Lunes 19 de julio
Un secuestro, una muerte

Blanca Lilian Vásquez es una agrónoma de 53 años que fue secuestrada en abril pasado, cuando se dirigía a una finca de Santa Ana, en donde trabajaba. Han pasado tres meses, pero la víctima no ha aparecido, a pesar de pagar el dinero exigido. Acongojada, su familia ha decidido hablar

El Diario de Hoy

El secuestro y posterior asesinato de un joven estudiante guatemalteco obligó a las autoridades de ese país a emprender una intensa investigación para lograr identificar a los miembros de la banda, de la cual ya tenían conocimiento que estaba integrada por hondureños y salvadoreños, liderados por guatemaltecos.

Los tres salvadoreños fueron incluidos en la lista de los criminales más buscados de ese país. Tanto, que las pesquisas policiales y del Ministerio Público se han extendido hasta El Salvador.

El pasado 25 de mayo, los principales periódicos y telenoticiaros de Guatemala difundieron la noticia del hallazgo del cadáver del estudiante Gary Moisés Castañeda Alvarenga, de 15 años de edad.

Los rotativos informaron que 22 días antes el estudiante se encontraba recibiendo clases en un colegio ubicado en la zona 10 en Guatemala. Una mujer, quien se identificó como la madre del estudiante, autorizó a los encargados de la institución a que entregaran al joven a dos investigadores del Servicio de Investigaciones Criminológicas de la Policía Nacional Civil de ese país, ya que necesitaban hacerle algunas preguntas sobre la muerte de un chofer que era empleado de la familia.

Los falsos investigadores llegaron a la institución educativa y tras mostrar credenciales falsificadas, los encargados del colegio entregan al menor. Los sujetos lo conducen en un vehículo sin conocerse el rumbo.

A pocas horas que el estudiante fuera llevado por los impostores, estos se comunicaron con la familia del menor y advierten que lo mantienen secuestrado y que para entregarlo con vida deberían de entregar una onerosa suma de dinero.

Los plagiarios "negociaron" con la familia de la víctima por varios días. Los parientes querían que el menor fuera entregado con vida por lo que accedieron a entregar 200 mil quetzales.

Investigadores policiales salvadoreños confirmaron que el pago se realizó en El Salvador. Los 200 mil quetzales fueron entregados a los plagiarios. Sus familiares se habían propuesto salvarle la vida sin importar lo que tuvieran que pagar. El esfuerzo fue en vano.

Mientras el rescate se efectuaba, las autoridades guatemaltecas habían doblado los esfuerzos para ubicar a los secuestradores. El 7 de mayo, agentes de la Sección de Investigaciones Criminales logran ubicar a cuatro sospechosos y proceden a su detención. Los arrestados fueron identificados como: Saratiel Eugenio Villanueva, María Teresa Aparicio Hernández, Reyna Isabel Hernández Méndez y Oscar Oliverio.

Las autoridades obligan a los detenidos a enlazarse con los demás miembros de la banda y les ordenan que intenten ubicar el paradero del plagiado. Uno de los investigadores logra hablar con los plagiarios sólo en una ocasión.

A partir de entonces, la comunicación entre las autoridades y los familiares con los plagiarios termina y continúa el calvario de la víctima. El Ministerio Público, en coordinación con agentes del Comando Antise-cuestros y el Departamento de Operaciones Antinarcóticas (DOAN) de la PNC de Guatemala, realizan unos 12 allanamientos a viviendas ubicadas en distintos lugares.

Final de muerte

En uno de los operativos las autoridades descubren una fosa en el patio trasero de la vivienda 8-24 de la 8a. Avenida C, en la colonia Las Terrazas. En el lugar encuentran el cadáver de Gary Castañeda en avanzado estado de putrefacción. El cuerpo estaba dentro de una bolsa plástica.

Las autoridades tuvieron que verificar su identidad por medio de su dentadura, según lo reportaron fuentes periodísticas que acudieron al lugar del hallazgo del joven plagiado.

Parte del pantalón y la camisa que vestía el joven durante su plagio fueron encontradas en el lugar donde se halló su cadáver. Los plagiarios intentaron incinerar las prendas, sin embargo retazos quedaron esparcidos en el sitio.

En la aldea Las Palmas, Río Hondo Zacapa, Guatemala, la Policía arrestó a los hermanos Oscar Oliverio Cordón y a Luis Alberto Cordón Paz, acusados de participar en el plagio. Oliverio Cordón fue señalado como el cabecilla de la banda de secuestradores.

En la vivienda la Policía también encontró un "tatú" construido con concreto. En el lugar se encontraba una cama de madera y un servicio sanitario. En el sitio eran mantenidas cautivas las personas que eran plagiadas.

Asimismo, se decomisaron pasamontañas, comida descompuesta, cintas adhesivas, dos cajas de municiones, un par de tenis azules y guantes, entre otras cosas.

Los vecinos a la casa en donde se encontrara el cadáver afirmaron a las autoridades que el lugar era visitado por sujetos quienes tenían acento salvadoreño y hondureño.


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