Las
Palmas, la primera comunidad
rehabilitada
A una verdadera
"cirugía plástica" fue sometida la
Comunidad Las Palmas, al poniente de San
Salvador. Fue rehabilitada por la
Fundación Salvadoreña de
Desarrollo y Vivienda Mínima
(FUNDASAL)
- Guadalupe
Hernández
- El Diario
de Hoy
El
lema "la unidad hace la fuerza" ha quedado
demostrado en la Comunidad Las Palmas, ubicada
al poniente de San Salvador, en los alrededores
de la colonia San Benito, una de las zonas
más exclusivas de la capital.
La comunidad fue
rehabilitada en un cien por ciento por la
Fundación Salvadoreña de
Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL).
El proyecto ha favorecido a unas 1,365 familias.
Las Palmas se convierte
en el primer "Proyecto de Rehabilitación
en el país, Centroamérica y
América Latina", asegura el licenciado
Ismael Castro Velásquez, gerente general
de FUNDASAL.
La Comunidad Las Palmas
surgió como una posibilidad habitacional
para las familias pobres hace 50 años. En
ese tiempo también comenzó la
acelerada urbanización en el Area
Metropolitana de San Salvador (AMSS).
Los habitantes
construyeron sus viviendas en terrenos
marginales con materiales de desecho, en donde
predominaba el hacinamiento, la promiscuidad y
la tenencia del terreno de "hecho" -nadie
tenía título de propiedad de su
vivienda-.
La comunidad
creció de forma desmedida en un terreno
quebradizo que colinda con la Quebrada La
Lechuza.
Las casas, en su
mayoría de lámina, cartón y
madera, llegaron a formar un gran laberinto,
formado por estrechos pasajes con gradas
desiguales. La comunidad se convirtió en
la zona marginal más grande del AMSS, con
una extensión de 9.6
hectáreas.
La falta de servicios
básicos, como agua potable, sistema de
aguas negras y lluvias, electricidad, tren de
aseo y otros, se sumaba a las malas condiciones
sociales de la comunidad.
Un nuevo
maquillaje
La
rehabilitación de la Comunidad Las Palmas
es uno de los proyectos de "Renovación de
Tugurios" que ejecuta FUNDASAL como parte del
Programa Habitacional, que ha favorecido, a la
fecha, a 900 familias.
En dichos proyectos,
las viviendas de lámina y cartón
fueron removidas en su totalidad para dar paso a
nuevas construcciones.
No obstante el
desarrollo habitacional que la comunidad
logró consolidar en los 50 años de
existencia, puso en "jaque" a la
institución, porque no podía
ejecutar un proyecto de renovación.
"Pensamos, entonces, en
el concepto de rehabilitación, es decir,
mejorarla sin tener que botar las casas", dice
el gerente.
Para solucionar el
problema general de Las Palmas, se
definió, ante todo, la
legalización del terreno, los sistemas
informales de los servicios básicos y el
marco regulatorio.
La situación
legal se comenzó a investigar en 1987, la
institución encontró una escritura
que data de 1912, que especificaba que el
terreno era propiedad del Gobierno.
Para facilitar el
proceso de legalización -y posterior
venta- el inmueble fue traspasado al Fondo
Nacional para la Vivienda Popular (FONAVIPO).
De esa manera comienza
el proyecto de rehabilitación, que
implicó valorar lo existente, pero
mejorándolo de manera sustancial.
El
financiamiento, que alcanza los cien millones de
colones, fue otorgado en un 75 por ciento por la
fundación alemana Kreditanstalt Fuer
Wiederaufbau KFW.
El 12 por ciento, por
FUNDASAL; ocho por ciento, por la comunidad, y
el cinco por ciento por el Gobierno
Central.
El cambio, paso a
paso
ADespués de 50
años de vivir inmersa en la insalubridad
y el hacinamiento, la comunidad Las Palmas
resurge y cambia de imagen. La
reha-bilitación cubrió aspectos
sociales y legales
"Las labores fueron de
hormiga, fue como una especie de cirugía
plástica", dice la arquitecta Claudia
Blanco, miembro del equipo de
rehabilitación.
