Cuando
las creencias superan el amor
El síndrome de
los sobadores
Marvin cayó en manos de un sobador.
Como consecuencia sufrió una hemorragia
en el cerebro. La salud del bebé ha
mejorado, pero se desconoce si quedará
con secuelas
- Mayuly
Ferrufino
- El Diario
de Hoy
Marvin
cumplirá dos meses de vida este jueves.
Lleva cinco días ingresado en el Hospital
de Niños Benjamín Bloom y, gracias
a una operación, salió
adelante.
Su pequeño cráneo fue
dañado por la intervención de un
sobador quien, según palabras de su joven
madre, le hizo "una cura de aire" contra el mal
de ojo.
Marvin vive en un lejano cantón cuya
ciudad más cercana es Sensuntepeque. Pero
el día en que Marvin convulsionó y
pareció morir, la madre, de apenas 21
años, decidió llevarlo al
curandero, un hombre que goza de toda la
credibilidad del cantón.
"Cuando la gente se enferma, él la
cura", asegura la madre, quien recibió el
consejo de llevarlo a esas manos inexpertas de
su propia progenitora.
"Mi mamá me dijo que podía ser
mal de ojo y que mejor lo llevara, porque se
podía morir", recuerda la madre mientras,
preocupada, espera noticias de su hijo en la
sala de espera.
Antemisa, orégano y ruda. Esos fueron
los elementos que conformaron el hechizo contra
el mal de ojo. Pero lejos de curarse, Marvin se
agravó. Su color se tornó
pálido y convulsionó. Fue cuando
la madre decidió arriesgarse y traer al
niño hasta San Salvador.
Los médicos conocen bien el cuadro
típico de estos niños que, por lo
general, reciben la "sobada" antes de cumplir el
año y medio de edad. "Nos llegan de tres
a cinco casos al mes. Según la
época, el número puede aumentar",
explica el médico intensivista, Carlos
Flamenco. Las consecuencias de la "sobada"
pueden ser fatales.
En el caso de Marvin, la "sobada"
provocó una hemorragia en el cerebro y,
aunque ésta fue controlada oportunamente,
lo cierto es que su vida corrió gran
peligro.
En muchos casos, los niños "sobados"
mueren irremediablemene en la Unidad de Cuidados
Intensivos. En otros, los bebés quedan
con serias secuelas. Pueden perder el
oído, la vista o la capacidad de
movilizarse.
La jefa de Cuidados Intermedios del Hospital
Bloom, Mirna Pérez Carbajal, asegura que
los casos de niños "sobados" suelen
incrementarse cuando hay diarreas, es decir,
durante los meses de mayo, junio y julio.
La gravedad de las lesiones se deben a que
las fontanelas, huesos en formación de la
parte superior del cráneo, aún no
se han solidificado y cerrado.
La manipulación de esta parte de la
cabeza del niño, como se hace cuando se
"chupa la mollera" o golpear los pies del
niño con fuerza, puede causar una
hemorragia craneoencefálica mortal. Los
numerosos casos ponen de manifiesto la fe de la
gente en estas figuras, pero, sobre todo, la
falta de recursos para asistir a centro
hospitalario que brinden una atención
adecuada.
"Estos curanderos cobran, a veces, cinco
colones; otras se conforman con una gallina",
sostiene el médico intensivista, Oscar
Sánchez Vela. Por el momento, Marvin se
recupera favorablemente. Come con normalidad y
permanece consciente, pero aún no se sabe
cuándo recibirá el alta.