Domingo 12 de diciembre


La cultura olmeca en El Salvador

Fueron los olmecas, los primeros en construir grandes ciudades, con sus pirámides dedicadas a sus dioses, sus adoratorios, sus monumentos y sus zonas habitacionales

Pedro González Olvera
Agregado Cultural Embajada de México

Hace poco tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Chalchuapa y algunos de sus principales atractivos turísticos, entre ellos la maravillosa iglesia colonial que tiene como Santo Patrón a Santiago Apóstol y por supuesto, las ruinas prehispánicas de Tazumal.

En una anterior estancia y gracias a los buenos oficios de mis amigos Ma. Isaura Arauz y Pedro Escalante, sabía que los constructores de la ciudadela de Tazumal, eran de origen maya y que, posteriormente, había recibido la influencia, no sé si sólo cultural o incluso de conquistadores, de la cultura pipil, grupo étnico de origen náhuatl.

Sin embargo, en esta nueva visita, en la que estuvieron presentes varios compañeros de la Embajada mexicana, incluido su titular, pude apreciar, no sin grata sorpresa, uno de los más interesantes vestigios prehispánicos que hasta ahora he tenido la oportunidad de ver en El Salvador. Se trata de la piedra de grandes dimensiones que en su parte frontal tiene tallada una figura humana que representa un guerrero.

Lo sorprendente del caso es que la cabeza de esta figura, de la que aún es posible ver con algún detalle las facciones y el atuendo, es muy parecida, por no decir idéntica, a las colosales cabezas olmecas encontradas en diversos estados del sureste mexicano.

De ser cierta esta apreciación, entonces la hipótesis de que el territorio que hoy conforma a El Salvador fue cruzado de punta a punta por las principales culturas indígenas de Mesoamérica, entre ellas la Olmeda, es cierta. Esto lo refuerza la existencia de otras figuras llamadas "olmecoides" en varias partes de suelo salvadoreño, como los "gordiflones" encontrados en la finca Santa Leticia, en Ahuachapán, y la cabeza que tiene dimensiones también muy semejantes a algunas de las citadas cabezas olmecas de Veracruz y Tabasco, encontrada durante las excavaciones que realiza el profesor japonés Ohi, en el sitio de Casablanca, situado igual en Chalchuapa.

¿Quiénes fueron los olmecas?

Considerada la cultura madre, es decir aquella que concentra y sintetiza todos los avances de las culturas indígenas que le precedieron en Mesoamérica, y de la cual se desprenden conocimientos que luego tendrán un efecto multiplicador en las que le suceden en dicha región, la olmeca ("habitantes de la tierra del hule" en náhuatl) pudo tener su origen, según sea el punto de vista que se adopte, ya sea en el estado de Guerrero, o bien en el de Veracruz, para desde ahí extenderse por un amplio espacio territorial que llega, por lo menos en términos de influencia, hasta Honduras, El Salvador y Costa Rica.

Los olmecas son hoy conocidos en el mundo entero por su afición a la escultura y a la cerámica, de las cuales dejaron innumerables y esplendorosos ejemplos pero igual desarrollaron amplias redes comerciales y colonias civilizatorias propias, más grandes o más pequeñas, por todo el ámbito mesoamericano. No debe extrañarnos por ello encontrar en puntos muy distantes unos de otros, rastros del paso de los olmecas, como hemos podido constatar en El Salvador.

Fueron también, los olmecas, los primeros en construir grandes ciudades, con sus pirámides dedicadas a sus dioses, sus adoratorios, sus monumentos y sus zonas habitacionales. Desde luego, en Teotihuacán se refleja con exactitud la herencia olmeca en la construcción de la ciudad, igual que en otras ciudades como Tula, en lo que hoy es el estado mexicano de Hidalgo y en la propia Tenochtitlán, centro neurálgico de la cultura azteca, o más exactamente, meshica.

En todo caso, para volver a nuestra idea original, aunque reitero que no soy un especialista, pude comprobar in situ la hipótesis de que el territorio salvadoreño constituía, antes de la llegada de los españoles, un punto de entrecruzamiento de las principales civilizaciones indígenas y que ellas sobrepusieron sus principales aportes culturales, por lo cual no es raro encontrar en Tazumal una cadena de elementos olmecas, mayas y nahuas-pipiles, lo que vuelve el sitio un delirio para arqueólogos e historiadores. Pero esto también es posible hallarlo en otras partes de El Salvador, tal y como lo demuestran, sin querer, algunas fuerzas de la naturaleza, que de vez en cuando ofrecen gratas sorpresas al dejar al descubierto nuevos restos de esas culturas, lo cual supone que todo El Salvador constituye un campo vivo para la reconstrucción de la historia de las culturas indígenas. Así lo indican Chalchuapa y sus vestigios arqueológicos, entre ellos Tazumal en primer lugar.

Evidentemente, si Tazumal se recorre en compañía de personalidades como Manuel Murcia, quien ha dado literalmente su vida a las culturas prehispánicas, entonces son mayores las posibilidades de aprender más sobre ellas.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Espectáculos] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'99] [Portada]