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Posadas
Navidad Comunitaria

Las posadas son una representación de las vicisitudes de José y María por encontrar alojamiento en Belén, pero también son un reflejo de la vida diaria en la que mucha gente es rechazada o no encuentra oportunidades; sin embargo y con perseverancia, siempre encuentra alguien que le tienda su mano amiga

Texto: Óscar Iraheta / Fotos: Luis Villalta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Tocan puertas.. José y María esperan pacientemente que les den posada. No todos los reciben de buen agrado. Al fin uno sí. Foto: EDH

En el nombre del cielo, os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada...”. Este es el canto de José con María, de casa en casa, pidiendo posada porque va a nacer el Hijo de Dios hecho hombre.

“Aquí no es mesón, sigan adelante, yo no puedo abrir, no vaya a ser algún tunante”, responden desde adentro.

Pero hay alguien que se compadece de ellos y les permite la entrada cantando: “Entren, santos peregrinos, reciban este rincón. Aunque es pobre la morada, os la doy de corazón”.

Esta escena se repite año con año en las comunidades católicas salvadoreñas con las tradicionales posadas, que recrean las vicisitudes de los peregrinos en Belén, para quienes no había lugar en el albergue como muchas veces no lo hay en el corazón del hombre.

Julio Villalta y Yoseline Cornejo, de la colonia Buena Vista, de Mejicanos, se dirigen a una vivienda a solicitar albergue. Foto: EDH

Por tradición, un grupo de niños y adultos con las imágenes de José y María recorre los barrios para pedir posada entre cantos.

Cuando alguien los recibe, les obsequia con chocolate, horchata, pan o dulces y le dejan las imágenes hasta la siguiente posada.

El origen de esta costumbre es mexicano y data de la Conquista, cuando el Evangelio fue predicado por misioneros que trajeron la tradición de los nacimientos.

Se acostumbraba rezar un rosario y cantar villancicos, luego paseaban las imágenes de José y María por nueve casas, simbolizando los nueve lugares que visitaron, hasta llegar a un establo en Belén, donde María dio a luz.

En algunos lugares de El Salvador, niños y niñas personifican a José y a María para hacer un recorrido por las diferentes calles de barrios y colonias, como una forma de evangelización.



Con farolitos, velas y villancicos, los niños recorren los barrios y comunidades, acompañando a los peregrinos
Les dieron posada. Una familia de la colonia Buena Vista abrió las puertas a José y María.
Mucho entusiasmo. Los peregrinos mantienen la fe de que alguien les tenderá la mano.

 

 

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