Lunes 29 de noviembre


Las Palmas, la primera comunidad rehabilitada

A una verdadera "cirugía plástica" fue sometida la Comunidad Las Palmas, al poniente de San Salvador. Fue rehabilitada por la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL)

Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

El lema "la unidad hace la fuerza" ha quedado demostrado en la Comunidad Las Palmas, ubicada al poniente de San Salvador, en los alrededores de la colonia San Benito, una de las zonas más exclusivas de la capital.

La comunidad fue rehabilitada en un cien por ciento por la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL). El proyecto ha favorecido a unas 1,365 familias.

Las Palmas se convierte en el primer "Proyecto de Rehabilitación en el país, Centroamérica y América Latina", asegura el licenciado Ismael Castro Velásquez, gerente general de FUNDASAL.

La Comunidad Las Palmas surgió como una posibilidad habitacional para las familias pobres hace 50 años. En ese tiempo también comenzó la acelerada urbanización en el Area Metropolitana de San Salvador (AMSS).

Los habitantes construyeron sus viviendas en terrenos marginales con materiales de desecho, en donde predominaba el hacinamiento, la promiscuidad y la tenencia del terreno de "hecho" -nadie tenía título de propiedad de su vivienda-.

La comunidad creció de forma desmedida en un terreno quebradizo que colinda con la Quebrada La Lechuza.

Las casas, en su mayoría de lámina, cartón y madera, llegaron a formar un gran laberinto, formado por estrechos pasajes con gradas desiguales. La comunidad se convirtió en la zona marginal más grande del AMSS, con una extensión de 9.6 hectáreas.

La falta de servicios básicos, como agua potable, sistema de aguas negras y lluvias, electricidad, tren de aseo y otros, se sumaba a las malas condiciones sociales de la comunidad.

Un nuevo maquillaje

La rehabilitación de la Comunidad Las Palmas es uno de los proyectos de "Renovación de Tugurios" que ejecuta FUNDASAL como parte del Programa Habitacional, que ha favorecido, a la fecha, a 900 familias.

En dichos proyectos, las viviendas de lámina y cartón fueron removidas en su totalidad para dar paso a nuevas construcciones.

No obstante el desarrollo habitacional que la comunidad logró consolidar en los 50 años de existencia, puso en "jaque" a la institución, porque no podía ejecutar un proyecto de renovación.

"Pensamos, entonces, en el concepto de rehabilitación, es decir, mejorarla sin tener que botar las casas", dice el gerente.

Para solucionar el problema general de Las Palmas, se definió, ante todo, la legalización del terreno, los sistemas informales de los servicios básicos y el marco regulatorio.

La situación legal se comenzó a investigar en 1987, la institución encontró una escritura que data de 1912, que especificaba que el terreno era propiedad del Gobierno.

Para facilitar el proceso de legalización -y posterior venta- el inmueble fue traspasado al Fondo Nacional para la Vivienda Popular (FONAVIPO).

De esa manera comienza el proyecto de rehabilitación, que implicó valorar lo existente, pero mejorándolo de manera sustancial.

El financiamiento, que alcanza los cien millones de colones, fue otorgado en un 75 por ciento por la fundación alemana Kreditanstalt Fuer Wiederaufbau KFW.

El 12 por ciento, por FUNDASAL; ocho por ciento, por la comunidad, y el cinco por ciento por el Gobierno Central.

El cambio, paso a paso

ADespués de 50 años de vivir inmersa en la insalubridad y el hacinamiento, la comunidad Las Palmas resurge y cambia de imagen. La reha-bilitación cubrió aspectos sociales y legales

"Las labores fueron de hormiga, fue como una especie de cirugía plástica", dice la arquitecta Claudia Blanco, miembro del equipo de rehabilitación.

Se comenzó con el realineamiento de pasajes. Para ello, fue necesario unificar los anchos de pasaje con una extensión mínimo de 1.50 metros, con lo cual se afectaron 325 viviendas.

Dicha unificación permitió la posterior introducción de sistemas de aguas lluvias y negras, que antes se eran de carácter informal.

La arquitecta Blanco explicó que, para las aguas negras, se introdujo un sistema innovador de pequeño diámetro y poca profundidad, que trabaja por gravedad, el cual se adapta bien a la comunidad por las pendientes que tiene.

Las cajas domiciliares se encausan hasta la calle vehicular, donde se conectarán con un sistema convencional.

El novedoso sistema logró la inmediata aprobación de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), que además solicitó los parámetros técnicos para utilizarlo en otras comunidades.

En la comunidad también hay 37 cantareras o chorros públicos, para abastecer a mil 365 hogares, distribuidos en las 17 parcelas. Con la rehabilitación, las cantareras formaran parte de la historia, porque habrá servicio de agua potable domiciliar.

El proyecto incluyó la reconstrucción y mejoramiento de obras comunales ya existentes, como escuela, clínica, casa comunal y lavaderos.

La basura

En el tiempo que tiene de existir la comunidad, nunca había entrado el tren de aseo. Los vecinos tiraban la basura a la quebrada y formaron un pequeño crematorio, de donde se extrajeron mil 500 metros cúbicos de basura, como parte del saneamiento del terreno.

La ubicación de contenedores en puntos estratégicos abrió paso a la entrada del camión recolector, que ahora pasa tres veces por semana, como lo hace en las demás colonias capitalinas.

El basurero se convirtió en una zona de recreo, con canchas y juegos infantiles.

En el área se construyeron obras de protección, en especial en la parte Sur del terreno, que delimitaban con la quebrada La Lechuza. Dichas terrazas fueron recuperadas con muros y taludes, lo que dio paso a la construcción de las áreas de recreación.

Las obras de protección permitieron que los niveles de peligro físico desaparecieran de la zona, por lo que el Comité de Emergencia Nacional (COEN) eliminó un pin del mapa de las zonas de riesgo en San Salvador.

Vivienda nueva

Otra de las novedades del proyecto es la aplicación del concepto de vivienda en altura -edificios de tres y cuatro niveles-, que comenzará a ejecutarse en enero próximo. Este favorecerá a igual número de familias que resultaron afectadas con la realineación de viviendas, y la recuperación de las zonas de riesgo.

Los encargado del proyecto tienen definido el diseño arquitectónico de las viviendas nuevas, el cual fue presentado a un grupo de renombrados arquitectos del país, a fin de enriquecerlo.

La elaboración de los planos finales de la viviendas está en proceso y a la espera de ser aprobado por la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS).

Los habitantes de La Palma fueron favorecidos, además, con créditos que otorgará FUNDASAL para el mejoramiento de sus viviendas, saneamiento de letrinas de hoyo seco -que habían invadido la zona-, e introducción la tuberías y servicios sanitarios. La familias tendrán acceso a un crédito de hasta 18 mil colones, dependiendo de su capacidad económicas, a fin de mejorar sus condiciones de vida.

Ahora comienza la labor educativa, que incluirá la capacitación a líderes, fortalecimiento de la organización comunal, etc, a fin de garantizar el mantenimiento de las obras.


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