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Hermanos
Saca orgullosos de su hermano candidato
Ricardo
y Jaime Saca, hermanos de Tony Saca, recuerdan que su hermano, hoy
candidato, fue beneficiario de las remesas que le enviaron. Uno
se convirtió en médico. El otro es terapeuta. Ambos
triunfaron.
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Familiares de Tony saca
recibieron al candidato presidencial en el aeropuerto de Los
Ángeles. Foto EDH
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Jaime Enrique Saca aún evoca con tristeza los días
en que tuvo que esconderse de la migra en Tijuana, la
célebre ciudad mexicana de la frontera con Estados Unidos.
Hasta ahí llegó en abril de 1980, huyendo de la guerra
y de una severa crisis económica que sufría su familia.
Jaime buscaba reunirse con su hermano Ricardo Eduardo, quien cuatro
años antes había llegado a California después
de buscar un mejor futuro lejos de la patria.
Caminé seis horas para cruzar la frontera. Me escondía
en los matorrales y me corría de los helicópteros
de la migra, recuerda Jaime, en un corredor del hotel donde
su hermano menor, Antonio, da una conferencia de prensa.
La historia de Ricardo Eduardo y Jaime Enrique Saca es la de cualquier
otro salvadoreño que tuvo que llegar mojado a Estados Unidos.
Hoy se sienten orgullosos de su trabajo y de lo logrado, y de su
hermano, el candidato arenero, Antonio Elías Saca.
Soy muy feliz de ver a mi hermano formado, ver que ha logrado
tanto en nuestro país, sin tener que salir como nosotros,
dice Ricardo, de 47 años y un año mayor que Jaime.
El hermano menor, el político, recuerda como sus hermanos
vinieron a buscar una mejor suerte y se convirtieron en sostén
de nuestra familia.
Me pagaron los estudios, dice con modestia. Estoy
orgulloso de que son profesionales y que tienen una historia de
éxito en Estados Unidos, agrega.
Y es que Ricardo y Jaime enviaban mensualmente lo que ganaban para
pagar los estudios de sus otros cinco hermanos y la renta en una
vivienda en la Colonia Miralvalle.
Tony fue parte de esas remesas, dice Ricardo, quien
inició su vida en Estados Unidos trabajando en restaurantes
y estudiando inglés por las noches. Con los años y
gracias a un primer matrimonio con una ciudadana norteamericana,
logró legalizarse y estudiar Medicina. Hoy es un exitoso
médico internista con tres hijos.
Jaime es terapeuta desde 1985 y hace poco se graduó en otra
carrera: Telecomunicaciones. También es padre de tres hijos.
Que tengamos el apellido Saca no significa que no sufrimos
y la pasamos mal. Triunfamos con nuestro esmero y sacrificio. Con
determinación dimos el gran salto, afirma Jaime, cuyo
primer empleo en Estados Unidos fue cocinar hamburguesas en un McDonalds.
La familia Saca es de siete hermanos, uno de ellos ya fallecido.
Ambos se desbordan en elogios para su hermano menor. Me llena
de orgullo y me sorprende su determinación. Tony es una persona
dinámica y trabajadora, un ejemplo de vida, un hombre visionario,
afirma Jaime.
Ricardo tampoco se limita en los elogios: Tony es una persona
que le gusta hacer el bien y que ha logrado todos sus sueños.
Estoy muy orgulloso de él.
Pero cuando se les pregunta si no temen un fracaso en los comicios
de marzo próximo, Ricardo dice que aunque perdiera,
me quedaré satisfecho de que mi hermano dio lo mejor de sí.
Jaime es más reflexivo y se pregunta: ¿Fracaso?,
¿de quién?, ¿fracasará mi hermano o
fracasaremos todos los salvadoreños dejando nuestra estabilidad
zozobrar?.
Esta noche (sábado) Ricardo y Jaime han organizado una fiesta
en la casa del primero en Los Ángeles. Colectarán
fondos para la campaña de Tony. Entre los asistentes estarán
empresarios salvadoreños en California y el ex presidente
Arturo Armando Molina.
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