Amenazan nuevos derrumbes
Dos geólogos de los Estados Unidos
consideran que varias zonas del país se
encuentran amenazadas por nuevos y eventuales
derrumbes. Estiman que se deben realizar
estudios más detallados.
El Diario de
Hoy
La
posibilidad de que ocurran nuevos derrumbes que
pongan en peligro la vida de más
pobladores en el país todavía
persiste y podría aumentar cuando se
produzca la temporada de lluvias, de acuerdo con
un estudio realizado por dos geólogos de
los Estados Unidos.
Edwin Harp y James Vallance, miembros de la
oficina de inspección geológica de
ese país, dicen en un documento que se
encuentra en poder del Gobierno que la mayor
amenaza de derrumbes se sitúa en la zona
de Santa Tecla y en el sur de la Cordillera del
Bálsamo. Esas regiones están
cubiertas con depósitos volcánicos
jóvenes.
Los dos geólogos hicieron una
inspección preliminar en todo el
país y advirtieron que sobre las
residencias de Las Colinas, en Nueva San
Salvador, cayó entre medio millón
y un millón de metros cúbicos de
tierra.
Laderas de volcanes
Los expertos también detectaron
deslizamientos de tierras en las laderas de
algunos de los principales volcanes y lagos del
país que se convierten en otras amenazas
para los caseríos localizados cerca de
pendientes.
"En la siguiente prioridad de amenazas
relativas están las laderas de los
volcanes, donde existen piedras y derrumbes de
detritos que puedan causar amenazas en los
caseríos, en las fincas y en las laderas
de los volcanes durante la temporada de lluvias
fuertes", sostienen los geólogos.
El documento hecho por Harp y Vallance,
traídos al país por la embajada de
los Estados Unidos, fue revelado anoche por el
Gobierno.
Los deslizamientos son de pequeña
magnitud, afirma el ingeniero Carlos Pullinger,
aunque podrían incrementarse si se
desarrolla un movimiento sísmico de gran
magnitud o si se registra una situación
lluviosa.
Las primeras recomendaciones efectuadas son
la realización de un diagnóstico
de la parte alta de la Cordillera del
Bálsamo. Para ello, recomiendan realizar
mapeos geológicos, exámenes de
fracturas, determinación de la
vegetación y estudios de suelos y
pendientes.
El ministro de Obras Públicas, Miguel
Angel Quirós, dijo que esta primera fase
se desarrollará en el transcurso de un
mes. Posteriormente se continuará con las
recomendaciones que incluyen la
realización de un mapa de amenazas por
deslizamientos, utilizando las técnicas
adecuadas.
Quirós sostuvo que, por el momento, no
se puede tomar una decisión sobre el
futuro de la Cordillera del Bálsamo hasta
que no estén listos los resultados del
estudio científico.
Los expertos sostienen que, aunque no se
descarta la posibilidad, no se esperan
movimientos tectónicos de la misma
magnitud como el ocurrido el pasado 13 de enero,
por lo menos durante las próximas cuatro
semanas, tiempo en el cual se
desarrollarán los estudios.
Sobre los lagos Ilopango y Coatepeque, se
dice que la erosión y otros movimientos
sísmicos podrían poner en peligro
a los pobladores que viven en las laderas.
En una primera apreciación del
informe, el presidente Francisco Flores sostuvo
que mientras no se mitigue el riesgo
físico, no se podrá decir
qué familias y qué colonias puedan
habitar cerca de la Cordillera del
Bálsamo. "Hay que esperar, entonces, esos
resultados", dijo el mandatario.