"FINSEPRO era
rescatable"
¿Fue la mejor medida intervenir
FINSEPRO? ¿Hasta qué punto
protegió o perjudicó a los
depositantes? Y, la pregunta del millón:
¿dónde está el dinero?
Mathies Hill enfatiza que él no lo tiene:
"todo estaba invertido en la economía del
país. La administración posterior
de los bienes fue pésima".
Por: Juan
Bosco Martín
¿Por qué fundó
FINSEPRO?
Era un buen negocio tener una financiera. Y
también para cumplir con los
requerimientos de las autoridades monetarias, y
así estar bajo el mismo reglamento que el
resto de las empresas financieras del
país. FINSEPRO hacía exactamente
casi todo lo que cualquier banco
hacía.
Desarrollamos
un proyecto sumamente profesional y riguroso
para iniciar operaciones. Contratamos los
mejores asesores que estuvieran a nuestro
alcance. La elaboración del plan
duró un año. La parte de sistemas
de información fue una de las que
más nos costó. Invertimos en el
mejor recurso humano y técnico posible.
Quisimos tener los mejores ejecutivos, los
mejores servicios con la mejor tecnología
punta.
Contratamos a gente con mucha experiencia en
administración bancaria. éramos de
las instituciones que más
invertíamos en capacitación tanto
local como extranjera. Nuestra visión
abarcaba siempre el largo plazo.
Cuando la superintendencia nos aprobó
el proyecto, estábamos convencidos de que
teníamos lo mejor para operar.
¿Cuánto dinero costó
llevar a cabo el proyecto?
No le podría dar una cifra exacta.
¿De dónde obtuvieron el
financiamiento?
De fondos propios, préstamos y el
mismo dinero de los clientes.
¿Por qué pagaban intereses tan
altos en sus financieras?
Era una estrategia de mercado.
Visto lo ocurrido, ¿fue un
error?
No creo.
¿En qué sectores
invertían?
Apoyamos a la pequeña y mediana
empresa. Comercio, industria,
construcción... excepto agro,
prácticamente tocamos todos los sectores
de la economía del país.
Mantuvimos una relación especial con el
sector transporte, específicamente con
los microbuseros... Abrimos una sucursal para
darles un mejor servicio a ellos.
¿Pagaban bien los buseros los
préstamos que les habían
concedido?
En general sí. Algunos estaban en
problemas. Había un poco de todo.
¿Por qué se produjo la debacle
de FINSEPRO?
Los rumores nos hicieron un daño
tremendo. El negocio bancario depende del
prestigio. Poco a poco fueron minando el
nuestro.
Hasta el momento de los rumores,
¿obtenían utilidades?
Sí. La muestra es que pagábamos
con normalidad a los clientes.
¿Cuándo comenzó a
evidenciarse el problema?
Precisamente cuando comenzaron los rumores, a
principios del 97.
¿De dónde cree que
surgieron?
De muchos lados. De la gente que nos
quería hacer daño, que observaban
cómo crecía FINSEPRO y nos
querían perjudicar. Además, hubo
otras financieras que quebraron y eso
aumentó el temor.
Ante esa situación,
¿cuál fue la reacción de sus
clientes?
Ellos llegaban a preguntar.
Lógicamente estaban preocupados.
¿Retiraban sus fondos?
Unos
sí. Otros aceptaban las explicaciones
pertinentes y seguían con nosotros. Otros
incrementaban sus operaciones... había de
todo.
¿Cómo se las arreglaron para
seguir operando?
Teníamos que hacer uso de muchos
préstamos interbancarios. Nuestra
liquidez comenzó a flaquear a principios
de 1997. Pedir préstamos interbancarios
es lo más normal en el sistema
financiero.
Errores
Después de tres años
habrá tenido tiempo para pensar en sus
equivocaciones como director de la empresa.
¿Cuáles fueron?
No diría que cometimos grandes
errores. Hubiéramos salido adelante de no
ser por los rumores, si nos hubieran dado
más tiempo y si hubiéramos
concedido mejores créditos.
¿No tenían un sistema para
garantizar buenos clientes?
Cómo no. Se tenía. En cierta
parte debe haber fallado, como le puede pasar a
cualquiera.
