos centros educativos requiere construcción de aulas para atender más escolares, salones para laboratorios o bibliotecas, muros para proteger los pocos bienes de los delincuentes, estructuras para evitar la erosión de los terrenos, cambio total de techos y reparaciones de sanitarios.

En el área rural, a las necesidades descritas se suman otras cuya solución depende de la intervención interinstitucional y de la coordinación con las municipalidades, por ejemplo la falta de agua potable, de energía eléctrica y pésimas vías de acceso.

San Salvador, Usulután, San Miguel, La Libertad, Santa Ana, Chalatenango, La Unión y La Paz son los departamentos que tienen más escuelas con problemas de infraestructura.

El dedo en la llaga

El Diario de Hoy constató este tipo de fallas durante visitas a 10 escuelas ubicadas en cantones de las zonas oriental y occidental del país. También lo ha hecho en los últimos meses en escuelas de municipios ubicados en San Salvador, donde, tras varios años de desatención, el gobierno ha comenzado a desarrollar proyectos de esta naturaleza.

Entre 1998 (año en que el número de escuelas con problemas de infraestructura era de 2,449 escuelas) y lo que va de este año, el gobierno ha logrado solventar el problema en 777 centros educativos, con lo cual el déficit se redujo a 1,672.

Aunque el gobierno ha obtenido recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de Japón para ayudar a unas 800 escuelas, todavía hay alrededor de 400 sin financiamiento.

El actual déficit de infraestructura es un problema que va más allá de la guerra o los desastres naturales para situarse en la falta de planificación del gobierno y las municipalidades ante el crecimiento de la demanda del servicio educativo.

Unir esfuerzos

Al viajar al interior del país se constata varias situaciones, entre ellas que las alcaldías, dependiendo de sus recursos, suelen apoyar a las comunidades donde el servicio educativo es deficiente o no lo hay.

Tras insistentes peticiones, algunas comunidades gestionan terrenos para construir una escuela, otras ayudan a la construcción de las primeras aulas. Hasta ahí va bien, pero hay casos en que el desconocimiento mutuo hace que una y otra parte hagan esfuerzos dobles o parciales.

Los resultados serían más efectivos si hubiese coordinación entre las alcaldías, Ministerio de Educación y las organizaciones no gubernamentales que trabajan en la zona rural.

Aunque no se trata de abrir escuelas a "tientas y locas", hay centros educativos, como la hacienda la Reforma, en Moncagua, San Miguel, que fueron construidos hace unos cinco años con dos o tres aulas, y que ahora solicitan más salas porque la demanda para primer grado ha crecido y es indispensable el tercer ciclo. La misma situación ocurre en el Centro Escolar Cantón Tepiagua, en La Libertad.

Otras escuelas son menos afortunadas. El caserío El Puente, cantón Gualamá, de Chapeltique, empezó a funcionar hace unos cuatro años en una reducida casa de baharaque alquilada, y, a la fecha, no han logrado siquiera obtener un terreno.

La situación de estas escuelas, muchas veces desconocida por el Ministerio de Educación, plantea no sólo la necesidad de censos cada cierto tiempo, sino de supervisiones constantes en el área rural.

Así podrían encontrar que algunos proyectos que se han realizado recientemente con fondos internacionales o locales, se limitan, quizás con miras a ahorrar dinero, a ser construcciones mixtas sin divisiones de aulas, con techos muy bajos, sin pintura, con sanitarios mal instalados, que obligará a nuevas inversiones a corto plazo.


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