Los consejos de
Lorenzana
Hermann W. Bruch quiso seguir las reglas.
Quiso pedir la palabra de manera correcta para
manifestar su opinión respecto a las
declaraciones del diputado del CDU Rafael
Arévalo.
- Luis
Laínez
- El Diario
de Hoy
El
primer contacto en el que pensó fue el
arenero Rodrigo Ávila. Marcó su
teléfono celular, pero Ávila no le
contestó.
"Le estuve haciendo señas, pero no
quiso darme la mirada", asegura.
No tenía intención de buscar
apoyo en los pecenista Hernán Contreras o
Dagoberto Marroquín.
Así que buscó a Ileana Rogel,
del FMLN. ("A ella la considero una diputada
decente y correcta. Y es mi amiga", reconoce
Bruch).
Pero Rogel no estaba en el Salón
Azul.
Siguió buscando. De repente se
encontró con el también
efemelenista Roberto Lorenzana.
- Quiero pedir la palabra, porque eso que
escucho debe ser refutado por aquellos que
pagamos los impuestos-, dijo a Lorenzana.
- En el reglamento está la posibilidad
de que usted hable, pero no le van a dar la
palabra. Pídala y luego siga hablando,
porque usted tiene derecho, como cualquier
ciudadano-, le contestó el
congresista.
Bruch asegura que esta es la historia
correcta sobre el papel del efemelenista.
Después, el publicista tomó la
palabra. Y lo demás es historia
conocida.