Jueves 25 de enero 2001


Amenazan nuevos derrumbes

Dos geólogos de los Estados Unidos consideran que varias zonas del país se encuentran amenazadas por nuevos y eventuales derrumbes. Estiman que se deben realizar estudios más detallados.

El Diario de Hoy

La posibilidad de que ocurran nuevos derrumbes que pongan en peligro la vida de más pobladores en el país todavía persiste y podría aumentar cuando se produzca la temporada de lluvias, de acuerdo con un estudio realizado por dos geólogos de los Estados Unidos.

Edwin Harp y James Vallance, miembros de la oficina de inspección geológica de ese país, dicen en un documento que se encuentra en poder del Gobierno que la mayor amenaza de derrumbes se sitúa en la zona de Santa Tecla y en el sur de la Cordillera del Bálsamo. Esas regiones están cubiertas con depósitos volcánicos jóvenes.

Los dos geólogos hicieron una inspección preliminar en todo el país y advirtieron que sobre las residencias de Las Colinas, en Nueva San Salvador, cayó entre medio millón y un millón de metros cúbicos de tierra.

Laderas de volcanes

Los expertos también detectaron deslizamientos de tierras en las laderas de algunos de los principales volcanes y lagos del país que se convierten en otras amenazas para los caseríos localizados cerca de pendientes.

"En la siguiente prioridad de amenazas relativas están las laderas de los volcanes, donde existen piedras y derrumbes de detritos que puedan causar amenazas en los caseríos, en las fincas y en las laderas de los volcanes durante la temporada de lluvias fuertes", sostienen los geólogos.

El documento hecho por Harp y Vallance, traídos al país por la embajada de los Estados Unidos, fue revelado anoche por el Gobierno.

Los deslizamientos son de pequeña magnitud, afirma el ingeniero Carlos Pullinger, aunque podrían incrementarse si se desarrolla un movimiento sísmico de gran magnitud o si se registra una situación lluviosa.

Las primeras recomendaciones efectuadas son la realización de un diagnóstico de la parte alta de la Cordillera del Bálsamo. Para ello, recomiendan realizar mapeos geológicos, exámenes de fracturas, determinación de la vegetación y estudios de suelos y pendientes.

El ministro de Obras Públicas, Miguel Angel Quirós, dijo que esta primera fase se desarrollará en el transcurso de un mes. Posteriormente se continuará con las recomendaciones que incluyen la realización de un mapa de amenazas por deslizamientos, utilizando las técnicas adecuadas.

Quirós sostuvo que, por el momento, no se puede tomar una decisión sobre el futuro de la Cordillera del Bálsamo hasta que no estén listos los resultados del estudio científico.

Los expertos sostienen que, aunque no se descarta la posibilidad, no se esperan movimientos tectónicos de la misma magnitud como el ocurrido el pasado 13 de enero, por lo menos durante las próximas cuatro semanas, tiempo en el cual se desarrollarán los estudios.

Sobre los lagos Ilopango y Coatepeque, se dice que la erosión y otros movimientos sísmicos podrían poner en peligro a los pobladores que viven en las laderas.

En una primera apreciación del informe, el presidente Francisco Flores sostuvo que mientras no se mitigue el riesgo físico, no se podrá decir qué familias y qué colonias puedan habitar cerca de la Cordillera del Bálsamo. "Hay que esperar, entonces, esos resultados", dijo el mandatario.


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