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Inicio del Sitio Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

“Pólvora quiere decir producción de llama”

Para los médicos, quemarse es el accidente más cruel que le puede suceder a un ser humano.

Liz Aguirre
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

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Cuidados de por vida
En medio de fuertes dolores y rodeado de jeringas y tubos, Daniel Chávez recibió el 2003.

Las lesiones que ocasiona la pólvora son quemaduras de tercer grado, y es el máximo dolor que una persona puede soportar.

Según la doctora Margarita Saravia, jefa de Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Bloom, desde noviembre están atendiendo a menores quemados por pólvora.

En el caso más reciente, un niño de tres años podría perder uno de sus dedos al haberle explotado un mortero en la mano.

En esta temporada, los niños y niñas son los que llevan la peor parte en quemaduras.

Ellos, por llevar cohetes en las bolsas del pantalón, se queman los genitales; otros, sufren abrasiones en la cara o el abdomen con la llama de un volcancito.

Según la Dra. Saravia, cuando un niño se quema con cohetes, es tanto el nerviosismo de los padres que pierden el control de la situación, y no se les ocurre darle un analgésico para calmar el dolor.

Aconseja, entonces, que el primer auxilio que se debe brindar a un pequeño quemado es darle acetaminofén, para que comience a disminuir el sufrimiento.

Luego, deben buscar una tela o toalla mojada y cubrir la herida. Esto con el objetivo de separar la quemadura del oxígeno del ambiente y controlar el dolor.

Hasta introducir la parte quemada en agua es bueno. El siguiente paso es llevar al infante al médico.

En muchos casos, la desesperación hace que a las quemaduras les pongan tierra, pasta de dientes, y hasta ha habido casos en que la herida ha llegado contaminada con estiércol de vaca.
Dolorosa Realidad
Los productos pirotécnicos, mal manipulados por los niños, dejan secuelas físicas que son difíciles de borrar. Los expertos indican que también necesitan atención psicológica.
Morteros
- No importa el tamaño. Siempre ocasionan una explosión. Generalmente, no causa sólo quemaduras, sino la amputación de dedos de las manos.
Silbadores
- Producen llama y le caiga donde le caiga al niño, es una quemadura segura. Si cae en los ojos, puede quedar ciego; si llega a los oídos, puede provocar sordera.
Volcancitos
- El fuego que expulsan llega directo a la cara de un niño y causa una grave quemadura. En otros casos, saltan sobre ellos y se queman los genitales o piernas.
 

 

 

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