Lunes 20 de marzo


Un plan de acción dividido entre tres

Las posibles obras que se llevarían a cabo en las zonas de alerta ambiental implican un alto grado de concientización y capacitación entre las comunidades afectadas. Los pobladores son la clave

Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy

Tres etapas contendrá cualquiera de las estrategias a desarrollar en las zonas de cárcavas de San Ignacio-La Palma, Chalatenango; y Berlín, en Usulután.

Las primeras obras a ejecutar son de carácter urgente, las cuales van encaminadas a prevenir posibles desastres durante el próximo invierno.

Aquí, están incluidas las obras de ingeniería como las estructuras gavionadas, que ya se empezaron a construir en las zonas de riesgo de los cerros El Pelón y El Gallinero, de Berlín, recién inauguradas por la Ministra de Medio Ambiente, Licda. Ana María Majano. Otras que se han sugerido son la construcción de torrentes y barreras vivas y muertas.

Entre los proyectos a implementar, a mediano y largo plazo, está la idea de capacitar a las municipalidades en la forma de elaborar ordenanzas que busquen un ordenamiento territorial que ayude a frenar el proceso de erosión en ambas zonas y a utilizar los recursos naturales de una forma racional.

Para esto, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) contribuiría a capacitar a los pobladores de las dos áreas en técnicas de conservación de suelos y otras actividades relacionadas con el tema. Previamente hay que definir la vocación de los terrenos y las actividades compatibles con ésta.

Un largo camino

El problema es que cambiar los hábitos agrícolas de las personas que viven allí significa también una adaptación a nuevas costumbres en su vida diaria, proceso que requiere de tiempo y mucho esfuerzo de parte de todos los involucrados.

La Licda. de Majano está convencida de que las soluciones existen, pero solo llegarán a ser efectivas en la medida en que cada uno de los salvadoreños acepte su responsabilidad particular en este asunto con repercusiones negativas en todo el territorio nacional.

"Se necesita un cambio de actitudes y aptitudes. Es decir, primero crear conciencia de cambio para luego capacitar a la gente en nuevas labores", expresó la funcionaria.

Dicha estrategia se contempla a largo plazo e incorpora, desde un inicio, un programa de concienciación, educación e incentivos económicos que convenzan a los afectados de la factibilidad del plan de acción que se establecerá junto a ellos.

La funcionaria cree que para finales de marzo se podrá exponer a las comunidades el resultado del estudio multidisciplinario ejecutado por el equipo de consultores que contrató Medio Ambiente, en septiembre del año pasado, para continuar así con la planificación definitiva de las obras a desarrollar en cada una de las dos áreas.

Los involucradas podrán decidir las acciones entre la diversidad de recomendaciones sustraídas de todos los estudios técnico-ambientalistas elaborados hasta hoy.

La clave

Lo importante es lograr que las poblaciones hagan suyo el proyecto y decidan cooperar en cada una de esas tres etapas. La Licda. de Majano aseguró que el gobierno tiene la voluntad de trabaja y contribuir en todo lo que sea necesario, además de apoyar en la búsqueda del financiamiento económico y reubicación de familias en zonas de tratamiento de urgencia.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]