En el momento de la captura, ¿iban
caminando correctamente los proyectos en que
había invertido la financiera?
Sí. Teníamos proyectos de
bienes y raíces, como la
lotificación "Vista Azul" de La Libertad.
Todo eso quedó paralizado tras la captura
y se perdió.
¿Realizaron alguna operación
específica que les causara demasiado
daño?
Ninguna en especial. Lo que nos afectaron
fueron los rumores y el poco tiempo que nos
dieron.
Entonces a medida que avanzaba el 97
perdían más y más
dinero.
Así es. Nos íbamos
descapitalizando.
¿Temió quebrar?
Nunca, porque sabíamos que el problema
tenía solución. Eso sí:
éramos conscientes de que a mediano plazo
debíamos implementar fusiones estrategias
para poder subsistir. Es lo que han hecho
últimamente algunos bancos.
¿Cuándo el problema
empezó a preocupar a las
autoridades?
Unos dos meses antes de mi captura. Fue
cuando mantuvimos reuniones con el Banco Central
y con la Presidencia de la República
¿Se alarmaron al ver la cantidad de
préstamos interbancarios que
pedían?
Este es un país pequeño.
Habíamos caído en iliquidez.
Pedíamos una cantidad anormal de
préstamos interbancarios.
¿Qué cantidad solían
pedir?
No recuerdo.
¿Cuántas veces?
Unas dos o tres por semana. Dependía
un poco de las circunstancias.
Supongo que esos créditos
interbancarios se fueron haciendo cada vez
más frecuentes.
Así es. Sobre todo en los
últimos tres meses.
¿No pensaron liquidar la
empresa?
No. El problema tenía solución.
Estábamos luchando para salir adelante.
Teníamos planes específicos.
¿Les mostraron esos planes a las
autoridades?
No nos dieron oportunidad. Estos problemas no
se resuelven en tres o cuatro meses, como ellos
querían, sino en tres o cuatro
años.
¿Tenían planes o simplemente
ideas?
Planes e ideas.
Pero entonces mostrarían a las
autoridades sus planes para reflotar la
empresa.
En las reuniones que sostuvimos con ellos
solicitamos tiempo para arreglar el problema.
Luego vimos que no habían querido
conceder ese tiempo. Ellos pretendían que
se resolviera inmediatamente, cosa que resultaba
imposible.
¿Qué argumentos les plantearon
para justificar tal urgencia?
Ninguno. Sólo nos dijeron que lo
resolviéramos ya.
Si les habían exigido una
solución inmediata y ustedes no
podían darla, ¿por qué no
simplemente pagaron sus deudas y cerraron el
negocio?
No quisimos llegar a ese extremo, porque el
problema tenía solución.
Pero si las autoridades les
advirtieron...
Es que no fueron tajantes. Nosotros pedimos
más tiempo, quedamos en reunirnos y en
ese intermedio fue que nos llegaron a capturar.
No nos dieron ningún ultimátum. La
captura fue con patada voladora. Además,
el dinero de los depositantes estaba invertido
en proyectos que rendirían en un plazo de
tres o cuatro años. No podíamos
responder inmediatamente.
Calderón Sol dijo que se había
reunido con su padre para advertirle de lo que
podía suceder...
Mi padre no tuvo que ver nunca nada con
FINSEPRO-INSEPRO. Tal vez el ex-presidente
Calderón Sol pensó que sí,
pero no era así.
¿Su confianza en Calderón Sol y
en Roberto Orellana Milla era tan grande que no
tomó precauciones, a pesar de que en las
reuniones les exigían una pronta
solución al problema?
Había confianza, especialmente con
Calderón Sol. Pero yo estaba totalmente
seguro de que el problema tenía
solución.
Usted sabía que el Gobierno
había actuado previamente contra otra
empresa con problemas similares a la suya.
¿Por qué pensó que con usted
sería distinto?
Nuestro problema era diferente de esa empresa
a la que usted se refiere. No puedo negar que
había amistad con Calderón Sol. No
sé a qué se debió ese
cambio tan brusco. Había solución.
Por eso nos quedamos en el país. Si mi
ánimo hubiera sido perjudicar a la gente,
nos hubiéramos ido.