Un secuestro, una
muerte
Blanca Lilian
Vásquez es una agrónoma de 53
años que fue secuestrada en abril pasado,
cuando se dirigía a una finca de Santa
Ana, en donde trabajaba. Han pasado tres meses,
pero la víctima no ha aparecido, a pesar
de pagar el dinero exigido. Acongojada, su
familia ha decidido hablar
El Diario de
Hoy
El
secuestro y posterior asesinato de un joven
estudiante guatemalteco obligó a las
autoridades de ese país a emprender una
intensa investigación para lograr
identificar a los miembros de la banda, de la
cual ya tenían conocimiento que estaba
integrada por hondureños y
salvadoreños, liderados por
guatemaltecos.
Los tres salvadoreños
fueron incluidos en la lista de los criminales
más buscados de ese país. Tanto,
que las pesquisas policiales y del Ministerio
Público se han extendido hasta El
Salvador.
El pasado 25 de mayo, los
principales periódicos y telenoticiaros
de Guatemala difundieron la noticia del hallazgo
del cadáver del estudiante Gary
Moisés Castañeda Alvarenga, de 15
años de edad.
Los rotativos informaron que
22 días antes el estudiante se encontraba
recibiendo clases en un colegio ubicado en la
zona 10 en Guatemala. Una mujer, quien se
identificó como la madre del estudiante,
autorizó a los encargados de la
institución a que entregaran al joven a
dos investigadores del Servicio de
Investigaciones Criminológicas de la
Policía Nacional Civil de ese
país, ya que necesitaban hacerle algunas
preguntas sobre la muerte de un chofer que era
empleado de la familia.
Los falsos investigadores
llegaron a la institución educativa y
tras mostrar credenciales falsificadas, los
encargados del colegio entregan al menor. Los
sujetos lo conducen en un vehículo sin
conocerse el rumbo.
A pocas horas que el
estudiante fuera llevado por los impostores,
estos se comunicaron con la familia del menor y
advierten que lo mantienen secuestrado y que
para entregarlo con vida deberían de
entregar una onerosa suma de dinero.
Los plagiarios "negociaron"
con la familia de la víctima por varios
días. Los parientes querían que el
menor fuera entregado con vida por lo que
accedieron a entregar 200 mil
quetzales.
Investigadores policiales
salvadoreños confirmaron que el pago se
realizó en El Salvador. Los 200 mil
quetzales fueron entregados a los plagiarios.
Sus familiares se habían propuesto
salvarle la vida sin importar lo que tuvieran
que pagar. El esfuerzo fue en vano.
Mientras el rescate se
efectuaba, las autoridades guatemaltecas
habían doblado los esfuerzos para ubicar
a los secuestradores. El 7 de mayo, agentes de
la Sección de Investigaciones Criminales
logran ubicar a cuatro sospechosos y proceden a
su detención. Los arrestados fueron
identificados como: Saratiel Eugenio Villanueva,
María Teresa Aparicio Hernández,
Reyna Isabel Hernández Méndez y
Oscar Oliverio.
Las autoridades obligan a los
detenidos a enlazarse con los demás
miembros de la banda y les ordenan que intenten
ubicar el paradero del plagiado. Uno de los
investigadores logra hablar con los plagiarios
sólo en una ocasión.
A partir de entonces, la
comunicación entre las autoridades y los
familiares con los plagiarios termina y
continúa el calvario de la
víctima. El Ministerio Público, en
coordinación con agentes del Comando
Antise-cuestros y el Departamento de Operaciones
Antinarcóticas (DOAN) de la PNC de
Guatemala, realizan unos 12 allanamientos a
viviendas ubicadas en distintos
lugares.
Final de
muerte
En uno de los operativos las
autoridades descubren una fosa en el patio
trasero de la vivienda 8-24 de la 8a. Avenida C,
en la colonia Las Terrazas. En el lugar
encuentran el cadáver de Gary
Castañeda en avanzado estado de
putrefacción. El cuerpo estaba dentro de
una bolsa plástica.
Las autoridades tuvieron que
verificar su identidad por medio de su
dentadura, según lo reportaron fuentes
periodísticas que acudieron al lugar del
hallazgo del joven plagiado.
Parte del pantalón y
la camisa que vestía el joven durante su
plagio fueron encontradas en el lugar donde se
halló su cadáver. Los plagiarios
intentaron incinerar las prendas, sin embargo
retazos quedaron esparcidos en el
sitio.
En la aldea Las Palmas,
Río Hondo Zacapa, Guatemala, la
Policía arrestó a los hermanos
Oscar Oliverio Cordón y a Luis Alberto
Cordón Paz, acusados de participar en el
plagio. Oliverio Cordón fue
señalado como el cabecilla de la banda de
secuestradores.
En la vivienda la
Policía también encontró un
"tatú" construido con concreto. En el
lugar se encontraba una cama de madera y un
servicio sanitario. En el sitio eran mantenidas
cautivas las personas que eran
plagiadas.
Asimismo, se decomisaron
pasamontañas, comida descompuesta, cintas
adhesivas, dos cajas de municiones, un par de
tenis azules y guantes, entre otras
cosas.
Los vecinos a la casa en
donde se encontrara el cadáver afirmaron
a las autoridades que el lugar era visitado por
sujetos quienes tenían acento
salvadoreño y hondureño.