Se comenzó con
el realineamiento de pasajes. Para ello, fue
necesario unificar los anchos de pasaje con una
extensión mínimo de 1.50 metros,
con lo cual se afectaron 325
viviendas.
Dicha
unificación permitió la posterior
introducción de sistemas de aguas lluvias
y negras, que antes se eran de carácter
informal.
La arquitecta Blanco
explicó que, para las aguas negras, se
introdujo un sistema innovador de pequeño
diámetro y poca profundidad, que trabaja
por gravedad, el cual se adapta bien a la
comunidad por las pendientes que tiene.
Las cajas domiciliares
se encausan hasta la calle vehicular, donde se
conectarán con un sistema convencional.
El novedoso sistema
logró la inmediata aprobación de
la Administración Nacional de Acueductos
y Alcantarillados (ANDA), que además
solicitó los parámetros
técnicos para utilizarlo en otras
comunidades.
En la comunidad
también hay 37 cantareras o chorros
públicos, para abastecer a mil 365
hogares, distribuidos en las 17 parcelas. Con la
rehabilitación, las cantareras formaran
parte de la historia, porque habrá
servicio de agua potable domiciliar.
El proyecto
incluyó la reconstrucción y
mejoramiento de obras comunales ya existentes,
como escuela, clínica, casa comunal y
lavaderos.
La
basura
En el tiempo que tiene
de existir la comunidad, nunca había
entrado el tren de aseo. Los vecinos tiraban la
basura a la quebrada y formaron un
pequeño crematorio, de donde se
extrajeron mil 500 metros cúbicos de
basura, como parte del saneamiento del terreno.
La ubicación de
contenedores en puntos estratégicos
abrió paso a la entrada del camión
recolector, que ahora pasa tres veces por
semana, como lo hace en las demás
colonias capitalinas.
El
basurero se convirtió en una zona de
recreo, con canchas y juegos infantiles.
En el área se
construyeron obras de protección, en
especial en la parte Sur del terreno, que
delimitaban con la quebrada La Lechuza. Dichas
terrazas fueron recuperadas con muros y taludes,
lo que dio paso a la construcción de las
áreas de recreación.
Las obras de
protección permitieron que los niveles de
peligro físico desaparecieran de la zona,
por lo que el Comité de Emergencia
Nacional (COEN) eliminó un pin del mapa
de las zonas de riesgo en San
Salvador.
Vivienda
nueva
Otra de las novedades
del proyecto es la aplicación del
concepto de vivienda en altura -edificios de
tres y cuatro niveles-, que comenzará a
ejecutarse en enero próximo. Este
favorecerá a igual número de
familias que resultaron afectadas con la
realineación de viviendas, y la
recuperación de las zonas de riesgo.
Los encargado del
proyecto tienen definido el diseño
arquitectónico de las viviendas nuevas,
el cual fue presentado a un grupo de renombrados
arquitectos del país, a fin de
enriquecerlo.
La elaboración
de los planos finales de la viviendas
está en proceso y a la espera de ser
aprobado por la Oficina de Planificación
del Área Metropolitana de San Salvador
(OPAMSS).
Los habitantes de La
Palma fueron favorecidos, además, con
créditos que otorgará FUNDASAL
para el mejoramiento de sus viviendas,
saneamiento de letrinas de hoyo seco -que
habían invadido la zona-, e
introducción la tuberías y
servicios sanitarios. La familias tendrán
acceso a un crédito de hasta 18 mil
colones, dependiendo de su capacidad
económicas, a fin de mejorar sus
condiciones de vida.
Ahora comienza la labor
educativa, que incluirá la
capacitación a líderes,
fortalecimiento de la organización
comunal, etc, a fin de garantizar el
mantenimiento de las obras.