"Lorena era mi mejor
amiga"
Orbelina Corvera se niega a creer que su
hija esté muerta. En junio de 2001, Gilma
Lorena se graduaría como ingeniero civil
de la Universidad Politécnica
El Diario de
Hoy
"Ella
le ponía luz a cualquier lugar al que
llegaba", dice Orbelina Corvera, mientras
observa una fotografía de su hija
menor.
Doña Orbelina perdió, el
sábado, a su mejor amiga. Ese día
apareció el cuerpo de Gilma Lorena
Corvera, secuestrada el 27 de octubre y
asesinada el viernes por la noche.
Además de ser su "brazo derecho",
Lorena se convirtió en "la chera" de una
madre con tres hijas.
La joven de 26 años cursaba la carrera
de Ingeniería Civil en la Universidad
Politécnica. Egresaría en junio
del próximo año.
"No tenía novio, pero sí muchos
amigos", dice para desmentir a Juan Carlos
Alvarenga, un estudiante universitario que fue
detenido la noche del sábado, por ser,
presuntamente, el autor intelectual del
crimen.
El detenido dijo a la Policía Nacional
Civil ser el novio de la víctima.
Un mal día
Lorena permanecía ocupada. Cuando no
iba a clases, atendía a la clientela y a
los empleados de la empresa de servicios
financieros de su familia.
Efectuando una diligencia, conoció a
Juan Carlos. Hace cuatro meses, Gilma Lorena
visitó una peletería donde
Alvarenga trabajaba como asesor legal.
El universitario se esforzó por
entablar amistad con la joven, hasta
trabajó para la madre de ésta.
Orbelina Corvera le pagó 61 mil 500
colones por unos trabajos jurídicos, que,
al final, asegura, estaban mal elaborados.
A partir de ese momento, la madre "lo
cortó de su casa", no así su
hija.
El 25 de octubre, dos días antes del
secuestro, Gilma Lorena y Guiselle, hermana
mayor de la víctima, cenaron en el
restaurante "La Finquita", junto a Juan Carlos y
Enrique Aníbal Hill (amigo del
primero).
-"¡Te voy a secuestrar. Nos vamos a
casar a escondidas!", decía Alvarenga a
Lorena durante la cena.
-"¡¿Cómo nos vamos a casar;
no somos ni novios?!", respondía la
joven.
Aquella noche, la amenaza no pasó de
ser considerada una broma. Guiselle, sin
embargo, la recordó al conocer del
secuestro.
Lo comentó con su madre y le
confesó, además, que Juan Carlos
quería que los tres salieran juntos.
"Yo le dije a Lorena que esa insistencia me
olía raro... Ella cayó en las
redes", comenta la hermana.
La ternura y simpatía que
caracterizaban a Gilma Lorena le impedían
ser grosera. Por eso, comenta un amigo, no
creía las versiones de que Juan Carlos
era una mala persona.
La historia
A las 5:30 p.m. sonó el
teléfono celular de Lorena. Era su madre,
que la invitaba a comer chilate con
nuégados. La joven no pudo sacar el carro
del parqueo de la universidad, porque se lo
impedían unos obstáculos. Una hora
después, el timbre del teléfono
interrumpió a Lorena. Era Juan
Carlos.
Lorena se despidió de sus
compañeros, quienes junto a ella
participaban en una feria cultural.
Se subió a su carro. Juan Carlos lo
conducía.
Nadie supo más de ella. La
mañana del sábado 28 de octubre,
un día después, Alvarenga
apreció en la casa de Lorena y dio la
mala noticia: "Unos sujetos secuestraron a Gilma
Lorena ayer en la noche".
Plegaria
por el alma de la joven
víctima!
Monseñor
Fernando Sáenz Lacalle no se
contuvo.Aprovechó la acostumbra
conferencia informativa del domingo para
repudiar el secuestro y posterior asesinato de
Gilma Lorena Corvera.