Viernes 19 de noviembre


110 aniversario
El incendio del Palacio Nacional

En el siglo pasado, pocos desastres estremecieron tanto al pueblo salvadoreño como la destrucción del primer Palacio Nacional. ¿Tragedia o atentado?

Carlos Cañas-Dinarte

Pocos minutos después de que iniciara el incendio el 20 de noviembre de 1889, los gritos proferidos por el policía Sebastián Cuba y por el culto contador J. Manuel Barriere sacaron de sus sueños a casi todo San Salvador: ¡El Palacio Nacional se encontraba envuelto en llamas! ¡Se quemaba la casa de todo el gobierno salvadoreño!

Grupos de hombres se organizaron con rapidez para intentar sofocar las llamas, que no sólo consumían al principal edificio gubernamental por los cuatro costados, sino que también amenazaban con hacer arder a la Universidad Nacional, a la Biblioteca Nacional y a la Escuela Politécnica Militar, situadas al frente, en la manzana occidental de la también insegura Catedral Metropolitana.

Las tomas públicas del agua no arrojaron el necesario líquido, porque el ramal de abastecimiento por cañería de esa zona estaba cortado, y las fuentes naturales estaban secas. Tampoco se encontró al plomero para que hiciera las reparaciones, y el encargado de las 17 bombas y conexiones de la Universidad las había dejado bajo llave y se había marchado. Después se sabría que a ambos, un guatemalteco desconocido los había buscado, invitado y emborrachado hasta casi matarlos.

En cosa de dos horas, el fuego había consumado su labor destructora. Cerca de aquellos escombros, aún ardientes, empezó a surgir una enorme duda, expresada a gritos entre toda la población capitalina: ¿aquel incendio era una desgracia del infortunio o un atentado criminal?

Orígenes del Palacio Nacional

Aunque las primeras disposiciones para construir un edificio donde pudieran concentrarse las oficinas del gobiernos salvadoreño habían sido tomadas por el presidente general Gerardo Barrios, no fue hasta cuando el licenciado Francisco Dueñas detentaba el poder que se dio inicio a las labores de construcción del mismo.

El primer Palacio Nacional de El Salvador fue erigido por los maestros constructores José Dolores Melara (1847-1884) e Ildefonso Marín Belloso (¿-1871), en la manzana situada al poniente de la rústica plaza de Santo Domingo, donde, para ese momento, ya sólo existían "edificios ruinosos y de desagradable aspecto".

Las labores comenzaron el 15 de enero de 1866, gracias a los cincuenta mil pesos (el colón data de 1892) destinados para ello por la Asamblea Nacional. Se le construyeron cimientos de piedra y mezcla, de dos varas de profundidad y una vara y tercia de espesor, sobre los que después se colocaron enormes bloques de piedra para sostener a los juegos de columnas de las fachadas y frontones, extraídos de canteras especiales y movilizados sobre caminos rurales diseñados para ese motivo.

Estaba compuesto por un edificio de dos niveles, el inferior de mampostería y el superior de madera y lámina, con seis entradas, más de 300 puertas y ventanas, un reloj sobre la puerta principal, un faro para iluminar la plaza y una campana. De hermosa estampa, aquella estructura también ostentaba tres pórticos, frontones o cuerpos de columnas helénicas y, según testimonio del historiador Santiago I. Barberena, eran notables en su interior el Salón de Recepciones y el Despacho de la Presidencia.

Fotografiado y litografiado por primera vez en 1869, gracias al trabajo de Carlos Dorat y del suizo Auguste Feusier, el Palacio Nacional fue inaugurado el 19 de enero de 1870, ocasión en la que fue bendecido por el obispo capitalino Miguel Tomás Pineda y Saldaña.

Para contribuir con la belleza de esta nueva edificación, en el sitio de la colonial plaza de Santo Domingo se comienza a construir el Parque Central o Plaza Principal -después llamada Bolívar, hoy Barrios-, erigido bajo la dirección del general español Luis Pérez Gómez y dotado con una fuente al centro, cuadros de arbustos, árboles de mamey y naranja, y jardines con una baranda de hierro que los circunda.

El Palacio Nacional fue dañado con severidad por el devastador terremoto de San José, el 19 de marzo de 1873, por lo que pasó cerrado y en reparaciones hasta principios de 1875, cuando fue devuelto a la nación por el constructor Pascasio González Erazo (1848-1917). Para 1884, la ya gastada madera del segundo piso también necesita ser renovada, labor que le es encomendada a José Dolores Melara, quien ya para ese momento, junto con González Erazo, ha sido nombrado maestro de arquitectura de la república, mediante diploma y medalla otorgados por el Congreso Nacional.


Una madrugada siniestra. La quema del primer Palacio Nacional encierra aún muchas dudas y enigmas. ¿Fue una casualidad o fue la primera manifestación de impunidad presidencial en El Salvador?
110 aniversario: El incendio del Palacio Nacional. En el siglo pasado, pocos desastres estremecieron tanto al pueblo salvadoreño como la destrucción del primer Palacio Nacional. ¿Tragedia o atentado?


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