Domingo 19 de noviembre


Varios indicios apuntan contra Riley Serrano

La Fiscalía argumentó una serie de indicios que revelarían una conducta sospechosa del imputado por el secuestro de José Luis Saca Jiménez, ocurrido el 1 de noviembre. Ayer se instaló la audiencia inicial

Mario Martínez
El Diario de Hoy

Tarde del 7 de noviembre. Riley Serrano y el Dr. José Luis Saca salen de Pulsar FM con los 450 mil colones del rescate del secuestro de José Luis Saca Jiménez, hijo del médico.

Los secuestradores exigen que sea Riley quien entregue el dinero. Deberá ir en un "pick up" de cabina sencilla y con vidrios transparentes.

Previamente, con la autorización del padre de la víctima, la Policía instala una cámara de vídeo y un micrófono en la parte exterior del "pick up", para recabar pistas que los lleven a los autores del plagio.

Los secuestradores han exigido, además, que Riley lleve consigo el teléfono celular del Dr. Saca para recibir instrucciones. La primera, que se dirija a Viña del Mar, luego a la Plaza Merliot.

El retorno

Cerca de la Escuela Británica, Riley retorna para San Salvador, pero, de nuevo, se le dice que vaya a Los Chorros.

Continúa y se detiene cerca del CENTA, donde, se presume, revisa el dinero. Luego gira y retorna a San Salvador. Llega al desvío de Opico y continúa en dirección a Quezaltepeque.

Cerca de la lava, se detiene. Regresa por donde llegó y, de nuevo en el desvío, dobla en dirección a Santa Ana.

Varios kilómetros adelante se vuelve a detener y retorna a San Salvador. En una gasolinera frente al Poliedro se detiene, se baja, toma un taxi y retorna a la capital.

La Policía que lo ha estado persiguiendo cesa el operativo en el Poliedro. En la noche, Riley informa al Dr. Saca que el dinero lo entregó frente a su propia discoteca, en la colonia Escalón.

Los movimientos raros de Riley lo ponen como el principal sospechoso. Durante el viaje de entrega, le da referencias al Dr. Saca sobre dónde se encuentra, además, se queja de que el vehículo está fallando. Los policías que le han vigilado no observan ningún problema.

Las veces que se detuvo, argumenta la Fiscalía, fue para observar qué vehículos lo perseguían. Sintiéndose acosado, llama al Dr. Saca y le informa que los secuestradores están enojados por la presencia de la Policía.

El siguiente día, llega a las 10:00 de la mañana donde el Dr. Saca y le informa que los secuestradores le devolvieron el dinero porque temían que estuviera marcado por la Policía.

Que le pidieron depositar los 450 mil en su propia cuenta, luego que los retirara y comprara dólares, los cuales finalmente entregó a los delincuentes. Todo lo habría hecho en menos de una hora, si se toma en cuenta que los bancos abren a las 9:00 de la mañana.

Las investigaciones muestran que el 8 de noviembre Riley jamás depositó en su cuenta 450 mil colones, sino 80 mil.

Luego retiró 75 mil. El día anterior, el saldo de la cuenta era de sólo 338 colones.

Ese mismo 8 de noviembre, abrió una nueva cuenta en otro banco, donde depositó 65 mil colones, luego mil. El día 9 remesó 25 mil y después 51 mil.

Según los abogados querellantes, en total, Riley se habría quedado con 220 mil colones del rescate y que probablemente el resto fue repartido entre sus cómplices.

Más indicios

Otros indicios que argumenta la parte acusadora es que el sospechoso mantiene deudas millonarias, mientras que sus entradas no alcanzan a cubrirlas. El último salario pagado por el Dr. Saca fue de 19 mil colones.

Sin embargo, hay otros indicios que, a juicio de la Fiscalía y querellantes, evidencia que mantenía comunicación constante con los secuestradores.

Una de ellas es que durante la negociación los secuestradores pidieron que junto al rescate se incluyera un reloj Rolex y el arma Jericó que portaba el guardaespaldas del Dr. Saca.

La víctima fue liberada a las 8:45 de la noche del 8 de noviembre. Temprano, el Dr. Saca tuvo un ataque de histeria. Frente a Riley dijo que si su hijo no aparecía antes de la media noche de ese día pediría a la Policía realizar un operativo.

Ese mismo día, los secuestradores le contaron a la víctima que su papá estaba queriendo hacer un operativo con la Policía. ¿Quién se los había dicho?

Sabían, además, que el Dr. Saca estaba siendo asesorado por alguien que también había sido víctima de los secuestros.

Los querellantes también dicen que si Riley no hubiese entregado el dinero, los secuestradores no habrían dicho, cuando anunciaron la liberación de la víctima, que se sentían satisfechos y que pedían disculpas.


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