Viernes 3 de noviembre 2000


Recuerdan a los que ya no están

Las familias salvadoreñas acudieron ayer a los cementerios para decorar las tumbas de sus seres queridos. La capital detuvo su ritmo y recordó a los difuntos

Enrique Miranda
El Diario de Hoy

La usual calma de los cementerios se vio interrumpida ayer, como cada 2 de noviembre, con la llegada de centenares de personas que visitaron las tumbas de sus seres queridos.

Los visitantes decoraron las tumbas y retocaron los detalles malgastados con el tiempo.

Pero lo más importante: recordar e incluso conversar con las personas que un día amaron tanto y que hoy ya no están en con ellos.

Todo se transformó en una celebración familiar: música instrumental, flores, comidas típicas y una oración con los hijos para mantener el recuerdo de los que ya fallecieron.

"El Día de los Difuntos" se conmemoró un año más en los panteones municipales y privados del país.

Aunque desde temprano en la mañana los salvadoreños comenzaron a entrar a los cementerios, no fue hasta eso de las 11 de la mañana que los mismos comenzaron a llenarse de familias enteras y a reactivar el tradicional comercio de temporada.

Las bandas marciales acompañaron con sus piezas a los visitantes de los cementerios capitalinos, "La Bermeja", General y "Los Ilustres".

Los servicios religiosos también llegaron este año a "La Bermeja": la Alcaldía capitalina ofreció una misa por todos los difuntos enterrados en ese panteón.

Los delegados del Ministerio de Salud también se presentaron a los camposantos para impedir el ingreso de floreros con agua y entregar abate y hojas informativas sobre cómo evitar el dengue.

Floreros

En algunas municipios, como Santa Tecla, hubo descontento ante la medida de no permitir floreros con agua (ver nota siguiente).

Las comerciantes de arreglos florales ubicadas en las afueras del cementerio La Bermeja dijeron haber tenido ventas entre "buenas" y "regulares".

Este año debido a las medidas de emergencia implementadas por la propagación del dengue, era común encontrar más arreglos con flores artificiales que naturales.

María del Carmen Bernal, quien tiene 25 años de vender flores en el sitio, dijo haber tenido una buena venta hasta el mediodía de ayer.

"Uno ya es reconocido y los clientes lo buscan", dijo la comerciante.

En las entradas de los cementerios se podía contratar, además, otros servicios, como poda de la maleza que crece entre los sepulcros, pintura y fabricación de placas y la limpieza de los mausoleos.

Para comer no faltó el típico pescado con tortilla , las hojuelas con miel, los helados, las minutas y todo tipo de refrescos.

A raíz del feriado, las calles capitalinas vieron disminuido el habitual tránsito vehicular, excepto en las áreas cercanas a los cementerios, donde se forman congestionamientos por el ir y venir de los visitantes.


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