110
aniversario
El incendio del Palacio
Nacional
En el siglo pasado, pocos desastres
estremecieron tanto al pueblo salvadoreño
como la destrucción del primer Palacio
Nacional. ¿Tragedia o atentado?
Carlos
Cañas-Dinarte
Pocos
minutos después de que iniciara el
incendio el 20 de noviembre de 1889, los gritos
proferidos por el policía
Sebastián Cuba y por el culto contador J.
Manuel Barriere sacaron de sus sueños a
casi todo San Salvador: ¡El Palacio
Nacional se encontraba envuelto en llamas!
¡Se quemaba la casa de todo el gobierno
salvadoreño!
Grupos de hombres se organizaron con rapidez
para intentar sofocar las llamas, que no
sólo consumían al principal
edificio gubernamental por los cuatro costados,
sino que también amenazaban con hacer
arder a la Universidad Nacional, a la Biblioteca
Nacional y a la Escuela Politécnica
Militar, situadas al frente, en la manzana
occidental de la también insegura
Catedral Metropolitana.
Las tomas públicas del agua no
arrojaron el necesario líquido, porque el
ramal de abastecimiento por
cañería de esa zona estaba
cortado, y las fuentes naturales estaban secas.
Tampoco se encontró al plomero para que
hiciera las reparaciones, y el encargado de las
17 bombas y conexiones de la Universidad las
había dejado bajo llave y se había
marchado. Después se sabría que a
ambos, un guatemalteco desconocido los
había buscado, invitado y emborrachado
hasta casi matarlos.
En cosa de dos horas, el fuego había
consumado su labor destructora. Cerca de
aquellos escombros, aún ardientes,
empezó a surgir una enorme duda,
expresada a gritos entre toda la
población capitalina: ¿aquel
incendio era una desgracia del infortunio o un
atentado criminal?
Orígenes del Palacio
Nacional
Aunque las primeras disposiciones para
construir un edificio donde pudieran
concentrarse las oficinas del gobiernos
salvadoreño habían sido tomadas
por el presidente general Gerardo Barrios, no
fue hasta cuando el licenciado Francisco
Dueñas detentaba el poder que se dio
inicio a las labores de construcción del
mismo.
El
primer Palacio Nacional de El Salvador fue
erigido por los maestros constructores
José Dolores Melara (1847-1884) e
Ildefonso Marín Belloso (¿-1871), en
la manzana situada al poniente de la
rústica plaza de Santo Domingo, donde,
para ese momento, ya sólo existían
"edificios ruinosos y de desagradable
aspecto".
Las labores comenzaron el 15 de enero de
1866, gracias a los cincuenta mil pesos (el
colón data de 1892) destinados para ello
por la Asamblea Nacional. Se le construyeron
cimientos de piedra y mezcla, de dos varas de
profundidad y una vara y tercia de espesor,
sobre los que después se colocaron
enormes bloques de piedra para sostener a los
juegos de columnas de las fachadas y frontones,
extraídos de canteras especiales y
movilizados sobre caminos rurales
diseñados para ese motivo.
Estaba compuesto por un edificio de dos
niveles, el inferior de mampostería y el
superior de madera y lámina, con seis
entradas, más de 300 puertas y ventanas,
un reloj sobre la puerta principal, un faro para
iluminar la plaza y una campana. De hermosa
estampa, aquella estructura también
ostentaba tres pórticos, frontones o
cuerpos de columnas helénicas y,
según testimonio del historiador Santiago
I. Barberena, eran notables en su interior el
Salón de Recepciones y el Despacho de la
Presidencia.
Fotografiado y litografiado por primera vez
en 1869, gracias al trabajo de Carlos Dorat y
del suizo Auguste Feusier, el Palacio Nacional
fue inaugurado el 19 de enero de 1870,
ocasión en la que fue bendecido por el
obispo capitalino Miguel Tomás Pineda y
Saldaña.
Para contribuir con la belleza de esta nueva
edificación, en el sitio de la colonial
plaza de Santo Domingo se comienza a construir
el Parque Central o Plaza Principal
-después llamada Bolívar, hoy
Barrios-, erigido bajo la dirección del
general español Luis Pérez
Gómez y dotado con una fuente al centro,
cuadros de arbustos, árboles de mamey y
naranja, y jardines con una baranda de hierro
que los circunda.
El Palacio Nacional fue dañado con
severidad por el devastador terremoto de San
José, el 19 de marzo de 1873, por lo que
pasó cerrado y en reparaciones hasta
principios de 1875, cuando fue devuelto a la
nación por el constructor Pascasio
González Erazo (1848-1917). Para 1884, la
ya gastada madera del segundo piso
también necesita ser renovada, labor que
le es encomendada a José Dolores Melara,
quien ya para ese momento, junto con
González Erazo, ha sido nombrado maestro
de arquitectura de la república, mediante
diploma y medalla otorgados por el Congreso
Nacional.
Una
madrugada
siniestra.
La quema del
primer Palacio Nacional encierra aún
muchas dudas y enigmas. ¿Fue una casualidad
o fue la primera manifestación de
impunidad presidencial en El Salvador?
110
aniversario:
El
incendio del Palacio
Nacional.
En el siglo pasado,
pocos desastres estremecieron tanto al pueblo
salvadoreño como la destrucción
del primer Palacio Nacional. ¿Tragedia o
atentado?