Cardenal ordena
nuevos sacerdotes y diáconos
En una de las más solemnes
ceremonias del Cuarto Congreso
Eucarístico, se celebró una misa
de ordenación en Catedral
Metropolitana
- Oscar
Tenorio
- El Diario
de Hoy
La
Iglesia Católica tiene ocho nuevos
servidores. Son tres sacerdotes y cinco
diáconos que ayer fueron ordenados por un
ilustre visitante: el Cardenal de La Habana,
Cuba, Jaime Ortega y Alamino.
La ocasión para recibirlos no ha
podido ser mejor, en pleno apogeo del Cuarto
Congreso Nacional Eucarístico, que se
celebra en San Salvador.
De ahí que la eucaristía de
ayer fuera uno de los momentos más
solemnes e importantes de la festiva jornada,
que reunió a feligreses provenientes de
todo el país.
Al igual que los grandes adornos con
inmaculadas flores blancas, la alegría y
la devoción inundaron la remozada
Catedral Metropolitana. Tanta era la afluencia,
que los organizadores tuvieron que restringir el
acceso, ya que en "la casa de Dios" sólo
quedaba espacio para el incienso y los
cantos.
El ambiente
La ceremonia había sido preparada con
tanto celo que el ambiente era tan pulcro y
solemne, como las voces del grupo de sacerdotes
coristas que acompañó la misa.
De sus armarios sacaron sus más
preciados artilugios para la ocasión:
enormes candeleros dorados -con figuras grabadas
de ángeles, santos y apóstoles-,
para colocar los cirios; imágenes de un
Cristo crucificado y redimido.
La mayoría de feligreses, entre los
que estaban algunos conocidos personajes
públicos y decenas de desconocidos
devotos, quedó absorta ante un ritual
pocas veces visto.
La ordenación
El Cardenal Ortega, quien fue enviado por el
Papa Juan Pablo II para representarlo en el
encuentro eucarístico, pidió a los
nuevos ordenados cultivar el espíritu de
servicio.
Recordó también las virtudes
que debe tener un buen servidor de Dios, tal
como lo hizo Jesucristo hace dos mil
años. Un día antes había
destacado la solidaridad como uno de los
bálsamos de estos tiempos convulsos.
Ante el reto, los nuevos sacerdotes y
diáconos, vestidos con túnicas
blancas, se comprometieron a servir y a cumplir
con todos los preceptos que manda la Iglesia. De
la misma manera, prometieron obediencia a sus
superiores.
Hechos los votos, realizaron uno de los actos
más solemnes del ritual. Los ordenados se
acostaron boca abajo en el Altar Mayor, mientras
el Cardenal Ortega y los demás jerarcas
de la Iglesia, que lo acompañaban, les
dieron la espalda para pedir por ellos a todos
lo santos.
Concluida esa etapa espiritual, la mejor
expresión terrenal para felicitarlos fue
un aplauso. La especial eucaristía
terminó al mediodía.
El Cuarto Congreso Eucarístico
continuó en la tarde con una
peregrinación de feligreses en la zona de
Ciudad Merliot. Horas después,
participaron en una vigilia.
Durante el día de hoy se
congregará en las canchas de "El
Cafetalón", en Santa Tecla, que ha sido
acondicionado para la ocasión.
Así, lo católicos viven una de las
jornadas más festivas del año.