Sábado 21 de agosto
Más contrabando en El Amatillo

El tráfico de armas, estupefacientes, productos lácteos, carnes, y mercadería en general se ha vuelto normal en la frontera terrestre de El Amatillo. La División de Fronteras de la PNC hace lo que puede, pero no es suficiente, por lo que piden más vehículos y personal, entre otros recursos

Julio Calderón

El Diario de Hoy

El contrabando de mercancía y el tráfico de ilegales se ha incrementado considerablemente en la frontera terrestre de El Amatillo, en La Unión.

Cocaína, marihuana y cigarros; armas de fuego y autos; ganado, carnes y productos lácteos, así como personas en ruta a otros países, o que llegan para quedarse en éste, usan los sitios habilitados por la naturaleza, o por ellos mismos, para ingresar a El Salvador evadiendo sus leyes.

Las autoridades aseguran que algunos delincuentes están relacionados con los habitantes que viven en los alrededores de la frontera aduanal.

En otros casos, serían los mismos pobladores los que se dedican al tráfico de armas, drogas, personas y otros.

Ellos están perfectamente organizados, pues cuentan con radios de comunicación de largo alcance, teléfonos celulares y "beepers", para informarse sobre la conveniencia o no de proceder con el ingreso ilegal al país.

Son unos 75 kilómetros de longitud. Según las estadísticas de entidades relacionadas a la vigilancia fronteriza, cada día se vuelve más difícil controlar esa situación.

Falta de recursos

A pesar de las buenas intenciones de las autoridades policiales, poco o nada pueden hacer para combatir el problema. La principal causa: la falta de recursos.

Los encargados del control fronterizo son los miembros de la División de Fronteras de la Policía Nacional Civil (PNC). Ellos solamente tienen 21 agentes policiales en la zona, que se movilizan con un vehículo en condiciones no tan favorables para llegar, cuando se puede, oportunamente a los puntos ciegos.

La alarma es mayor, puesto que por la misma falta de recursos no se tienen cifras estimadas sobre la cantidad de drogas o armas que entraría al país, ya sea para uso interno o de paso, con destino a otros lugares del mundo.

Las armas de fuego que entran, que se cree son de grueso calibre en la mayoría de veces, serían vendidas a las bandas armadas que proliferan y se refuerzan en el país.

Tanto la cocaína como la marihuana pertenecerían a las más importantes redes u organizaciones colombianas dedicadas a la comercialización de la misma.

Ese problema no es exclusivo de La Unión, donde, por fortuna, ya se tienen identificados los más usados "puntos ciegos" a lo largo del cordón fronterizo con Honduras, que sobrepasa los 375 kilómetros.

Estos son El Aceituno, Los Cusucos, Los Naranjos, San José Gualares, Los Orcones, Piedras Blancas y Barrancones, todos en la jurisdicción de Pasaquina.

Morazán, caracterizado por sus montañas inhabitadas, es preferido por los contrabandistas y los narcotraficantes.

San Miguel, Chalatenango, Cabañas y Santa Ana no escapan de tal situación. Pero los preferidos son La Unión y Morazán, por su cercanía con las carreteras y calles que de Honduras llevan a El Salvador.

Aliado o enemigo

Pero el principal obstáculo de los contrabandistas y narcos es atravesar el río Goascorán, que sirve de división natural entre ambas naciones. Ahora, durante el invierno, por el incremento en el nivel de agua, se deberían reportar menos casos, pero está sucediendo lo contrario, y las autoridades desconocen la causa.

En los últimos meses, se ha observado que el contrabando de productos lácteos se disparó. Quesos de diferentes tipos, leche, crema y mantequilla son constantemente decomisados.


"Puntos ciegos" son tierras sin ley. El subinspector Ortiz, de la División de Fronteras de la PNC, estaba al mando del operativo que la corporación realizó en la madrugada del jueves en uno de los "puntos ciegos" que rodean la frontera entre El Salvador y Honduras.
Persiguen residentes ilegales. Que El Salvador es un puente para ilegales de distintos países del mundo, es algo por muchos conocido. Pero que no haya una ley que castigue a los traficantes de personas... es un dato increíble.
Más contrabando en El Amatillo. El tráfico de armas, estupefacientes, productos lácteos, carnes, y mercadería en general se ha vuelto normal en la frontera terrestre de El Amatillo. La División de Fronteras de la PNC hace lo que puede, pero no es suficiente, por lo que piden más vehículos y personal, entre otros recursos.


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