Fiscalía: un
atentado al pueblo
Belisario Artiga sostiene que la
Fiscalía adolece de una serie de
problemas económicos y de
formación profesional, que la han llevado
a convertirse en un atentado en la
aplicación de las leyes
- Edward
Gutiérrez
- El Diario
de Hoy
La
Fiscalía anda peor de lo que se
había dicho la semana pasada, cuando su
titular, Belisario Artiga, denunció una
serie de hechos de corrupción dentro de
la institución.
Drogadicción, abortos, actos inmorales
y hasta casos de locura son algunos de los casos
que se desconocían y que han ocurrido en
Fiscalía.
El caso de una empleada que abortó en
una sede fiscal con el conocimiento del padre,
un fiscal, deja boquiabierto a cualquiera.
O qué decir de los casos sobre
hallazgos de condones o consumo de drogas en el
interior de los autos oficiales.
El problema de la inmoralidad es sólo
una ínfima parte de un problema divulgado
por los medios y que no se limita a la
corrupción.
El cáncer mayor de la Fiscalía
lo constituye la falta de idoneidad del
personal, el cual, en abril de 1998, que lanzado
a poner en práctica una serie de
novedosas normas sin tener la preparación
y la vocación adecuada para el nuevo
reto, según ha definido el propio Fiscal
General.
De acuerdo con Belisario Artiga, hubo un
"atentado contra el pueblo" al poner sobre la
espalda de la Fiscalía una
responsabilidad otrora de jueces, la cual es la
persecución e investigación del
delito.
"Si yo pudiera crear un delito,
crearía el de atentado contra el pueblo",
dice al recordar que el ex fiscal general Manuel
Córdova Castellanos aceptó adoptar
la nueva normativa con un refuerzo de 39
millones de colones, cuando un estudio indicaba
que se necesitaban 400 millones.
El 90 % no apto
Cuando Artiga habla de un atentado,
está indicando que 9 de cada 10 fiscales
no cuentan con los conocimientos ni
específicos ni generales para hacer
frente a zorros abogados que los desarman al
primer encuentro.
¿Qué acaso no se les
capacitó?, fue la pregunta
obligada.
Una investigación iniciada en mayo por
el fiscal indica que antes de lanzar los nuevos
códigos se hizo una capacitación
de 48 horas, distribuidas en dos semanas.
Los que sacaron notas de siete en adelante
obtuvieron sus plazas de nuevos fiscales.
Pero la emoción de ser fiscales no les
duró tanto. Pasados unos meses, el 30 %
de esos fiscales renunció, porque no
aguantó -dijo Artiga- las exigencias de
su rol como funcionario del Ministerio
Público.
"Entonces se agarró de la calle a
cualquiera", manifestó el fiscal al
confirmar que muchos abogados y bachilleres que
sacaron 4 y 5 de calificación
están dentro de la
institución.
El peligro mayor
Hubo un fiscal que pidió la captura de
una bogado, porque el delito que supuestamente
había cometido prescribía al
día siguiente, y sin prueba, giró
orden de captura.
Este pobre argumento, de un fiscal ante su
superior, demuestra lo peligroso que es entregar
el poder en manos de inexpertos que pueden jugar
con su libertad y su reputación.
La depuración en la Policía,
las graves derrotas de la Fiscalía y la
investigación interna del fiscal Artiga
le llevaron finalmente a proponer una
depuración en su interior.
"La Fiscalía necesita sanearse",
reitera el fiscal, quien está decidido a
aprovechar el momento y tomar los poderes
especiales que le permitan depurar la
institución. Lo iniciado, afirma, no
tiene marcha atrás, y augura que los
rumores y desprestigios en su contra
comenzarán o, mejor dicho, ya iniciaron,
pues se dice que tiene familiares en la
institución, lo cual niega.