Varios indicios
apuntan contra Riley Serrano
La Fiscalía argumentó una
serie de indicios que revelarían una
conducta sospechosa del imputado por el
secuestro de José Luis Saca
Jiménez, ocurrido el 1 de noviembre. Ayer
se instaló la audiencia inicial
- Mario
Martínez
- El Diario
de Hoy
Tarde
del 7 de noviembre. Riley Serrano y el Dr.
José Luis Saca salen de Pulsar FM con los
450 mil colones del rescate del secuestro de
José Luis Saca Jiménez, hijo del
médico.
Los secuestradores exigen que sea Riley quien
entregue el dinero. Deberá ir en un "pick
up" de cabina sencilla y con vidrios
transparentes.
Previamente, con la autorización del
padre de la víctima, la Policía
instala una cámara de vídeo y un
micrófono en la parte exterior del "pick
up", para recabar pistas que los lleven a los
autores del plagio.
Los secuestradores han exigido,
además, que Riley lleve consigo el
teléfono celular del Dr. Saca para
recibir instrucciones. La primera, que se dirija
a Viña del Mar, luego a la Plaza
Merliot.
El retorno
Cerca de la Escuela Británica, Riley
retorna para San Salvador, pero, de nuevo, se le
dice que vaya a Los Chorros.
Continúa y se detiene cerca del CENTA,
donde, se presume, revisa el dinero. Luego gira
y retorna a San Salvador. Llega al desvío
de Opico y continúa en dirección a
Quezaltepeque.
Cerca de la lava, se detiene. Regresa por
donde llegó y, de nuevo en el
desvío, dobla en dirección a Santa
Ana.
Varios kilómetros adelante se vuelve a
detener y retorna a San Salvador. En una
gasolinera frente al Poliedro se detiene, se
baja, toma un taxi y retorna a la capital.
La Policía que lo ha estado
persiguiendo cesa el operativo en el Poliedro.
En la noche, Riley informa al Dr. Saca que el
dinero lo entregó frente a su propia
discoteca, en la colonia Escalón.
Los movimientos raros de Riley lo ponen como
el principal sospechoso. Durante el viaje de
entrega, le da referencias al Dr. Saca sobre
dónde se encuentra, además, se
queja de que el vehículo está
fallando. Los policías que le han
vigilado no observan ningún problema.
Las veces que se detuvo, argumenta la
Fiscalía, fue para observar qué
vehículos lo perseguían.
Sintiéndose acosado, llama al Dr. Saca y
le informa que los secuestradores están
enojados por la presencia de la
Policía.
El siguiente día, llega a las 10:00 de
la mañana donde el Dr. Saca y le informa
que los secuestradores le devolvieron el dinero
porque temían que estuviera marcado por
la Policía.
Que le pidieron depositar los 450 mil en su
propia cuenta, luego que los retirara y comprara
dólares, los cuales finalmente
entregó a los delincuentes. Todo lo
habría hecho en menos de una hora, si se
toma en cuenta que los bancos abren a las 9:00
de la mañana.
Las investigaciones muestran que el 8 de
noviembre Riley jamás depositó en
su cuenta 450 mil colones, sino 80 mil.
Luego retiró 75 mil. El día
anterior, el saldo de la cuenta era de
sólo 338 colones.
Ese mismo 8 de noviembre, abrió una
nueva cuenta en otro banco, donde
depositó 65 mil colones, luego mil. El
día 9 remesó 25 mil y
después 51 mil.
Según los abogados querellantes, en
total, Riley se habría quedado con 220
mil colones del rescate y que probablemente el
resto fue repartido entre sus
cómplices.
Más indicios
Otros indicios que argumenta la parte
acusadora es que el sospechoso mantiene deudas
millonarias, mientras que sus entradas no
alcanzan a cubrirlas. El último salario
pagado por el Dr. Saca fue de 19 mil
colones.
Sin embargo, hay otros indicios que, a juicio
de la Fiscalía y querellantes, evidencia
que mantenía comunicación
constante con los secuestradores.
Una de ellas es que durante la
negociación los secuestradores pidieron
que junto al rescate se incluyera un reloj Rolex
y el arma Jericó que portaba el
guardaespaldas del Dr. Saca.
La víctima fue liberada a las 8:45 de
la noche del 8 de noviembre. Temprano, el Dr.
Saca tuvo un ataque de histeria. Frente a Riley
dijo que si su hijo no aparecía antes de
la media noche de ese día pediría
a la Policía realizar un operativo.
Ese mismo día, los secuestradores le
contaron a la víctima que su papá
estaba queriendo hacer un operativo con la
Policía. ¿Quién se los
había dicho?
Sabían, además, que el Dr. Saca
estaba siendo asesorado por alguien que
también había sido víctima
de los secuestros.
Los querellantes también dicen que si
Riley no hubiese entregado el dinero, los
secuestradores no habrían dicho, cuando
anunciaron la liberación de la
víctima, que se sentían
satisfechos y que pedían disculpas.