Lunes 13 de noviembre 2000


"Lorena era mi mejor amiga"

Orbelina Corvera se niega a creer que su hija esté muerta. En junio de 2001, Gilma Lorena se graduaría como ingeniero civil de la Universidad Politécnica

El Diario de Hoy

"Ella le ponía luz a cualquier lugar al que llegaba", dice Orbelina Corvera, mientras observa una fotografía de su hija menor.

Doña Orbelina perdió, el sábado, a su mejor amiga. Ese día apareció el cuerpo de Gilma Lorena Corvera, secuestrada el 27 de octubre y asesinada el viernes por la noche.

Además de ser su "brazo derecho", Lorena se convirtió en "la chera" de una madre con tres hijas.

La joven de 26 años cursaba la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Politécnica. Egresaría en junio del próximo año.

"No tenía novio, pero sí muchos amigos", dice para desmentir a Juan Carlos Alvarenga, un estudiante universitario que fue detenido la noche del sábado, por ser, presuntamente, el autor intelectual del crimen.

El detenido dijo a la Policía Nacional Civil ser el novio de la víctima.

Un mal día

Lorena permanecía ocupada. Cuando no iba a clases, atendía a la clientela y a los empleados de la empresa de servicios financieros de su familia.

Efectuando una diligencia, conoció a Juan Carlos. Hace cuatro meses, Gilma Lorena visitó una peletería donde Alvarenga trabajaba como asesor legal.

El universitario se esforzó por entablar amistad con la joven, hasta trabajó para la madre de ésta. Orbelina Corvera le pagó 61 mil 500 colones por unos trabajos jurídicos, que, al final, asegura, estaban mal elaborados.

A partir de ese momento, la madre "lo cortó de su casa", no así su hija.

El 25 de octubre, dos días antes del secuestro, Gilma Lorena y Guiselle, hermana mayor de la víctima, cenaron en el restaurante "La Finquita", junto a Juan Carlos y Enrique Aníbal Hill (amigo del primero).

-"¡Te voy a secuestrar. Nos vamos a casar a escondidas!", decía Alvarenga a Lorena durante la cena.

-"¡¿Cómo nos vamos a casar; no somos ni novios?!", respondía la joven.

Aquella noche, la amenaza no pasó de ser considerada una broma. Guiselle, sin embargo, la recordó al conocer del secuestro.

Lo comentó con su madre y le confesó, además, que Juan Carlos quería que los tres salieran juntos.

"Yo le dije a Lorena que esa insistencia me olía raro... Ella cayó en las redes", comenta la hermana.

La ternura y simpatía que caracterizaban a Gilma Lorena le impedían ser grosera. Por eso, comenta un amigo, no creía las versiones de que Juan Carlos era una mala persona.

La historia

A las 5:30 p.m. sonó el teléfono celular de Lorena. Era su madre, que la invitaba a comer chilate con nuégados. La joven no pudo sacar el carro del parqueo de la universidad, porque se lo impedían unos obstáculos. Una hora después, el timbre del teléfono interrumpió a Lorena. Era Juan Carlos.

Lorena se despidió de sus compañeros, quienes junto a ella participaban en una feria cultural.

Se subió a su carro. Juan Carlos lo conducía.

Nadie supo más de ella. La mañana del sábado 28 de octubre, un día después, Alvarenga apreció en la casa de Lorena y dio la mala noticia: "Unos sujetos secuestraron a Gilma Lorena ayer en la noche".


Plegaria por el alma de la joven víctima!

Monseñor Fernando Sáenz Lacalle no se contuvo.Aprovechó la acostumbra conferencia informativa del domingo para repudiar el secuestro y posterior asesinato de Gilma Lorena Corvera.


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