La cultura olmeca en
El Salvador
Fueron los olmecas, los primeros en
construir grandes ciudades, con sus
pirámides dedicadas a sus dioses, sus
adoratorios, sus monumentos y sus zonas
habitacionales
- Pedro
González Olvera
- Agregado
Cultural Embajada de
México
Hace
poco tuve la oportunidad de visitar la ciudad de
Chalchuapa y algunos de sus principales
atractivos turísticos, entre ellos la
maravillosa iglesia colonial que tiene como
Santo Patrón a Santiago Apóstol y
por supuesto, las ruinas prehispánicas de
Tazumal.
En una anterior estancia y gracias a los
buenos oficios de mis amigos Ma. Isaura Arauz y
Pedro Escalante, sabía que los
constructores de la ciudadela de Tazumal, eran
de origen maya y que, posteriormente,
había recibido la influencia, no
sé si sólo cultural o incluso de
conquistadores, de la cultura pipil, grupo
étnico de origen náhuatl.
Sin embargo, en esta nueva visita, en la que
estuvieron presentes varios compañeros de
la Embajada mexicana, incluido su titular, pude
apreciar, no sin grata sorpresa, uno de los
más interesantes vestigios
prehispánicos que hasta ahora he tenido
la oportunidad de ver en El Salvador. Se trata
de la piedra de grandes dimensiones que en su
parte frontal tiene tallada una figura humana
que representa un guerrero.
Lo sorprendente del caso es que la cabeza de
esta figura, de la que aún es posible ver
con algún detalle las facciones y el
atuendo, es muy parecida, por no decir
idéntica, a las colosales cabezas olmecas
encontradas en diversos estados del sureste
mexicano.
De ser cierta esta apreciación,
entonces la hipótesis de que el
territorio que hoy conforma a El Salvador fue
cruzado de punta a punta por las principales
culturas indígenas de Mesoamérica,
entre ellas la Olmeda, es cierta. Esto lo
refuerza la existencia de otras figuras llamadas
"olmecoides" en varias partes de suelo
salvadoreño, como los "gordiflones"
encontrados en la finca Santa Leticia, en
Ahuachapán, y la cabeza que tiene
dimensiones también muy semejantes a
algunas de las citadas cabezas olmecas de
Veracruz y Tabasco, encontrada durante las
excavaciones que realiza el profesor
japonés Ohi, en el sitio de Casablanca,
situado igual en Chalchuapa.
¿Quiénes fueron los olmecas?
Considerada la cultura madre, es decir
aquella que concentra y sintetiza todos los
avances de las culturas indígenas que le
precedieron en Mesoamérica, y de la cual
se desprenden conocimientos que luego
tendrán un efecto multiplicador en las
que le suceden en dicha región, la olmeca
("habitantes de la tierra del hule" en
náhuatl) pudo tener su origen,
según sea el punto de vista que se
adopte, ya sea en el estado de Guerrero, o bien
en el de Veracruz, para desde ahí
extenderse por un amplio espacio territorial que
llega, por lo menos en términos de
influencia, hasta Honduras, El Salvador y Costa
Rica.
Los olmecas son hoy conocidos en el mundo
entero por su afición a la escultura y a
la cerámica, de las cuales dejaron
innumerables y esplendorosos ejemplos pero igual
desarrollaron amplias redes comerciales y
colonias civilizatorias propias, más
grandes o más pequeñas, por todo
el ámbito mesoamericano. No debe
extrañarnos por ello encontrar en puntos
muy distantes unos de otros, rastros del paso de
los olmecas, como hemos podido constatar en El
Salvador.
Fueron también, los olmecas, los
primeros en construir grandes ciudades, con sus
pirámides dedicadas a sus dioses, sus
adoratorios, sus monumentos y sus zonas
habitacionales. Desde luego, en
Teotihuacán se refleja con exactitud la
herencia olmeca en la construcción de la
ciudad, igual que en otras ciudades como Tula,
en lo que hoy es el estado mexicano de Hidalgo y
en la propia Tenochtitlán, centro
neurálgico de la cultura azteca, o
más exactamente, meshica.
En todo caso, para volver a nuestra idea
original, aunque reitero que no soy un
especialista, pude comprobar in situ la
hipótesis de que el territorio
salvadoreño constituía, antes de
la llegada de los españoles, un punto de
entrecruzamiento de las principales
civilizaciones indígenas y que ellas
sobrepusieron sus principales aportes
culturales, por lo cual no es raro encontrar en
Tazumal una cadena de elementos olmecas, mayas y
nahuas-pipiles, lo que vuelve el sitio un
delirio para arqueólogos e historiadores.
Pero esto también es posible hallarlo en
otras partes de El Salvador, tal y como lo
demuestran, sin querer, algunas fuerzas de la
naturaleza, que de vez en cuando ofrecen gratas
sorpresas al dejar al descubierto nuevos restos
de esas culturas, lo cual supone que todo El
Salvador constituye un campo vivo para la
reconstrucción de la historia de las
culturas indígenas. Así lo indican
Chalchuapa y sus vestigios arqueológicos,
entre ellos Tazumal en primer lugar.
Evidentemente, si Tazumal se recorre en
compañía de personalidades como
Manuel Murcia, quien ha dado literalmente su
vida a las culturas prehispánicas,
entonces son mayores las posibilidades de
aprender más sobre ellas.